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Esta enorme rana prehistórica pudo haber comido dinosaurios

28-09-2017

Los científicos calcularon la fuerza de su mordida...

Por: Alejandra Almed

Probablemente cuando escuchas la palabra rana piensas en las pequeñas e indefensas ranitas verdes que vemos en los estanques o en las caricatura. Pero déjame decirte que hace unos 70 millones de años existió una rana realmente gigantesca, nada de bonita, nada de indefensa. Inclusive un nuevo estudio señala que talvez esta especie de “ranota” se pudo haber alimentado de dinosaurios bebés. 

Esta especie de rana ya extinta se conoce como Beelzebufo ampinga, gracias a la deidad conocida como “El señor de las moscas”. La especie, que habitó la isla de Madagascar, fue descrita por primera vez en el 2008 y algunos compararon su tamaño con el de una pelota de playa. Se dice que pudo llegar a medir 41 cm y pesar hasta 4.5 kilos.

Lo más sorprendente es que los científicos llegaron a decir que la rana poseía una mandíbula tan grande que los dinosaurios bebés y los vertebrados pudieron ser parte de su dieta diaria. Ni siquiera hoy en día las ranas más grandes, como la rana toro, que prácticamente se come todo lo que llega a su boca, se puede comparar con esta rana antigua.  

Para los amantes de la pantalla grande, en especial de Guillermo del Toro, puede ser más fácil imaginar el tamaño de la rana si han visto la película El laberinto del Fauno. ¿Recuerdas al sapo gigante que habita bajo el viejo y enfermo árbol, el cual tiene que enfrentar Ofelia para poder recuperar una llave? Pues amigos, estamos hablando del una rana casi de esas proporciones. 

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Película El Laberinto del Fauno de Guillermo del Toro

 

En el 2008, la bióloga evolutiva Susan Evans dijo que las Beelzebufo pudieron ser verdaderos depredadores, que incluso se alimentaban de pequeños dinosaurios.

A casi una década del descubrimiento, los científicos acaban de revelar nueva evidencia de la mordida de este feroz anfibio. Gracias a uno de los posibles descendientes modernos de esta rana, se pudo calcular y estimar la fuerza que tendría una de sus mordidas.

Los Ceratophrys son un género de anfibios que habitan principalmente en Sudamérica tropical y que comparten muchas características fisiológicas con la Beelzebufo. Es por esto que se dice que estos sapos pueden ser los descendientes más directos que hoy habitan la Tierra.

Son conocidos como “sapos cornudos”, ya que presentan dos protuberancias encima de los ojos que dan la semejanza de cuernos. Vulgarmente se les denomina escuerzos y a menudo se les conoce como “sapos pacman” por sus bocas tan grandes. Los científicos calcularon que la mordida de estos sapos tiene la fuerza aproximada de 60 Newtons. Para poder comparar, los humanos tienen la fuerza de 1,300 Newtons con los dientes más fuertes; sin embargo hay que recordar que estamos hablando de un adulto promedio en comparación con un sapito de una cabeza menor a 5 centímetros. ¡Bastante potente esta mordida para un sapito de esas dimensiones! ¿no lo crees?

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Ceratophrys
Crédito: Wikipedia commons

 

Los científicos, por lo tanto, estimaron que la mordida de un sapo con una cabeza más grande tendría que tener una mordida mucho más fuerte. Un sapo con una cabeza de 10 cm., por ejemplo, tendría la fuerza de 500 Newtons; para que puedan imaginar esa fuerza basta con dejar caer 13 galones de agua sobre una sola uva. La mordida de una tortuga caguama se ha medido en 657 Newtons y podría rebanarle el dedo a cualquiera.

Siguiendo esta misma escala, los investigadores estimaron que la mordida de una rana del tamaño de la Beelzebufo tuvo que haber tenido la fuerza de unos 2,200 Newtons, lo cual es comparable a la mordida de un león.

El autor del estudio, Marc Jones, investigador de la Universidad de Adelaide de la facultad de Ciencias Biológicas y del Museo del Sur de Australia, dijo que si las ranas Beelzebufo tenían, aparte de la fuerza de su mordida, el comportamiento agresivo que caracteriza a los sapos cornudos, pudieron, sin problema, alimentarse de pequeños dinosaurios y ser depredadores junto con ellos.

Esta investigación, por supuesto, queda en un supuesto, ya que las ranas Beelzebufo, aunque son similares a las escuerzos en muchos sentidos, sus cráneos eran mucho más grandes y menos profundos, por lo que su mandíbula pudo tener otra estructura ósea. Los investigadores pueden estar bastante seguros del incremento en la fuerza de las mandíbulas de las ranas cornudas más pequeñas y las ranas cornudas más grandes; no obstante, saber exactamente la fuerza de una mandíbula extinta es bastante difícil.

Asimismo aclararon que puede que el cráneo de la rana no sea el máximo tamaño que llegaron a desarrollar y que talvez estén estimando la fuerza de mordedura solo con un pedacito de la posible gran mandíbula. ¿Te imaginas? siendo así, los bebés dinosaurios pudieron ser sólo una golosina para ellas. 

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