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El viaje de la Tierra alrededor del Sol

03-02-2015

Desde la antigüedad, muchos astrónomos se dieron cuenta de que había algo interesante acerca de los planetas: ¡se mueven! El movimiento de los planetas y sus lunas se rige por la gravedad y es el que produce los días y noches, las diferentes estaciones a lo largo del año, eclipses, etc.

Nuestro danzante planeta tiene una posición privilegiada dentro del Sistema Solar, esto hace posible la vida y una gran biodiversidad.

Los movimientos de la Tierra

Existen dos movimientos importantes que afectan la Tierra: el de rotación y el de traslación. El primero es el movimiento que el planeta hace sobre sí mismo, sobre un eje imaginario llamado eje terrestre y que pasa por los polos. La vuelta completa de la Tierra sobre su propio eje dura 24 horas (aunque realmente no son 24 horas exactas, pero eso es material para otro artículo). 

A medida que la Tierra gira sobre su propio eje, la luz del Sol ilumina distintas partes del planeta, esto causa el día y la noche.

La Tierra gira de oeste a este a una velocidad de 1,674.4 km/h. Con el paso del tiempo, la rotación de la Tierra va siendo más lenta, lo que significa que en el pasado un día duraba menos que ahora. Esto se debe a la fuerza de la marea. Algunos eventos a gran escala, como terremotos, también han causado cambios en la duración de los días y en el eje de la Tierra.

El segundo movimiento importante es el de traslación y es el que la Tierra hace alrededor del Sol. Esta vuelta dura 365 días y 6 horas. Debido a estas 6 horas extras, cada cuatro años hay que añadir un día más: son los que llamamos años bisiestos.  

Las estaciones del año

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Sabemos que la Tierra no gira derecha, sino que lo hace inclinada en un ángulo de 23.5°. Esto hace que la luz del Sol no llegue con la misma intensidad a toda la superficie de la Tierra y haya un calentamiento desigual, y con esto, vientos y las diferentes estaciones del año.

El eje de la Tierra siempre apunta hacia la misma dirección en el espacio (el polo norte apunta hacia Polaris, la Estrella del Norte). En junio, el hemisferio norte está inclinado hacia el Sol, recibe luz y calor de manera más directa y tiene días más largos que las noches. Seis meses después, en diciembre, la Tierra habrá dado la mitad de su vuelta alrededor del Sol. El hemisferio norte ahora no estará inclinado hacia el Sol, recibirá menos luz y experimentará el frío invierno, mientras que el hemisferio sur estará disfrutando de un caluroso verano. 

A estos dos momentos del año, al de mayor y menor luz solar, se les conoce como solsticios, y ocurren el 21 de junio y 21 de diciembre —aproximadamente— y marcan el inicio del verano y del invierno, respectivamente.

La palabra solsticio proviene del latín y significa “el sol se detiene”

Cuando ambos hemisferios reciben la misma cantidad de luz solar, experimentamos la primavera y el otoño, y los días y las noches tienen casi la misma duración.

A estos momentos del año se les conoce con el nombre de equinoccios y ocurren, generalmente, el día 20 de marzo y el 22 de septiembre marcando el inicio de la primavera —el primero— y del otoño —el segundo—.

La palabra equinoccio en latín significa “noche igual”

Los efectos de un planeta danzante

 

Muchos son los efectos que tiene la peculiar inclinación de nuestro planeta y su viaje anual alrededor del Sol. Las aves, por ejemplo,  migran desde el Atlántico norte hasta el extremo sur de América buscando otras fuentes de alimento o lugares más cálidos. Asimismo, las ballenas y otros mamíferos marinos nadan miles de kilómetros a través del océano.

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Además, los cambios en la vegetación y la temperatura a lo largo del año afectan el tipo y la cantidad de alimento disponible para los seres humanos y otros organismos.

 

Fuentes:
• http://www.education.noaa.gov/
• http://www.space.com/

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