NASA

La nave Voyager 1 enciende motores para alargar la vida de la misión

04-12-2017

Larga vida a la Voyager 1

Por: Alejandra Almed

Las naves Voyager 1 y 2 fueron lanzadas al espacio en 1977. Entre las dos han explorado todos los gigantes gaseosos del Sistema Solar: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Voyager 1 fue el primer objeto hecho por el ser humano para alcanzar el espacio interestelar, es decir, la zona que se extiende más allá de nuestro sistema planetario.

En septiembre de 2013 Voyager 1 se convirtió en el objeto terrestre que más lejos ha llegado; y la buena noticia es que después de casi 40 años, la nave podrá continuar su recorrido. 

¿Cómo lo logrará?

El satélite ha dependido toda su vida de pequeños propulsores que se disparan en diminutos pulsos durante apenas unos milisegundos, así la nave puede girar sutilmente de modo que su antena apunte hacia nuestro planeta.

Sin embargo, desde el 2014, los científicos e ingenieros han notado que estos propulsores, llamados “impulsores de control de actitud”, se han estado degradando, por lo que después de 40 años viajando, es lógico que cada vez necesiten más pulsos para proporcionar la misma cantidad de energía. Y por supuesto que a 140 UA (Unidades astronómicas) de nuestro planeta no han podido encontrar una tiendita mecánica para remplazarlos.

Esto fue un problema para los científicos, pues se pretendía que Voyager durara un poco más y continuara contestando preguntas sobre el espacio interestelar. Entonces, para poder extender la vida de la misión, los investigadores pensaron en reactivar otros propulsores llamados  “de maniobra de corrección de trayectoria (TCM, por sus siglas en ingles)”,  solo que el único problema era que habían estado unos 37 años inactivos.

Los TCM son en realidad iguales a los propulsores de “control de actitud”, solo que se encuentran en la parte posterior de la nave y alguna vez fueron utilizados para volar con precisión y apuntar a distintos objetivos planetarios en los sistemas de Júpiter y Saturno. Así que su función terminó con el último encuentro planetario, o sea cuando se alejó de Saturno el 8 de noviembre de 1980.  A parir de ahí no se habían vuelto a encender, hasta que el 28 de noviembre de este año los científicos decidieron volver a usarlos, pero esta vez para orientar la nave espacial.

"El ambiente fue de alivio, alegría e incredulidad después de presenciar cómo éstos propulsores bien descansados ​​levantaron el testigo como si no hubiera pasado el tiempo" dijo Todd Barber, ingeniero de propulsión del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL), en un comunicado de prensa del JPL . 

Esta solución fue dada por un grupo de expertos del equipo de Voyager, en el Laboratorio de la NASA en Pasadena, California: Chris Jones, Robert Shotwell, Carl Guernsey y Todd Barber analizaron las opciones y concluyeron despertar a los propulsores TCM que habían estado apagados durante 37 años.

“El equipo de vuelo del Voyager desenterró datos de hace décadas y examinó el software que estaba codificado en un lenguaje ensamblador obsoleto, para garantizar que pudiéramos probar los propulsores de forma segura ", dijo Jones, ingeniero jefe del JPL.

Oficialmente, los propulsores TCM empezarán a funcionar como orientadores en enero del próximo año, y se espera que gracias a esta nueva tarea la vida del Voyager 1 se alargue 2 o 3 años más. Una vez que su capacidad para utilizar los respaldos TCM disminuya, el equipo volverá a los propulsores originales durante el resto de la misión.

Como la prueba del propulsor salió positiva, es probable que el equipo haga una prueba similar en la Voyager 2, una vez que sus propulsores de control de actitud se degraden como los de la Voyager 1.

Gracias a este nuevo despertar de Voyager 1, los científicos pueden continuar la misión y ofrecer nuevas perspectivas sobre la región que va más allá de nuestro sistema solar.

¿Qué sabemos de Voyager 1 y 2?

Son naves gemelas que actualmente se encuentran explorando ambientes nunca antes explorados. Llevan más de 39 años de viaje desde sus lanzamientos en 1977 en Cabo Cañaveral, Florida. En agosto de 2012, la Voyager 1 hizo una entrada triunfal e histórica en el espacio interestelar, la región más allá del Sistema Solar, llena de material expulsado por la muerte de estrellas hace millones de años. Ambas naves siguen enviando información sobre sus descubrimientos y su entorno a través de Deep Space Network (DSN).

La misión principal de la Voyager 1 fue la exploración de los planetas gaseosos. Gracias a esta nave descubrimos los volcanes activos en la luna Io de Júpiter o los complejos anillos de Saturno. Voyager 2 exploró Urano y Neptuno, siendo la única nave en visitar estos planetas exteriores. La misión actual de ambas naves se basa en la exploración del borde exterior del dominio de nuestra estrella.

¡Hola amigos extraterrestres!

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Un dato curioso es que ambas naves llevan consigo un saludo amistoso para cualquier forma de vida que puedan llegar a encontrar. El mensaje consta de un disco fonográfico, de cobre dorado de 12 pulgadas, que contiene sonidos e imágenes seleccionados para mostrar la diversidad de la vida y las culturas de la Tierra.

Este contenido fue seleccionado por la NASA, presidido por Carl Sagan. El equipo reunió 115 imágenes y sonidos naturales, así como música de distintas culturas y épocas a través de la historia. Y por supuesto, saludos amistosos de los terrícolas en 55 idiomas distintos… Esperemos que por lo menos uno se entienda de manera generosa.

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