Representación artística de un cuasar y un agujero negro. Zhaoyu Li (Shanghai Astronomical Observatory)

Descubren agujero negro 12 mil millones de veces más grande que el Sol

26-02-2015

Hace unos 12,800 millones de años, cuando el universo se encontraba en sus primeros años, existió un agujero negro tan grande que los científicos lo han denominado uno de los agujeros negros más grandes conocidos, e incluso el objeto más grande y luminoso del universo temprano. Su tamaño es 12 mil millones de veces más grande que nuestra estrella madre, el Sol. 
 
El descubrimiento se llevó a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Pekín a través de datos de proyectos de inspección y estudio como el SDSS (Exploración Digital del Espacio Sloan) y el 2MASS (Reconocimiento en dos micrómetros del cielo completo). Para medir su tamaño, el equipo analizó la luminosidad que rodeaba al agujero negro.
 
Con su inmensa gravedad, los agujeros negros absorben constantemente el gas y otros materiales que se encuentran cerca. Este proceso calienta el gas a tal magnitud que emite energía intensa y radiación térmica increíblemente brillante. Esta energía luminosa se conoce como cuásar, y puede brindar muchas pistas sobre el interior de un agujero negro: Xue Wu -Bing , el investigador principal del estudio, dijo a la revista Popular Science que  gracias a la espectroscopia se puede detectar la emisión de luz de los hoyos negros, después se utilizan las propiedades del gas y la distancia para calcular la masa del agujero.
 
La luz del agujero negro tomó 12,900 millones de años para llegar a la Tierra, por lo que los astrónomos ven el objeto como fue 900 millones de años después del Big Bang. Esto es en realidad muy poco tiempo para que un cuerpo de esta naturaleza haya alcanzado estas dimensiones, lo que significa que desde muy pequeño el agujero negro ya era bastante gigantesco.
 
Se cree que los agujeros negros supermasivos se encuentran al centro de las galaxias y que algunos podrían llegar a ser 40 mil millones de veces más grandes que el Sol. Pero llegar a estas dimensiones implica haber absorbido materia interestelar y la fusión con otros agujeros negros, por lo que lleva tiempo. 
 
Este descubrimiento ha lanzado una serie de interpretaciones y nuevas hipótesis acerca de la formación y crecimiento de los agujeros negros y las galaxias.
 
Bram Venemans, astrónomo del Instituto Max Planck comentó que el crecimiento de los agujeros negros es en realidad lento debido a que la energía liberada por el agujero a menudo detiene el flujo de material nuevo. Sin embargo, Venemans menciona que el crecimiento de éste agujero en particular, debió ser a una tasa máxima durante la mayor parte de su vida sin ser detenido por la constante energía liberada. “Aún está dentro de los límites de lo posible, simplemente es sorprendente que ocurrió de manera tan eficiente durante tanto tiempo”.
 
En cuanto a la formación de los agujeros negros, Chris Willott, astrónomo del Centro de Datos Astronómicos de Canadá, señala que los hoyos negros podrían formarse por el colapso directo de una nube de gas muy grande y no sólo por el colapso de una sola estrella. Aún se desconoce mucho en cuánto a la formación y crecimiento de los agujeros negros en los inicios del Universo, por lo que no existen modelos claros que expliquen claramente la actual observación.

 

Por lo pronto la existencia de este agujero negro representa un desafío para las teorías de la evolución de los agujeros negros, de las galaxias y de las estrellas en general. Por su parte, el equipo de Wu planea hacer observaciones para seguir investigando este cuerpo gravitacional, posiblemente alguna de ellas con el Telescopio Espacial Hubble.  

 
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