Suelos enfermos: cuando la tierra necesita ayuda Copiar al portapapeles
POR: Alejandra Almed
10 enero, 2026
¿Cómo saber si un suelo está sano o si está pidiendo auxilio?
Cuando miramos la tierra, es fácil pensar que está quieta, que no cambia, que siempre está igual. Pero el suelo es un sistema vivo. Respira, guarda agua, produce nutrientes y sirve de hogar para millones de seres.
Y, como todo ser vivo, el suelo también puede enfermar.
Puede enfermarse cuando lo contaminamos, cuando lo aplastamos, cuando lo dejamos sin plantas o cuando lo cubrimos con cemento. Y cuando el suelo se enferma, también se afecta todo lo que depende de él: las plantas, el agua, los animales… y nosotros.
Aquí te contamos cómo identificar un suelo enfermo, por qué sucede y qué podemos hacer para ayudarlo.
¿Cómo se enferma un suelo?
El suelo enferma cuando pierde su equilibrio natural.
La ciencia del suelo le llama degradación y sucede por varias razones:
1. Compactación: cuando el suelo deja de respirar
Cuando muchas personas, bicicletas o autos pasan por el mismo lugar, el suelo se aplasta. Se pierden los “poros”, los pequeños espacios entre los granos de tierra por donde pasa el aire y el agua.
Un suelo compactado es duro como cemento. Las raíces no pueden crecer y el agua ya no se filtra.
2. Contaminación: basura que daña la vida subterránea
Restos de plástico, detergentes, aceite o químicos matan a los microorganismos del suelo.
Sin ellos, la tierra pierde su capacidad de reciclar nutrientes. Un suelo contaminado se vuelve estéril, como una tierra sin vida.
3. Pérdida de materia orgánica: cuando la tierra queda sin alimento
Las hojas secas, las raíces viejas y los restos de plantas son la comida del suelo.
Cuando se barren y se tiran todas, el suelo pierde su fuente de energía. Sin materia orgánica, el suelo se vuelve pobre y reseco.
4. Sellado del suelo: cuando todo se cubre con cemento
Cuando se cubre un área grande con cemento o pisos duros, el suelo queda encerrado.
Ya no entra agua, ya no entra aire… y la vida bajo la superficie se apaga.
¿Cómo se ve un suelo enfermo?
Puedes reconocerlo por señales muy claras:
- está duro o resquebrajado,
- el agua se queda en charcos porque no puede filtrarse,
- casi no crecen plantas,
- hay basura enterrada o mezclada,
- huele raro o no huele a tierra,
- se siente seco incluso después de la lluvia.
Si ves estas señales, ese suelo está pidiendo ayuda.
¿Se puede curar un suelo enfermo?
¡Sí! La buena noticia es que los suelos pueden recuperarse si los tratamos con cuidado.
Aquí algunas acciones sencillas que ayudan muchísimo:
1. Darle alimento
Colocar hojas secas, pasto cortado o restos de plantas para aumentar la materia orgánica.
2. Dejarlo respirar
Aflojar la tierra con la mano o con una herramienta pequeña para que entre aire y agua.
3. Quitar la basura
Retirar plásticos, colillas, envases o cualquier cosa que bloquee la vida del suelo.
4. No pisar siempre el mismo lugar
Hacer pequeños caminos o delimitar un área para evitar la compactación.
5. Sembrar plantas resistentes
Plantas nativas, pastos y flores ayudan a proteger y recuperar el suelo.
El suelo nos cuida y nosotros podemos cuidarlo
Cuando ayudamos a un suelo a sanar, estamos cuidando mucho más que tierra.
Estamos cuidando el agua que bebemos, los alimentos que comemos, los árboles que nos dan sombra y el aire que respiramos.
Un suelo sano es la base de un planeta sano.
Y todos podemos ayudar a que recupere su vida: con observación, cariño y pequeños cambios.
