Crédito: NASA

¿Quién ve por nuestro clima?

26-03-2018

Las agencias y los satélites que monitorean el clima de la Tierra...


Por: Alejandra Almed

Entender cómo se comporta la atmósfera terrestre y cuál es su impacto sobre el espacio físico que nos rodea es una de las prioridades para las agencias meteorológicas de cada país, pues los cambios del clima, han traído como consecuencia tiempo extremo en varios países del mundo, en los últimos años. Tormentas, inundaciones, sequías, con consecuencias en ocasiones devastadoras, afectándonos directamente a nosotros; con cambios constantes en suelos, océanos, clima y repercutiendo en los recursos naturales del planeta.

El conocimiento y adaptación del ser humano al dinamismo constante de la Tierra es clave para su supervivencia.

Uno de los objetivos del monitoreo constante de la atmósfera terrestre, es comprender su funcionamiento y su impacto sobre la vida en la Tierra. Los cambios climáticos a lo largo de la historia han provocado escasez y extinción de especies. Actualmente, los recursos hídricos escasean a nivel mundial, existen sequías severas, aumentos del nivel del mar, retroceso de glaciares, desertificación, afectación en la producción de alimentos y epidemias, que representan una seria amenaza para nuestros recursos hídricos, el medio ambiente y la salud pública. Sin duda es un tema de interés internacional de gran relevancia, pues representa una seria amenaza para el desarrollo económico y social de la humanidad.

¿Un solo satélite? … imposible

Ningún satélite por si solo es capaz de monitorear efectivamente el clima de toda la Tierra, es por eso que organizaciones de varias partes del mundo trabajan en equipo para comprender de manera más completa el dinamismo atmosférico del planeta. Esta red de información esta coordinada por el organismo especializado de las Naciones Unidas, la Organización Meteorológica Mundial, que proporciona el marco para la cooperación y desarrollo internacional.

Estados Unidos 

Una de las agencias meteorológicas más importantes del mundo es la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en ingles). Esta organización realiza distintos monitoreos meteorológicos diarios, que van desde avisos de severas tormentas climáticas, hasta restauración de costas, y cómo afecta al comercio marítimo. Estos datos respaldan la vitalidad económica y afectan al producto interno bruto de los países.

Actualmente la NOAA trabaja con la NASA para mejorar la investigación del clima espacial, su relación con la atmosfera terrestre y la manera en que afecta directa o indirectamente a los cambios climáticos que estamos experimentando. El Servicio Nacional de Satélites de la NOAA proporciona “datos e información ambiental global y otras fuentes para promover y proteger la seguridad, el medio ambiente, la economía y la calidad de vida de los Estados Unidos”.

Los programas de la NOAA que trabajan con la NASA dan oportunidad a los expertos para tener advertencias más precisas antes huracanes, tornados o ventiscas. También ayudan en la evaluación de sequías, incendios forestales, mala calidad del aire y aguas costeras peligrosas.

Los satélites que comprende la NOAA y que actualmente se encuentran en operación son:

GOES-16: Es el segundo de una nueva serie de cuatro satélites meteorológicos geoestacionarios con tecnología de última generación, los cuales proporcionan imágenes altamente definidas y mediciones atmosféricas del hemisferio occidental, así como mapas en tiempo real de rayos, actividad solar y clima espacial.

Jason-3: Es el último satélite de una serie de naves espaciales que miden la altura de la superficie del océano global, monitorean el aumento del nivel del mar y ayudan a pronosticar la fuerza de los ciclones tropicales que amenazan las costas de Estados Unidos. Este satélite respalda aplicaciones relacionadas con el aumento del nivel del mar, la circulación oceánica y el cambio climático. 

