¿Qué dice la ciencia sobre los Reyes Magos y la Estrella de Belén?

05-01-2018

Todo tiene una explicación...

Por: Alejandra Almed

Nada como empezar el año sabiendo que los Reyes Magos vienen en camino. Tres  estrellas avanzan poco a poco hacia la Tierra esperando la noche del 5 de enero para entregar juguetes a los niños. En realidad todas estas historias navideñas son una combinación de fantasía y realidad, y la realidad es que sí tienen una base científica.

La adoración de los reyes

La historia de la adoración de los reyes es narrada en el evangelio de Mateo. Ahí se menciona a los “magos del oriente”, no obstante no especifica el número, ni los nombres. Esta creencia religiosa fue poco a poco alimentada y amplificada de otras fuentes apócrifas.

En el contexto de aquella época, más específicamente en oriente, en el imperio persa o medo, la palabra “magos” se designaba a los sabios cuya fuente de conocimiento era la observación astronómica y cuyos miembros solían ser de linaje real o aristocrático. De ahí que no es incongruente llamarle a estos visitantes “Reyes Magos”.

navidad

La profecía decía que todas las generaciones de sabios o magos debían ver al horizonte en busca del nacimiento de una nueva estrella, la cual sería el anuncio del nacimiento del nuevo rey de los judíos. Los magos, entonces, tendrían que ir en busca del rey prometido para poder adorarlo con regalos.

Cuando la estrella por fin se alzó, los magos emprendieron su viaje, siendo su única guía aquella “luz del este”.

En textos posteriores al de Mateo, surgieron los nombres de los tres magos. El primero de ellos, llamado Teokeno -después nombrado Melchor- vivía en tierras medas o medias a orilla del Caspio y se le supone un origen indio; el segundo era Mensor, conocido también como Gaspar, de origen persa, vivía en tierras caldeas y gobernaba las islas del Éufrates; el tercero, Sair, luego nombrado Baltasar, quizás venia de más al sur, posiblemente de lo que hoy es Kuwait y se le cree de origen árabe.

Estos tres magos fueron los que coincidieron al observar la estrella y los que emprendieron su camino. Cuando llegaron a Jerusalén, se reunieron con Herodes el Grande y le dijeron que estaban ahí para adorar al nuevo rey de los judíos. Herodes les dijo a los magos que fueran a Belén y que averiguaran todo del supuesto “nuevo rey”, ya que él también quería adorarlo, sin embargo eran otras sus intenciones.

Cuando los reyes llegaron a Belén, la estrella se quedó fija arriba del pesebre donde estaba el recién nacido. Los reyes magos obsequiaron al pequeño oro, incienso y mirra.

Posteriormente, los reyes magos soñaron que no debían volver con la noticia a Jerusalén, pues Herodes tenia la intención de matar al niño Jesús, así que ellos tomaron otro camino de regreso a casa. San José, también fue avisado que debía huir hacia Egipto pues el hijo de María estaba amenazado; fue así como la sagrada familia comenzó su peregrinación.

Herodes al descubrir que los magos le habían engañado, mando matar a todos los niños menores de dos años que habitaban en Belén, episodio conocido como la “matanza de los inocentes”.

La estrella de Belén

Aunque no se sabe a ciencia cierta si la estrella realmente existió, son varias las teorías que explican qué pudo ser esta “luz del este”. Al principio, la mayoría de los astrónomos argumentaron que se trataba de una nova o del cometa Halley que se confundió con una estrella súper brillante.

Después de rechazar la posibilidad de que el cometa Halley haya sido visible en esa fecha, historiadores y astrónomos coincidieron en que la teoría más creíble es la misma que relata el Dr. Donald E. Dossey, en su libro de 1992 “Holiday Folklore, Phobias and Fun”. Él explica que los estudios evocan que “no en el año 1 d. C, pero en la primavera del 6 a. C, los planetas Marte, Júpiter y Saturno estaban muy juntos, formando un triángulo brillante conocido como Piscis que podría haber sido la Estrella de Belén”.

Otra teoría dice que la estrella que observaron los Reyes Magos en realidad era Venus, pues para los observadores del cielo este planeta aparece como una luz brillante al amanecer y al atardecer, despareciendo un momento del día.

En su libro “La Estrella de Belén, el Legado de los Magos”, el astrónomo Michael Molnar menciona que la frase “en el este” es una traducción exacta de la frase griega “en te anatole”, un término utilizado en la astrología matemática griega hace 2,000 años, que describía un planeta que se eleva por encima del horizonte oriental, justo antes de que apareciera el sol, y posteriormente desaparecía en el cielo de la mañana.  

Los tres reyes magos en el cielo de diciembre

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Constelación de Orión. Matthew Spinelli

 

Si nos asomamos al cielo en esta época, podemos observar tres estrellas juntas que brillan significativamente. Estas estrellas se dicen ser los Reyes Magos.

La explicación de por qué estas estrellas sólo se observan en estas fechas es sencilla: la Tierra gira alrededor del sol y sobre su propio eje, por lo que no todas las constelaciones son visibles desde cualquier punto de la Tierra. Los mapas estelares suelen dividirse en mapas para el hemisferio norte y mapas para el hemisferio sur. Además de que varían de posición a lo largo del año; es decir, que el cielo de invierno no es el mismo que el cielo de verano para el hemisferio norte, ni para el sur.

En el cielo de diciembre una de las constelaciones que se alcanza a apreciar es la de Orión, que debido a su ubicación se puede ver en todo el mundo. Orión se compone principalmente de estrellas azules supergigantes y brillantes, la excepción más notable es la estrella gigante roja Betelgeuse que tiene 1,000 veces el radio del Sol.

La estrella más brillante en la constelación es Rigel, que es 40,000 veces más brillante que el Sol y emite 100,000 veces su energía. Sin embargo, debajo de Rigel existen tres estrellas que forman una línea en el centro de la constelación y se les conoce como el Cinturón de Orión; estas tres son las que se dicen “Los Tres Reyes Magos”.

Rosca de reyes

Por si fuera poco, la rosca de reyes también tiene una explicación que viene desde tiempos atrás: cuando Herodes el grande, preocupado por su remplazo, propuso matar a todos los niños menores de dos años, las familias, espantadas de que sus bebés murieran, escondían a éstos en tinajas de harina para poder salvar sus vidas. Los niños escondidos dentro de la harina fueron de los pocos que se salvaron.

Desde entonces, cada 6 de enero, los judíos comían pan de ázimo y escondían un niño de barro en cada uno para recordar el acontecimiento. Los primeros cristianos adoptaron esta tradición y la mezclaron con la llegada de los Tres Reyes Magos.

Ahora ya sabes de dónde viene la historia y la tradición del evento que nos impide comenzar la dieta a principio de año. ¡Glup! 

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