El hoyo de la capa de ozono, tomado el 1 de Octubre 2016 Crédito: NASA Earth Observatory
Crédito: NASA Earth Observatory

La capa de ozono continúa en riesgo.

09-02-2018

Por: Luis Moctezuma

La relación del ser humano con el sol ha cambiado drásticamente en los últimos años. Mientras que las sociedades antiguas daban gran importancia el contacto con el Sol, quienes vivimos el cambio entre el siglo XX y XXI aprendimos a protegernos de sus rayos. En 1985 se reconoció la existencia de un elemento importante para este cambio: el agujero en la capa de ozono. Aunque el agujero se encuentra sobre la Antártida, lejos de las grandes ciudades, la reducción en la capa de ozono que cubre a la Tierra nos hizo notar lo frágiles que somos ante la radiación solar.

En 1987 se firmó el protocolo de Montreal. Con este acuerdo internacional se tomó una medida a escala mundial para detener el agujero en la capa de ozono. En ese momento se buscó frenar el uso de los Clorofluorocarbonos. A estas sustancias presentes en los sistemas de refrigeración se les tomó como las principales culpables de la reducción del ozono atmosférico. Para finales de la década de los 90 parecía que que el agujero se reducía; sin embargo, los resultados de las últimas décadas no son tan alentadores.

¿Qué ha pasado con la capa de ozono?

El ozono que se encuentra en la atmósfera tiene efectos diferentes dependiendo de la altura a la que se encuentra. La capa superior de la atmósfera protege al planeta de la entrada de rayos ultravioleta; a grandes alturas (entre 16 y 50 km de altura) detiene hasta el 99% de los rayos ultravioleta. En cambio, en las partes bajas, cerca de la Tropósfera a 10 km de altura, se convierte en un riesgo para la salud humana.

Las mediciones en los últimos años muestran un cambio en la presencia del ozono atmosférico. La región Antártica se recupera lentamente con un agujero de ozono cada vez menor. Por otra parte, la zona entre los trópicos y el ecuador está reduciendo sus cantidades de ozono a alturas medias. Las estadísticas mostradas por mediciones satelitales no reconocen este movimiento con facilidad debido a que en la parte baja el ozono ha aumentado y en apariencia las cantidades son adecuadas. El problema es que el ozono no está en las alturas convenientes para seguir deteniendo los rayos ultravioleta y sí queda en una posición que afecta la salud humana.

Mientras que el gran agujero, que se tomó como símbolo del daño atmosférico, se reduce, el resto del planeta pierde ozono a alturas medias y altas. Esto nos obliga a protegernos más del contacto solar y a cuidar la calidad del aire que respiramos. Ahora no se considera indispensable únicamente la reducción en el uso de Clorofluorocabonos (CFC), el siguiente paso es la reducción de los Hidrofluorocarbonos.

¿Qué medidas se están tomando ahora?

Existen muchas dudas sobre lo que está provocando el cambio en los niveles de ozono en el planeta. Además de los Hidrofluorocarbonos se sospecha de la influencia de los VSLS (very short live species), sustancias que contienen cloro y bromo al igual que los CFC. En caso de tratarse de una reacción de la atmósfera ante la presencia de estos químicos la respuesta sería sencilla para solucionar el nuevo problema, bastaría con reducir la emisión de estas sustancias con un nuevo tratado internacional.

Existe una segunda posibilidad sobre lo que provoca esta alteración en el ozono atmosférico: el cambio climático. Este podría estar alterando la circulación Brewer-Dobson; este es un modelo explica la forma en que se distribuye el ozono en distintas latitudes del planeta. Si el flujo de ozono ya no funciona correctamente por influencia del cambio climático la solución es mucho más complicada porque obliga a resolver también la alteración en la temperatura del planeta. Por ahora es importante reconocer las causas y tomar las medidas necesarias para evitar que la atmósfera siga deteriorándose.

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