Dolly y Polly, una oveja genéticamente modificada por el equipo de Roslin en 1997. John Chadwick / AP
Dolly con el profesor Sir Ian Wilmut, quien dirigió la investigación. Crédito: Foto cortesía del Instituto Roslin, de la Universidad de Edimburgo

A 20 años de la clonación de Dolly

22-02-2017

Por: Antonio Medina

¿Qué hemos aprendido desde entonces?

Parece que fue ayer cuando en las noticias del día se revelaba uno de los acontecimientos que marcaron el final del siglo XX. El Instituto Roslin de Edimburgo en Escocia reveló que había logrado clonar de manera exitosa una oveja a partir de una célula adulta. Este acontecimiento dejó una gran marca en la comunidad científica del mundo, pues se pensaba que sería el primer gran paso a un mundo en donde la clonación sería cosa de todos los días, pero ¿qué ha sucedido desde ese 22 de febrero de 1997?

La clonación de Dolly la oveja fue un parteaguas en el estudio genético, pues a pesar de que otros investigadores habían logrado clonar otros mamíferos mediante la división de embriones en un tubo de ensayo y el implante de estos en especímenes adultos, Dolly fue la primera clonación que se dio a partir de una célula adulta, por lo cual causó revuelo en todo le mundo.

A pesar de que el Biólogo John Gurdon ya había podido clonar ranas a partir de las células de ranas adultas desde 1958, los mamíferos como ratones, ratas y puercos, representaban un problema mucho más complejo. Tras décadas de investigación, se dieron cuenta de que los mamíferos resultaban diferentes en su genoma y código genético, por lo cual se consideraba que sería imposible clonar un mamífero. Sin embargo el nacimiento de Dolly terminó por romper esta teoría.

A pesar de que la fecha oficial de nacimiento de Dolly fue en julio de 1996, los investigadores no anunciaron su existencia hasta el 22 de febrero de 1997, debido a que se necesitaba tiempo para recopilar los datos del proyecto y poder transcribirlo en un manuscrito que se pudiera presentar a la sociedad científica y que posteriormente se pudiera publicar.

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 Este descubrimiento resultaría crucial en los años venideros. Es difícil que un sólo descubrimiento tenga un impacto rápido y sostenido en la ciencia, pero la revelación de Dolly logró un impacto masivo, sobre todo en los estudios y terapias que involucran el uso de células madre. La investigación acerca de Dolly reveló resultados inesperados, pero muy importantes, pues permitió la comprensión de la oportunidad de cambiar el funcionamiento de las células y la modificación de su estructura.

Tal vez la consecuencia más importante de Dolly ha sido el gran interés en la investigación acerca de las células madre. Estos estudios han revelado grandes avances en ciencias como la medicina, la cual aún tiene muchas expectativas al respecto del uso de estas células para reparar tejidos humanos que han sido dañados e incluso para la creación artificial de diferentes órganos; y aunque todavía hacen falta muchas cosas para conseguir estos objetivos, se podría decir que todos estos avances se deben al éxito que resultó Dolly.

Otra de las consecuencias que tuvo Dolly en el mundo científico, es su relación a los experimentos denominados CRISPR, que permiten a los científicos editar el genoma. Esto es un enorme avance que podría ayudar a los investigadores a reparar órganos o tejidos dañados en los seres humanos y que tendría alcances inimaginables para la salud humana.

Por último otro de los resultados del experimento de Dolly, recayó en la difusión de la ciencia, a partir del 22 de febrero de 1997, Dolly atrapó todas las miradas y puso a la ciencia en un nivel mucho más relevante para todo el mundo. El público en general comenzó por enamorarse de Dolly, pero el romance no terminó con esta oveja, sino que continuó y aún hoy en día tiene sus remanentes en una población mucho más interesada e informada científicamente.

La oveja Dolly murió en febrero de 2003, a los seis años de edad -la mitad de la expectativa de vida de una oveja normal-. Durante su vida, Dolly dio a luz algunos descendientes y tuvo más hermanos que fueron clonados del mismo lote de células del cual surgió ella, sin embargo ninguno de sus parientes se encuentran con vida hoy y el Instituto Roslin ha dejado de criar ovejas ya que el financiamiento del programa se ha agotado por completo.

Hoy en día, diferentes mamíferos como ratones, venados, caballos y ratas han sido clonados con éxito, pero de ninguna manera podrán tener los alcances ni el cariño que llegó a tener en su momento Dolly.

¿Y los humanos?

Después de Dolly y lo que ha significado para los avances científicos, la pregunta que muchos expertos se hacen es, si ya se duplican las células de una persona con éxito, ¿el siguiente paso es clonarla por completo?

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Los expertos coinciden en que es biológicamente posible clonar a un individuo. Pero como toda nueva técnica que requiere de un aprendizaje, lo que se estaría desechando en cada intento fallido sería material humano (para lograr la clonación de Dolly se requirieron 276 intentos), por lo que la verdadera pregunta sería. ¿para qué querríamos clonar a una persona?

En ese sentido, el Convenio de Oviedo, un tratado fundamental en el ámbito de la investigación biomédica, establece que un científico no podría experimentar clonando a un ser humano si no se demuestra que el interés y la protección de la persona están por encima de cualquier otro propósito. El acuerdo recoge así el principio de la dignidad humana, que sirve como garantía de los derechos fundamentales y las libertades individuales.

Aunque estas disposiciones legales o bioéticas no son las únicas que dificultan esta tarea. De acuerdo a varios expertos, la clonación de una persona, no es una tarea sencilla, y tampoco está exenta de riesgos.

 

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