Andres Valle/EPA

Perú y Ecuador afectados severamente por “El Niño costero”

16-03-2017

Dramáticas imágenes y videos de los daños causados por las lluvias en Perú y Ecuador, circulan en las redes sociales y alarman al mundo.

Desde finales de enero, Perú está sufriendo intensas lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra, que desafortunadamente han causado la muerte de al menos 62 personas y más de 600,000 afectados, además de importantes daños en viviendas y carreteras.

Las zonas más afectadas están al norte del país, en las regiones de Tumbes, Piura y Lambayeque, pero los efectos también han llegado con fuerza a La Libertad, Cajamarca, Ica, Ancash e incluso la capital, Lima.

De acuerdo a los últimos reportes, el desborde de los ríos Rímac y Huaycoloro, cuyo caudal se incrementó por las avalanchas de piedras y lodo al este de Lima, afectó vías, cultivos y puentes, y llevó a la suspensión de las actividades escolares, algo poco común en la capital.

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En Ecuador, la situación no es muy diferente. Los aguaceros han provocado la muerte de 14 personas y daños a miles de viviendas, principalmente en las provincias de Chimborazo, Guayas, Los Ríos y Manabí.

¿A qué se debe?

La intensidad en las lluvias no se veía en esa región en casi dos décadas. Según el Comité Multisectorial para el estudio del Fenómeno de El Niño en Perú (Enfen), se debe a un fenómeno meteorológico bautizado como “El Niño costero”, pues es parecido al fenómeno global del Niño, pero se ubica sólo frente a las costas de Perú y Ecuador.

El Niño es un fenómeno meteorológico global que produce el calentamiento de las aguas del Pacífico a la altura del ecuador y es causante de cambios climáticos a escala planetaria. Mientras que en unas zonas del planeta se registran fuertes lluvias y bajas presiones (como puede ser el caso de América Central y América del Sur), otras regiones (en Asia), por el contrario, sufren sequías inusuales durante varios meses.

Pero cuando el calentamiento ocurre solo en la zona costera de Perú y Ecuador, las anomalías, en este caso las lluvias torrenciales, se restringen a estos territorios. 

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Esto, de acuerdo al EFEN, se debe a las corrientes de viento que circulan por la zona.

A finales del año pasado, vientos del norte, provenientes de Centroamérica, favorecieron el desplazamiento de aguas cálidas hacia el sur.

En su recorrido hacia la costa peruana y ecuatoriana, esta masa hídrica no encontró ninguna barrera, pues los vientos costeros en dirección opuesta –de sur a norte- que generalmente ayuda a llevar la corriente marina de Humboldt, que es fría, se debilitaron durante los primeros días de 2016, permitiendo que las aguas cálidas de Centroamérica ingresaran.

De acuerdo a los especialistas, el aumento de la temperatura del agua comenzó a mediados de enero y ha causado que alcance temperaturas de 29 y 28 ºC en Perú y Ecuador respectivamente.

Un requisito para que las autoridades peruanas confirmen la presencia de El Niño costero es que las anomalías se mantengan durante tres meses consecutivos, como mínimo. Es así que se espera que las precipitaciones continúen en marzo y que disminuyan recién a fines de abril, señaló para BBC Mundo el meteorólogo Nelson Quispe, del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Perú (Senamhi).

De acuerdo a Quispe, si el calentamiento en el Pacífico oriental se mantiene, podría ser precursor de un Niño global. Meteorólogos de todo el mundo se encuentran observando lo que sucede en la costa peruana y ecuatoriana, y colocan en un 40% las posibilidades de que un nuevo fenómeno de El Niño se desarrolle a escala planetaria. Algo sumamente inusual dada la gran intensidad de El Niño 2015 y 2016 (que incluso fue bautizado por algunos como el Niño Godzilla), que  provocó que las temperaturas globales batieran numerosos récords 

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