Super Bowl LII: la otra cara del deporte

04-02-2018

La NFL no puede con un gran problema: las contusiones cerebrales.


Por: Alejandra Almazán

En julio del año pasado, un estudio de investigadores de la Universidad de Boston reveló que de 111 cerebros de ex jugadores fallecidos de la NFL que habían sido donados para el estudio, 110 mostraban evidencia de encefalopatía traumática crónica (CTE). El resultado fue muy controversial y tenía sesgo de selección -los cerebros habían sido donados porque esos hombres habían demostrado síntomas de la enfermedad cerebral degenerativa-, pero la conclusión clara del informe es que la enfermedad es mucho más frecuente en jugadores de fútbol profesional, sujetos a años de repetidos golpes en la cabeza, que en el público en general.

En otras palabras, el problema de conmoción cerebral en jugadores de fútbol es mucho peor de lo que se pensaba. Según cifras estimadas durante la temporada 2017 hubo más de 240 conmociones ocurridas y documentadas, y los números no son diferentes en otras temporadas.

Una de las peores, sin duda, fue la que ocurrió en el 2016 durante el partido entre los Bengalies de Cincinatti y los Acereros de Pittsburgh, donde los segundos ganaron el encuentro apoyados por la controvertida jugada que realizó Vontaze Burfict a 22 segundos antes de que acabara el encuentro. Resulta que el receptor de los Steelers, Antonio Brown, iba camino a atrapar el balón que pondría a su equipo de nuevo en el juego, sin embargo, Burfict decidió correr a toda velocidad e impactó su casco contra el lado izquierdo de la cabeza de Brown; el resultado: una fuerte contusión que dejó a este último tendido y sin conocimiento por varios segundos en el emparrillado. 

¿Qué pasa en el cerebro de un jugador de americano al recibir estos severos golpes? 

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Un casco de americano pesa alrededor de 2 a 3 kilos, un jugador corre aproximadamente 7m por segundo y pesa entre 122 kg a 144kg. No es necesario ser matemático o neurólogo para saber el impacto y el daño que le ocurre al cerebro de estas personas cada vez que chocan su casco.  Los Steelers anunciaron que Brown sufrió el “síntoma de contusión”. Para mala suerte de Brown este “síntoma” no es el final de la historia, pues dentro de su cerebro ocurrió una mezcla psíquica y biológica catastrófica que podría ocasionar heridas mentales y físicas que, en el mejor de los casos, durarán varias semanas, inclusive meses, ya que si no podrían ser de por vida.

De acuerdo a científicos de la universidad de Boston, el cerebro de Brown a la hora del impacto tuvo una rotación que fue de atrás para adelante y de arriba abajo, una de las más graves si de contusiones se trata.  El cerebro del jugador se volteó y giró para el lado contrario del golpe, dentro del fluido cefalorraquídeo, líquido que amortigua al cerebro. No parando aquí, en el momento mismo del impacto, las fibras nerviosas también se estiraron y rotaron.

Este tipo de golpes provocan la sacudida del cerebro, convirtiendo al cerebro en una dura roca que choca y rebota directamente contra el cráneo. En las cabezas adolescentes, pensemos en jugadores a nivel preparatorio, el cerebro está a nivel del hueso, pero a medida de que crecen hay más espacio que separa el cerebro del cráneo, haciendo el impacto más grave.

La fuerza de aceleración de este tipo de golpes es muy alta de acuerdo a la escala que mide dicha fuerza. Esta fuerza se mide de acuerdo a la aceleración de un objeto en relación a su caída libre (gs). En cuanto al golpe que realiza el cerebro con el cráneo, puesto en esta escala, podemos ubicar el choche entre jugadores de americano con una fuerza de 150gs. Ahora, para que podamos entender la gravedad del impacto y de una fuerza de 150gs, tenemos que ubicar que el choque del cerebro de una persona común llega máximo a una fuerza de 10gs, esto incluye estornudos, golpes accidentales en la cabeza o inclusive cuando nos encontramos en una montaña rusa. Una contusión cerebral se estima con una fuerza de 100gs. Los golpes entre los jugadores de americano llegan a medir hasta 150gs. 

