Crédito: Reid Psaltis

¿Planta o animal?... Revelando los misterios de uno de los primeros organismos de la Tierra

10-08-2017

Un estudio reciente de un extraño y primitivo organismo gigante, podría dar respuestas al origen de la vida animal.

Por: Alejandra Almed

En el año 2000, en Terracota, Canadá, paleontólogos descubrieron extraños fósiles en forma de helechos que llegaban a medir hasta dos metros de largo y de aproximadamente 571 millones de años. Estos organismos ya habían sido descubierto años atrás, sin embargo nunca entendieron lo que en realidad eran estas criaturas llamadas rangeomorfos. Estas misteriosos cuerpos no se pudieron asociar ni con animales, ni con plantas. ¿qué son estas primeras formas de vida?

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Fósil de un Rangeomorfo
Crédito: Wikimedia

 

Desde hace 50 años, los rangeomorfos han confundido a científicos al tratar de comprender cómo vivían, de qué se alimentaban y cómo encajan en el árbol de la vida. El geólogo Jack Matthews de la Universidad Memorial de Terracota y la Universidad de Oxford, explica que aunque no se pueden clasificar como animales, ni como plantas, estos organismos son un eslabón clave para respondernos preguntas sobre la vida en la Tierra, ya que al final de cuentas son “la evidencia más antigua que existe sobre la vida más compleja de organismos multicelulares”. 

En un reciente estudio, publicado a principios de este mes en la Revista Nature, Ecology & Evolution, se apoya la hipótesis de que la geoquímica de la Tierra ayudó a esta criatura a desarrollarse de manera muy diversa y alcanzar esos grandes tamaños.

¿Qué son estas cosas?

Los rangeomorfos se descubrieron por primera vez en Namibia por un geólogo alemán en 1930. Después se fueron reportando fósiles similares en otras partes del mundo como en Rusia, Australia y el Reino Unido. Estas especies vivieron durante el periodo Ediacárico -que comenzó hace unos 635 millones de años y finalizó hace 541 millones de años– después del periodo glaciar masivo y antes del periodo Cámbrico. 

 

RangeomorfosIlustracion.jpg
Crédito: Reid Psaltis

 

Estas criaturas que vivían en grupos, ancladas al fondo de los océanos, tenían estructuras complejas: un cuerpo parecido a un tronco de donde brotaban ramas fractales, eran suaves como medusas y estaban influenciadas por las corrientes. Pero lo más espectacular es que algunas pudieron llegar a medir hasta 2 metros de largo, en una época en la que la mayoría de los organismos era microscópico, aunque varias solo alcanzaron los 3 cm. de ancho.

A pesar de que los científicos aún no logran clasificarlas, la mayoría ha descartado la posibilidad de que permanezcan a la familia de las plantas, pues al vivir hasta el fondo de los océanos no podían depender de la luz solar, por consiguiente no podemos pensar en la fotosíntesis. Jennifer Hoyal Cuthil, investigadora de paleobiología de la Universidad de Cambridge y el Instituto tecnológico de Tokio, dice que “eso descarta ... una alga marina o algo parecido… muchas personas piensan que probablemente sean un animal primitivo".

Sea lo que fuere, estos organismos pueden ser la clave para entender lo que estaba pasando en la Tierra durante ese tiempo. Después de que los rangeomorfos se extinguieran, la Tierra vivió una explosión de vida muy diversa y de grandes tamaños durante el Cámbrico. Varios científicos tienen la teoría de que la geoquímica del planeta estaba cambiando durante ese periodo. La aparición de estos organismos en el registro fósil coincide con un aumento en los niveles de oxígeno marino. Averiguar cómo llegaron a medir tanto podría ayudar a explicar cómo se originaron posteriormente algunos animales grandes y diversos y bajo qué condiciones.

En el estudio de Hoyal y Simon Conway Morris, otro paleontólogo de la Universidad de Cambridge, examinaron varios fósiles de rangeomorfos.  Mediante la implementación de tomografías micro-computarizadas y mediciones fotográficas, junto con modelos matemáticos e informáticos, demostraron que el tamaño y la forma de estos organismos pareciera sí estar influenciado por la disposición de nutrientes en esos momentos.  Esto puede explicar por qué los organismos podían crecer tanto durante un período en el que la geoquímica de la Tierra estaba cambiando.

"La misma genética puede producir diferentes tamaños y formas, dependiendo de las condiciones ambientales", explicaron. 

Sin embargo, otros expertos dudan en llegar a conclusiones tan apresuradamente. Para Matthews es muy prematuro incluir a todos los rangeomorfos en este hallazgo, pues las formas más antiguas y más grandes aún no se han puesto a prueba (las del estudio medían 10 cm de alto).

"Es un estudio útil en muchos sentidos, pero no estoy seguro si se puede llegar a la conclusión de que todo depende de los nutrientes… Un desarrollo más profundo de estos modelos sería importante”, dijo David Jacobs, profesor de Ecología y Biología Evolutiva en la Universidad de California, Los Ángeles.

No obstante, los hallazgos de Hoyal y Morris podrían ayudar a armar el rompecabezas del periodo crucial en la evolución de la vida en nuestro planeta. para estos investigadores el vínculo que encontraron entre la aparición de organismos más grandes y lo que esta sucediendo en la Tierra puede proporcionar varias respuestas al origen de la vida terrestre. 

Por fin podría haber explicación a la explosión de vida en los océanos durante el periodo cámbrico.

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