DSCOVR (Observatorio Climático del Espacio Profundo): Este observatorio espacial monitorea en tiempo real las capacidades del viento solar, que son indispensables para la precisión y la entrega de los pronósticos del clima espacial de la agencia. Sin una continua notificación sobre el clima espacial, existe la posibilidad de tormentas geomagnéticas sorpresivas, causando cambios en el viento solar y afectando infraestructuras satelitales, de telecomunicación o GPS.

NOAA 20 o JPSS-1: es el satélite que junto con otros 6 pertenece al Sistema de Satélites Polares Conjunto de la NOAA, que proporciona observaciones globales fundamentales para los pronósticos a corto y largo plazo, incluyendo los que ayudan a predecir y prepararse para eventos climáticos severos. Estos satélites circulan de polo a polo y cruzan el ecuador 14 veces al día para proporcionar una cobertura global dos veces al día. Esto es la fuente de alimentación de los pronósticos del tiempo en Estados Unidos, así como las observaciones de climas severos como huracanes, tornados y ventiscas.

Pero así como la NOAA en Estados Unidos, existen otras agencias alrededor del mundo que monitorean el clima atmosférico para proporcionar un mejor pronostico del tiempo a nivel mundial.

Europa

En 1986 se formó La Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMETSAT, por sus siglas en ingles) cuyo propósito, al igual que el de la NOAA, es proporcionar datos e imágenes relacionados con el clima y el tiempo con base en información satelital. Esta organización internacional está compuesta por 30 estados miembros de la Unión Europa. Esta organización opera un sistema de satélites meteorológicos que hace observaciones atmosféricas, oceánicas y terrestres diariamente.

Al identificar situaciones meteorológicas peligrosas, ayudar a pronosticar climas severo y advertir a los servicios de emergencia y autoridades locales de los mismos, este servicio mejora y salvaguarda la vida de los ciudadanos europeos y de todo el mundo.

La EUMETSAT trabaja junto con la NOAA para operar satélites geoestacionales, de órbita polar y altimétricos oceánicos que aportan beneficios y mayor entendimiento para la observación atmosférica.

Del otro lado del mundo, en el hemisferio oriental, también existen agencias meteorológicas que complementan los datos del monitoreo atmosférico al otro lado del meridiano cero.

Japón

Por parte de Japón, existe la Agencia Meteorológica de Japón, la cual se enfoca principalmente en la prevención y mitigación de desastres naturales, pues este país es, sobretodo, propenso a una variedad de amenazas naturales. La agencia japonesa centra sus esfuerzos en monitorear el medioambiente, la atmosfera, los océanos y la Tierra, y es la única autoridad nacional responsable de emitir advertencias sobre posibles desastres.

De igual manera que las agencias anteriores, la japonesa realiza cooperaciones internacionales para el respaldo de geoestaciones y satélites. La NOAA y la AMJ participan en el Grupo de Coordinación de Satélites Meteorológicos, el cual coordina globalmente los sistemas de satelitales meteorológicos; que incluye la protección en la órbita, planificación de contingencia y mejora de calidad en los datos y el apoyo a los usuarios.  

China y Corea

La Administración Meteorológica de China también opera satélites geoestacionarios primarios y de respaldo en Asia y el Pacífico, así como satélites en órbita polar. En 2010 la Administración Meteorológica de Corea lanzó con éxito su primer satélite meteorológico geoestacional, que posee 3 cargas útiles: una para datos meteorológicas, otra para observación del océano y otra para comunicaciones. El COMS-1 (Communication, Ocean and Meteorological Satellite) proporciona una imagen multiespectral continua de alta resolución con datos meteorológicos.

El servicio meteorológico de cada nación, así como la red mundial de datos meteorológicos, es una categoría de bien público fundamental, que se basa en las ciencias y tecnologías pertinentes y está orientado al bien social.

No cabe duda de que todos los gobiernos y países deben reconocer la importancia de destinar mayor inversión y presupuesto a la ciencia y la tecnología, pues sin éstas el desarrollo de la humanidad corre peligro ante el continuo y permanente dinamismo terrestre.

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