 Después de que el cuerpo de Brown quedó tendido en el campo, su cerebro seguía rebotando dentro de la cabeza, hasta que finalmente paro y empezó la oscuridad, tanto para Brown como para los científicos. En realidad no es mucha la información que se tiene sobre las conmociones cerebrales, sin embargo, es una realidad que el tambaleo del cerebro es un tema delicado. El Dr. Robert Cantu, especialista en ECT de la U. de Boston, en un golpe de esta magnitud el cerebro no sólo se golpea una vez sino que gira y rebota, de arriba para abajo y de un lado para el otro.

Sobre esto, Cantu agregó que en este tipo de golpes donde el cerebro rota dentro del cráneo, las células nerviosas y sus tejidos se quiebren con mayor facilidad, de igual manera los vasos sanguíneos se pueden llegar a estirar más allá de sus posibilidades.

Al momento del impacto, los neurotransmisores, sustancias que ayudan a las neuronas a comunicarse entre ellas, se aceleran y se salen de control haciéndose totalmente inútiles. Al mismo tiempo, las membranas que rodean las células de las neuronas se estiran tanto que dejan escapar iones, como sodio y potasio que quedan flotando en la intemperie con los fluidos extra cerebrales. Estos iones son remplazados rápidamente por calcio que fluye hacia la célula dejando la neurona básicamente paralizada. La célula es incapaz de trasmitir los impulsos nerviosos, es decir, la célula sigue viva pero incapacitada. Es a lo que Cantú llama “una crisis de energía cerebral”. Lo peor es que esto no dura sólo varios segundos, sino que puede durar por días o hasta por meses, dejando a la célula dañada sin poder hacer su función, que puede ser cualquiera cómo la memoria, la vista o el auto control de la ira. 

Neuronas y neurotransmisores 

Microsegundos después de la reacción química, los vasos sanguíneos de las células y las fibras se rompen produciendo micro hemorragias internas. Si el sangrado llega al tejido del cerebro puede matar neuronas, las cuales ya podrían estar en muy malas condiciones por el golpe antes recibido.

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Según los estudios sobre ETC, enfermedad que solo se puede diagnosticar en la autopsia, los atletas sufren de un atrofiamiento masivo en el lóbulo temporal del cerebro, parte que se asocia en buena medida con la memoria y el lenguaje. Si las células no tienen tiempo para rehabilitarse, (en los jugadores esto es prácticamente imposible, ya que regresan al campo muy rápido) estas se mueren. También  se pueden llegar a ver manchas en esa parte del cerebro.

Hasta ahora los especialistas han podido identificar 26 síntomas dependiendo de qué parte del cerebro fue dañado. Por ejemplo, si las células dañadas se encontraban en el cerebelo (parte trasera de la cabeza) los jugadores tienden a perder habilidades de equilibrio. Si por el otro lado se afectan las células de los canales que se localizan cerca del oído interno y que ayudan a oír, esto puede producir mareos. Si se lastiman los lóbulos frontal y temporal, los daños podrían presentarse en la perdida de la memoria, en la falta del auto control de impulsos y de la ira. 

En los pasados dos años se reportaron mínimo una docena de casos de retiro en jugadores de la NFL, sobre todo por la presencia de estos síntomas y en atención a su salud. Por ejemplo, Antwaan Randal El a sus 36 años ya presentaba pérdida de memoria y dificultades para bajar las escaleras por su cuenta. Otro caso es el de Adrian Coxson jugador de los Empacadores de Green Bay, que el pasado mes de agosto fue diagnosticado con un grado 3 de contusión, el más alto en la escala; por ello el jugador decidió retirarse antes de empezar la temporada del 2015. El jugador mencionó “El próximo golpe a mi cabeza podría matarme o dañarme de por vida”.

Cabe señalar que este no es el único deporte que presenta contacto físico de alto impacto poniendo en riesgo la salud de los deportistas. Por lo mientras podemos estar seguros que en el Super Bowl LII habrá cientos de golpes, tacleadas y choces entre cascos que para un atleta joven y sano podría llevar a un serio trauma cerebral.   Así que ya saben, mientras ven el máximo encuentro de futbol americano no pierdan de vista la otra cara de la moneda. 

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