Crédito: Flickr/covilha

El oro para combatir el cáncer

01-12-2017

Las nanopartículas de oro podrían ser grandes guerreros en la lucha contra el cáncer.

Por: Alejandra Almed

"El oro es lo más valioso en todo el mundo porque es inmortal y nunca se pudre. Los alquimistas se lo comen y disfrutan de la longevidad” 

Durante la dinastía Han, un autor y alquimista chino conocido como Wei Boyang, con esta frase, puso sobre la mesa los poderes de este metal precioso, y asoció las longevas propiedades del oro con la buena salud del cuerpo. Hoy, casi 20 siglos después, el oro vuelve a ser valorado por sus propiedades curativas y no solo por su valor adquisitivo; actualmente, se ha utilizado para el estudio contra el cáncer.

En 1971, el presidente Richard Nixon declaró la guerra contra el cáncer. Han pasado más de 40 años, hemos explorado otros mundos en el universo, adquirido nuevas tecnologías y sin embargo esta lucha continúa.

Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo, y lamentablemente los casos siguen creciendo; tan solo en el 2012 se registraron alrededor de 14 millones de casos nuevos y se prevé que en los próximos 20 años el numero de nuevos casos aumente hasta un 70%.

El término “cáncer” se refiere a un amplio número de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo, también se le conoce como “tumores malignos” o “neoplasias malignas”. Una característica de esta enfermedad es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites, y que pueden invadir partes vecinas o propagarse rápidamente a otros órganos; a este proceso se le conoce como metástasis y es la principal causa de muerte por cáncer.

El mayor número de muertes por esta enfermedad se da en los países en vías de desarrollo. Un tercio de las muertes por cáncer son provocadas por factores de riesgo conductuales y dietéticos: un índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y consumo de alcohol.

No obstante, el panorama no ha sido del todo oscuro. En los últimos 10 años, un nuevo campo de investigación se ha abierto camino hacia la lucha contra el cáncer: la nanotecnología.

La nanotecnología se puede definir como el diseño, la producción y la aplicación de estructuras, dispositivos o sistemas mediante un control de la forma y el tamaño a escala nanométrica. Es un campo de investigación multidisciplinario que combina la química, la ingeniería, la biología y en este caso, la medicina.  Algunos investigadores y científicos han asegurado que esta revolución nanométrica superará el impacto de la Revolución Industrial.

En medicina, las nanoparticulas se han utilizado en general para la mejora de fármacos, los diseños novedosos de biomateriales y en terapias o implantes. Una de las nanoparticulas más estudiadas actualmente son las del oro.

Gracias a las magníficas propiedades del oro, como el hecho de que no interactúa con la mayoría de los compuestos, no se corroe y no es toxico para el cuerpo, este metal ha sido fundamental en las nuevas investigaciones de la medicina, sobre todo en la era de la nanotecnología para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades mortales como el cáncer.

En los últimos años, son cientos de investigadores y universidades que realizan estudios para introducir las nanopartículas de oro, de una u otra manera, en la lucha contra el cáncer. Podemos mencionar las nanopartículas de oro como portadores de fármacos, como agentes fototérmicos, agentes de contraste o radiosensibilizadores. 

El uso del oro para el tratamiento contra el cáncer ha dado resultados sin antecedentes en la detección temprana, el diagnóstico preciso y el tratamiento personalizado del cáncer. Con un tamaño de casi cien a diez mil veces menor a las células humanas, las nanopartículas de oro pueden ofrecer interacciones nunca antes vistas con biomoléculas, tanto en la superficie como dentro de las células, lo que puede revolucionar el diagnóstico y el tratamiento del cáncer.

Algunos ejemplos de estas investigaciones los podemos encontrar en la Universidad de Rice, en Texas, donde los oncólogos inyectan a pacientes esferas nanométricas envueltas en oro. Las nanopartículas, más pequeña que un glóbulo rojo, se acumulan en un tumor después de deslizarse fuera del torrente sanguíneo a través de pequeños agujeros en los vasos de crecimiento rápido del tumor. Una vez allí, el oro espera hasta que un oncólogo lo bombardea con luz infrarroja cercana. Esto con el fin de atacar únicamente a células infectadas y no a las células sanas.

Las esferas de oro, también están hechas para absorber ciertas longitudes de onda de luz, en lugar de reflejarlas, así  convierten la luz en calor y cuando las temperaturas en el tumor ascienden por encima de 40 grados Centígrados, las células cancerosas se deforman, se marchitan y luego se desintegran.

Según Chad Mirkin, un químico de la Universidad de Northwestern, cuyos propios estudios se centran en cómo las partículas podrían ayudar a desactivar los genes que causan la enfermedad, el mayor obstáculo para seguir avanzando hacia el uso de nanopartículas de oro no se trata del valor adquisitivo, pues las terapias solo llegan a utilizar un 3% de una moneda de oro pequeña, pero son las rigurosas pruebas de seguridad las que siguen siendo un inconveniente. “Todo lo miniaturizado es diferente", por lo que “los investigadores deben seguir confirmando que los nuevos tratamientos basados ​​en oro son amigables para el cuerpo”.

Aunque la terrible “'guerra contra el cáncer' aún está lejos de ser ganada, cada vez son más los campos de investigación y las ramas de la ciencia que se suman al intento. Un número creciente de investigaciones, terapias y científicos trabajan día con día para seguir ganando pequeñas batallas.

 

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