La Tierra podría llegar a un punto de calor sin retorno

09-08-2018

Un estado invernadero irreversible

Por: Luis Moctezuma


Cada vez vivimos a mayor temperatura. Desde la era preindustrial hasta ahora se ha incrementado en promedio un grado la temperatura a nivel mundial. El avance promedio es de 0.17 grados centígrados cada década. Un estudio publicado recientemente en el Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) llega a una conclusión poco alentadora. Si no se detiene este ascenso de la temperatura, la Tierra llegaría a un punto en que ya no sería posible regresar a los ciclos térmicos del planeta.

Periodos glaciares e interglaciares

Naturalmente la temperatura cambia. Los datos que existen sobre las temperaturas que históricamente ha tenido la Tierra muestran que funciona en ciclos y que estos dependen de pequeñas alteraciones en la inclinación del planeta. En el último cambio de este tipo hace 1.2 millones de años se estableció un ciclo glaciar-interglaciar.

Desde el Cuaternario tardío nuestro planeta oscila entre el frío y temperaturas templadas. Debido a la presencia del hombre ya estamos muy lejos de las cifras normales para ese ciclo. Uno de los ejemplos gráficos que ofrecen los investigadores es una serie de curvas en forma de cuenca, o sea, una serie de accidentes geográficos en que el terreno se hunde. El movimiento normal de la temperatura sería dentro de un arco frío pero el planeta ya está en un hueco ligeramente más hondo cerca de una gran depresión de alta temperatura.

En la última parte del Holoceno el ciclo climático se altera. Este movimiento hacia una temperatura más caliente cambia las condiciones de vida y se acerca a un límite del que no podría regresar; la biosfera ya es distinta a las condiciones normales. Para cuando llegue el momento del próximo ciclo glaciar, la Tierra ya estará demasiado caliente.

El mayor riesgo que detectan los investigadores en este sentido es que el planeta reaccionaría de forma catastrófica. No combatiríamos únicamente la emisión de gases de efecto invernadero que producimos como especie, además la Tierra comenzaría a liberar parte de sus reservas de carbono. Esto es un fenómeno al que llaman retroalimentación y las acciones humanas difícilmente podrían contenerlo. El límite para que esto pase ya está delimitado.

2 grados, un objetivo difícil de mantener

El punto de no retorno serían los 2 grados centígrados sobre la temperatura preindustrial. Por ahora, ya llevamos la mitad del camino. A partir de ahí se desencadenaría un efecto dominó que saldría del control humano. Llegados a este punto las predicciones son difíciles ya que cada reacción por sí misma representaría riesgos y potenciaría otras.

La Tierra cedería en varios aspectos. El suelo permanentemente helado se descongelaría; el metano hidratado de las aguas marinas se perdería; los sumideros de carbono terrestres y marinos se debilitarían; además la respiración bacteriana aumentaría. A todo esto se le puede agregar un nivel del mar mucho mayor.

Medidas drásticas para proteger el ambiente

Para los autores del estudio, los esfuerzos internacionales podrían quedarse cortos para revertir el efecto de la actividad humana. De no tomarse medidas drásticas para reducir la emisión de gases contaminantes algunas zonas del planeta quedarían inhabitables. Entre los focos rojos que muestra la investigación aparecen los polos, seguidos por las áreas entre trópicos.

Las propuestas que se hacen desde el estudio publicado en PNAS son simples aunque no tan fáciles de conseguir. Para estabilizar al planeta habría que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger los depósitos de carbono en la biósfera, remover el dióxido de carbono de la atmósfera, administrar la radiación solar y finalmente, adaptarnos a los cambios que ya están ocurriendo. El camino es largo, pero el planeta ya sigue una ruta peligrosa y hay que tomar medidas para que no llegue a un punto sin retorno.

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