La isla Hunga Tonga-Hunga Ha'apai, fotografiada desde un satélite en enero de 2015. Crédito Pleiades-1A / Distribución del CNES Airbus DS

Nueva isla en el Pacífico podría dar pistas sobre antiguos volcanes marcianos.

11-12-2017

Y podría existir por 30 años...


Por: Deyanira Almazán

En diciembre de 2014, un volcán submarino en el Reino de Tonga (un conjunto de islas situadas en el Pacífico), hizo erupción y emitió violentas columnas de vapor, cenizas y rocas, que alcanzaron los 9 kilómetros de altura.

En enero del año siguiente, al enfriarse y asentarse las rocas, se formó una isla cuya cumbre alcanzó los 120 metros de altura, que pudo ser detectada por varios satélites en el espacio.  

La isla fue bautizada extraoficialmente Hunga Tonga-Hunga Ha'apai, una concatenación del nombre de dos antiguas islas deshabitadas entre las que surgió. Los científicos creyeron que al igual que la mayoría de las islas volcánicas que se erosionan en poco tiempo, esta isla duraría unos cuantos meses. Pero de acuerdo a un nuevo estudio de la NASA, la isla podría durar entre 6 y 30 años.

Hunga Tonga-Hunga Ha'apai es la primera isla de este tipo que estalla y persiste en la era de los satélites modernos, lo que ofrece a los científicos una visión espacial sin precedentes de sus primeros años de vida y de su evolución.

Pero además de dar información sobre la esperanza de vida, el estudio ofrece también un entendimiento más claro sobre la erosión y la formación de nuevas islas.  Comprender estos procesos también podría proporcionar información sobre características similares en otras partes del sistema solar, incluido Marte.

La isla de Tonga es la tercera isla volcánica de erupción "surtseyana" que surge y persiste durante más de un par de meses en los últimos 150 años. Una erupción surtseyana es un tipo de erupción volcánica que sucede en aguas poco profundas. Se le conoce con este nombre por la isla de Surtsey, que comenzó a formarse después de una erupción explosiva en la costa de Islandia en 1963.

Desde que comenzó la erupción, la isla fue observada constantemente por satélites. Utilizando imágenes de resolución moderada, el equipo de investigación hizo mapas tridimensionales de la topografía de la isla y estudió los cambios en sus costas y su volumen.

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NASA / Damien Grouille / Cecile Sabau

 

El equipo ha calculado dos escenarios posibles: el primero es un caso de erosión acelerada por abrasión de olas, que desestabilizaría el cono de cenizas en seis o siete años. El segundo escenario supone una tasa de erosión más lenta, que deja el cono intacto durante aproximadamente 25-30 años.

La diferencia de años se debe a la incertidumbre en la estimación del volumen inicial del cono volcánico, así como las diferentes tasas de erosión observadas en los primeros seis meses (aceleradas) en comparación con las observadas más tarde (más moderadas).

Si bien es incierto el futuro de esta isla, la gran cantidad de datos que otorga podría ayudar a los científicos a estudiar un destino aún más remoto: Marte.

Los satélites que orbitan el planeta rojo han visto miles de volcanes (que llevan mucho tiempo muertos) que se parecen a Hunga Tonga-Hunga Ha'apai. Al seguir de cerca la evolución de la isla, los científicos pueden comprender mejor cómo se erosionaron estos volcanes en aguas marcianas hace más de mil millones de años.

 

 

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