Creative Commons

Valle de Tehuacán-Cuicatlán se convierte en Patrimonio de la Humanidad

03-07-2018

Por su excepcional valor cultural y natural.

Por: Luis Moctezuma

 

El valle de Tehuacán-Cuicatlán fue aceptado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Mixto de la Humanidad. Se encuentra entre los los estados de Puebla y Oaxaca y este fue su segundo intento. A diferencia de la ocasión anterior, en 2016, esta vez la documentación fue convincente para el organismo internacional.

            Se trata de un reconocimiento doble y es el segundo para México, el primero le pertenece a Calakmul (Campeche). Este valle en el centro del país es Patrimonio de la Humanidad por dos razones: su valor histórico y su biodiversidad; es una región que cuenta una parte importante de la historia del desarrollo humano en México y al mismo tiempo alberga a una gran cantidad de especies, algunas de ellas en peligro.

La biodiversidad de Tehuacán-Cuicatlán

Es la región desértica más pequeña en el país, aún así su diversidad biológica es considerable. Su extensión es de 145,255 hectáreas. Abarca 21 municipios de Puebla y 30 de Oaxaca. Su nombre se toma de Tehuacán, que se traduciría del náhuatl como “lugar de dioses”, y Cuicatlán, cuyo significado en español sería “tierra que canta”.

            Las aves son un elemento importante de esta región. Aquí habitan cerca de 140 especies. Entre ellas hay algunas notables como águilas reales, colibríes, búhos cornudos o guacamayas verdes. En algunos casos estas especies se encuentran riesgo, como el caso del águila real.

            En cuanto a la flora las cactáceas presentan un panorama único. Cuenta con el bosque de cactáceas columnares más densos del planeta; algunos alcanzan hasta 20 metros de altura, como es el caso de los Tetechos; en otros casos, como las patas de elefante, alcanzan los 12 metros. Para algunas especies se trata de un lugar privilegiado para el crecimiento, como las biznagas, que aquí alcanzan hasta 3 metros (el doble que en el resto del país).

            En cuanto a diversidad de mamíferos también hay una población importante. De las 6 especies felinas que pueblan el país 5 están presentes en este valle. Es un espacio donde aún se desplazan ejemplares de jaguar o puma, entre otros.

La relación entre los pobladores del valle de Tehuacán-Cuicatlán es muy estrecha. La vegetación tiene el apoyo de aves polinizadoras como los colibríes y esto ayuda a su reproducción pero no termina ahí. Los habitantes humanos también ponen de su parte para conservar el ecosistema; para quienes quieran recorrer esta región sólo es posible en compañía de guías certificados por la Secretaría de Turismo.

La historia de Tehuacán-Cuicatlán

Alguna vez fue un océano, de ahí que se encuentren fósiles marinos en esta región. Sin embargo, el reconocimiento a su valor histórico está ligado con la presencia humana. La cultura presente en esta zona del país es notable. Aquí se comenzó a domesticar el maíz, que ahora es un elemento básico para la alimentación y la cultura nacional.

            En esta parte del país se encuentran restos neolíticos; la transición entre la vida nómada basada en recolección-caza y la sedentaria a partir de la agricultura se vivió en este valle. De este periodo quedan restos como pinturas rupestres, cementerios, montículos y ciudadelas.

            Dentro de esta región habitan pueblos indígenas. La presencia humana sigue en este espacio reconocido como Reserva Natural Protegida desde 1998. Ahora no se trata únicamente de una región importante para los mexicanos, a nivel mundial el valle de Tehuacán-Cuicatlán ya es Patrimonio Mixto de la Humanidad.

También te puede interesar: