Las células “espejo” y el riesgo para la vida que representan Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
29 enero, 2026
En junio de 2025 un grupo de 150 científicos de distintas disciplinas se reunieron en París para crear un plan de acción. El objetivo era detener el desarrollo de células “espejo” antes que pongan en riesgo a los seres vivos que habitamos en este planeta.
Estos organismos hasta ahora hipotéticos son una versión avanzada de algo que se ha desarrollado antes: las moléculas espejo. Se trata de una advertencia reciente ante una posible catástrofe y las acciones preventivas están comenzando.
“Espejos” de la vida
Actualmente algunas farmacéuticas fabrican bacterias sintéticas. Sus beneficios médicos son significativos. Por ejemplo, se produce insulina sintética para la población que padece diabetes. Esta tecnología biológica existe desde hace décadas.
En un terreno más novedoso, y con muchos menos avances, se han creado algunas moléculas espejo. Su nombre se debe a que su composición es inversa a la de moléculas que existen naturalmente.
Un ejemplo que es una realidad en la bioquímica son enzimas que construyen ARN espejo. La investigación a futuro podría llevar a enzimas que produzcan ADN invertido. Del lado de la biología, cada vez es más probable la construcción de células de bacterias regulares desde cero.
La existencia de estructuras moleculares con los mismos componentes químicos y enlaces pero una estructura opuesta se conoce desde hace tiempo. En 1848 Luis Pasteur anunció este fenómeno en la Academia Francesa de Ciencias en París a propósito de un ácido encontrado en el vino.
Una analogía para visualizar a las moléculas espejo son nuestras manos. Tanto la izquierda como la derecha tienen la misma cantidad de dedos, palma, nudillos, líneas y toda una serie de características comunes. Sin embargo, cada una apunta en una dirección opuesta.
Casi todas las moléculas básicas para la vida tienen esta cualidad, podrían existir en una u otra posición. Esta propiedad se conoce como “quiralidad”. También existen otras moléculas que son perfectamente simétricas, a ellas se les conocen como “aquirales”.
Las moléculas quirales son simétricas. En ellas no habría diferencia entre su estructura habitual y un espejo. Sin embargo, la mayoría de las moléculas son quirales y estas son incapaces de superponerse completamente; sin importar que se giren o tuerzan, no coinciden. La naturaleza está llena de estas piezas de rompecabezas que son idénticas pero opuestas.
Entre las moléculas quirales se usa el término “zurdo” o “diestro” para indicar la orientación de su estructura. Toda la vida en nuestro planeta se ha orientado en alguna de estas direcciones desde el último ancestro común, que vivió aproximadamente hace cuatro mil millones de años.
De los 20 aminoácidos que componen las proteínas, 19 son zurdos. Por su parte el ADN y el ARN son diestros.
Por mucho tiempo los astrobiólogos consideraron que la vida pudo evolucionar en la configuración opuesta. En las muestras que se tomaron del asteroide Bennu en 2020 y que se han estudiado desde 2023 aparecen aminoácidos zurdos y diestros en una proporción similar.
Fabricar “espejos”
Antes de la confirmación espacial, se habían conocido moléculas espejo en la Tierra. En las últimas décadas se han construido componentes espejo en laboratorio. En 1993 un grupo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins creó una versión diestra de la proteína rubredoxina, que suele ser zurda. En 2022 otro equipo de investigadores anunció la creación de partes de una molécula inversa de ARN; entre las funciones del ARN está sintetizar proteínas y permitir que se copien las instrucciones del ADN.
Ensamblar moléculas espejo para formar células bacterianas es viable. Sin embargo, su creación sería una amenaza biológica, la más peligrosa que se haya conocido. De crearse, podrían sobrevivir gracias a nutrientes naturales presentes en el medio ambiente.
Una de sus ventajas para dispersarse por el mundo sería que no tienen depredadores. Nuestro planeta cuenta con una amplia gama de protozoarios y virus que controlan la población de bacterias. Sin embargo, serían incapaces de atacar a las bacterias espejo.
Una clave para atacar a una bacteria es reconocerla. Sin embargo, al tener una estructura opuesta pasarían desapercibidas. Si un virus logra entrar en ella no podría atacarla. Algo parecido pasaría con una ameba que la coma, sería incapaz de digerirla y obtener nutrientes.
A una escala mayor, las plantas, los animales y nuestra especie también quedarían indefensos ante estas bacterias. Nuestros organismos están preparados para interactuar con las bacterias con estructuras conocidas. Nuestro intestino ataca a los patógenos con estructuras comunes pero las moléculas antibacterianas que produce serían inútiles contra una bacteria espejo.
La capacidad de nuestro sistema inmunitario sería mínima. Los anticuerpos recuerdan a los organismos invasores que invadieron antes y tienen respuestas especializadas. Su memoria adaptativa depende de moléculas quirales. No se puede estudiar directamente la respuesta ante una bacteria espejo.
Los pacientes con defectos genéticos ofrecen algunas pistas sobre lo que podría hacer el sistema inmunológico. Cuando los receptores fallan, un caso estudiado es el MHC-II. Este captura fragmentos de patógenos y los envía a las células T. La disfunción de este receptor evita que las bacterias se desconpongan. Algo similar podría ocurrir con las bacterias espejo.
El resultado del contacto con una bacteria espejo sería catastrófico. Podría reproducirse dentro del organismo rápidamente y sin resistencia. De esta forma aparecerían infecciones fuera de control.
La propuesta de los investigadores que se reunieron en París el año pasado es definitiva: se debe evitar la creación de organismos espejo. Esta es un área de la investigación que debe regularse y el primer paso que proponen es confirmar con financiadores que no se haya apoyado el desarrollo de este tipo de tecnología.
Aunque se comprende el proceso a seguir para crear bacterias espejo, aún es una posibilidad lejana. Se tiene algunas moléculas quirales; sin embargo, formar una célula completa requiere un esfuerzo mucho mayor a lo que se tiene hasta ahora. Su desarrollo sería equivalente al Proyecto Genoma Humano, que ha costado miles de millones de dólares.
La solución en este caso llegó antes que surgiera el problema. Lo que sigue es buscar las regulaciones internacionales que permitan seguir el desarrollo de tecnologías que pudieran llevar a la creación de bacterias espejo, algo similar a lo que se hace con el armamento nuclear actualmente. Si bien, el desarrollo tecnológico tiene aplicaciones en la farmacología, es indispensable que se realice en niveles controlados.
Fuente
Deadly ‘reverse’ cells can destroy us unless scientists stop them
