Imagen de los tres huracanes que avanzan por el Atlántico el 6 de septiembre 2017. Crédito: NASA Earth Observatory

La devastadora temporada de huracanes del 2017 por fin ha terminado

01-12-2017

Desde las históricas inundaciones en Texas por Harvey, hasta la devastación en Puerto Rico por María, las consecuencias de las tormentas en el Atlántico fueron trágicas y se resentirán por años.

Por: Deyanira Almazán

Después de ser testigos una de las temporadas de huracanes más violenta, destructiva y mortífera de toda la historia, finalmente llega a su fin este 30 de noviembre.

Sin duda, la temporada de huracanes en el océano Atlántico fue la más devastadora. De acuerdo a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) fue la séptima temporada más activa, y una de las más destructivas de la historia.

En total, fueron 17 tormentas con nombre las que arrasaron la cuenca del Atlántico. Diez de ellas se convirtieron en huracanes, y seis en huracanes mayores a categoría 3.

El periodo más activo de la temporada abarcó desde finales de agosto hasta principios de octubre, cuando 10 huracanes se formaron sobre las aguas tropicales anormalmente cálidas en 10 semanas.

Septiembre fue el mes más intenso. Estableció el record mensual de energía ciclónica acumulada (ACE), una medida para calcular la fuerza de una tormenta o huracán durante su ciclo de vida. Con un ACE de 175, septiembre superó cualquier ACE registrado anteriormente.

El 8 de septiembre fue el día más intenso del que se tenga registro; Irma acechaba como un huracán de categoría 5, José como uno de categoría 4 y Katia de categoría 2. María se formaría solo un par de semanas después.

Tres tormentas en particular, Harvey, Irma y María, fueron responsables de la mayor parte del daño, desencadenando una destrucción total en varios países, muchos de los cuales apenas se están recuperando.

Harvey

El 20 de agosto, después de un largo recorrido por el mar caribe y provocar lluvias y destrozos en las islas de Barbados y Curazao, el huracán Harvey parecía perder fuerza sobre la península de Yucatán. Pero como le sucede a muchos huracanes, la tormenta se fortaleció en las aguas cálidas del Golfo de México.

El 25 de agosto, Harvey tocó tierra en Texas como huracán categoría 4 y destruyó la región de Corpus Christi.

Harvey se convirtió en el primer huracán “Mayor” (categoría 3 o superior) que golpea Estados Unidos en 13 años. Después de Wilma en 2005.

En Houston y sus alrededores, ya como tormenta tropical, Harvey dejó caer más de 150 centímetros de lluvia en el sureste de Texas, la mayor cantidad de lluvia registrada en la historia de los EE. UU. En todo el país, la tormenta liberó lo equivalente a 33 billones de galones de agua. Los daños se estimaron en casi 200 mil millones de dólares de acuerdo a estimaciones de investigadores de las Universidades Ball State y Tennessee.

Irma

Irma llegó a las Antillas Menores como un violento huracán de categoría 5, lo que provocó decenas de muertes y miles de damnificados. La pequeña isla de Barbuda fue una de las más castigadas.

En Cuba, el huracán llegó en la noche del 8 de septiembre con vientos de 260 km/h. Fue la primera vez que un huracán mayor golpeaba la isla desde 1932.

Ni dos semanas habían pasado desde Harvey cuando Irma alarmó a los residentes de Florida.

En la mañana del 10 de septiembre, Irma tocó tierra en Cudjoe Key como huracán de categoría 4 y siguió su camino rumbo a la península de Florida, en donde golpeó fuertemente con vientos de 160 km/h  y mucha lluvia.

Hasta la fecha, Irma ha sido la tormenta más poderosa que se haya formado en el Atlántico, fuera del Caribe y del Golfo de México y la primera en registrar vientos de categoría 5 durante 37 horas seguidas.

María

MarÍa se formó seis días después de la llegada de Irma y se convirtió rápidamente en un monstruo.

En tan solo 18 horas se intensificó unos 112 km/h mientras se acercaba a las Islas de Sotavento. Sólo otras tres tormentas en el Atlántico tuvieron tasas de intensificación más dramáticas que esto: Wilma (2005), Felix (2007) e Ike (2008).

María cruzó las Islas de Sotavento como un huracán de categoría 5 solo 13 días después de que Irma pasara por la misma área.

En Puerto Rico, provocó una de las peores crisis humanitarias de su historia. Destruyó casi por completo la red de energía eléctrica y el sistema de telecomunicaciones de la isla. A más de dos meses, millones de personas permanecen sin electricidad.

 

De las 17 tormentas con nombre que se formaron, solo seis no tocaron tierra. Pocas fueron las áreas a lo largo de las costas del Golfo, el Sudeste de los Estados Unidos y el Caribe que se salvaron del embate de las tormentas.

De acuerdo al sitio de  Bloomberg, 2017 fue la temporada de huracanes más cara de los EE.UU. Se estima que los daños superaron los 200 mil millones de dólares.

Según los expertos, las condiciones de este año han alimentado una temporada de huracanes inusualmente activa. La falta de un fenómeno El Niño -fenómeno meteorológico en el que las aguas cálidas del Océano Pacífico occidental se desplazan hacia el Pacífico central, oriental y tropical- permite el desarrollo de grandes tormentas. Eso, junto con las aguas más cálidas en el Océano Atlántico, han creado el criadero perfecto para que las tormentas crezcan.

 

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