Mapa de sismos en México mayores a magnitud 4 de 1990 al 2017. Wikimedia Commons.

¿Por qué tantos sismos en México?

20-03-2018

Un año particularmente movido para México.

Por: Deyanira Almazán

México ha sido sacudido por poderosos sismos este último año. De septiembre a noviembre de 2017, nuestro país experimentó más de 12,700 sismos. De estos, entre el 60 y 65 por ciento fueron réplicas del terremoto de magnitud 8.2 que se registró en el Golfo de Tehuantepec el 7 de septiembre y que fue el más poderoso de los últimos 100 años… aunque no el más devastador.

El terremoto que acaparó la atención y preocupación de los mexicanos –y el mundo- el año pasado, fue sin duda el del 19 de septiembre, de magnitud de 7.1, cuyo epicentro se registró en el estado de Morelos y provocó más de 300 muertes en varios estados del sur y la Ciudad de México.

Pero este 2018 nuestro territorio se sigue moviendo. Apenas el pasado 16 de febrero, un sismo de M.7.2 se registró en Pinotepa Nacional, Oaxaca. Hasta el 23 de febrero, el Sismológico Nacional había contado 4,198 réplicas, siendo la más fuerte de M6.0 el día 19 de febrero. 

México es una de las regiones más sísmicamente activas del mundo. De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional,  más de 1,000 terremotos de magnitud 4 o mayor se presentan cada año en nuestro país.

Esto se debe a que se encuentra sobre cinco de las grandes placas tectónicas de la Tierra. Aunque  la mayor parte del país está sobre la placa norteamericana, que se mueve hacia el oeste. A medida que el suelo del Océano Pacífico, dentro de la placa de Cocos, se mueve hacia el este, se hunde debajo de la placa continental, creando una trinchera a lo largo de la costa sur de México.

Es aquí donde se registran el mayor número de sismos y los estados que colindan con esta zona los que sufren las consecuencias. Durante los últimos 100 años, 19 terremotos de gran magnitud - de magnitud 6.5 o mayor- han sucedido en esta zona.

Aunque las zonas epicentrales se localizan en los estados que colindan con el océano Pacífico, dentro del Cinturón de Fuego, la Ciudad de México se ha convertido en el receptor sísmico de muchos de ellos debido a que se encuentra lo suficientemente cercana para experimentar sus efectos y, la causa de que estos sean más dañinos que en otros lugares, radica entre otras cosas en su terreno acuoso.  

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