Posiblemente estamos ante un “super niño” que elevará la temperatura del Pacífico Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
22 mayo, 2026
El fenómeno conocido como “el niño” es la fase cálida de una oscilación en la temperatura del Océano Pacífico en la región tropical. Este año los pronósticos indican que podríamos estar ante uno de los más intensos que se hayan vivido.
Nos encontramos en la primavera del hemisferio norte pero para la mitad del año podría comenzar este fenómeno. Aunque ocurre en el Pacífico, tiene efectos en el clima de todo el mundo.
¿Qué esperar del “super niño”?
Recientemente concluyó la fase fría del fenómeno, conocido como “la niña”. En este momento nos encontramos en fase neutra. Sin embargo, los servicios climáticos alrededor del mundo señalan la aparición de la fase cálida entre 2026 y 2027.
De acuerdo con Francisco Estrada Porrúa posiblemente ocurra un fenómeno del niño de proporciones históricas. Él es coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM. Así lo indica un artículo publicado recientemente por la Gaceta de la misma universidad.
De ocurrir el fenómeno en su fase cálida, el punto máximo ocurriría entre septiembre y octubre. Los pronósticos apuntan a que será similar a los eventos más intensos que han ocurrido en la historia e incluso podría superarlos.
El nombre del fenómeno surgió en el siglo XIX. Los pescadores peruanos reconocieron una corriente marina cálida poco común y difundieron lo que sabían de ella. Se le llamó “el niño” porque aparecía cerca de navidad.
Las costas de Chile, Perú y el sur de Ecuador suelen tener una temperatura baja. Esto se debe a la corriente de Humboldt que va de sur a norte. Además, se suma el afloramiento de aguas frías profundas. Así lo relata Javier Martín Vide, quien es catedrático de Geografía Física en la Universidad de Barcelona, en un artículo publicado por The Conversation.
Los pescadores notaban el cambio en la corriente marina porque desaparecían los peces que solían ser más abundantes como la anchoveta que vive en aguas frías. Como referencia de la temperatura en la corriente, Antofagasta en Chile y Río de Janeiro se ubican a la misma distancia del ecuador; sin embargo, la temperatura en la costa chilena suele ser de 18 grados Celsius y en la brasileña de 24.
Además de la pérdida de peces que prefieren aguas frías, hay otros cambios en el clima que se pueden reconocer en la superficie. Entre 1957 y 1958 se vivió un “niño” muy intenso. En ese periodo se reconocieron cambios significativos en territorios muy alejados entre sí.
El territorio habitualmente seco de Perú y el norte de Chile recibió lluvias torrenciales en aquella ocasión. Como referencia, el desierto chileno de Atacama es reconocido por su ausencia de humedad. Por otro lado, la India y el sureste de Asia vivieron una sequía importante.
Los efectos que se observaron en aquel “niño” a mediados del siglo pasado promovieron la investigación del fenómeno. En la siguiente década Jacob Bjerknes, un meteorólogo estadounidense de origen noruego, explicó la forma en que funciona “el niño”.
Cuando el anticiclón tropical del Pacífico Sur se debilita, las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan. Usualmente el anticiclón provee de vientos alisios que circulan de Sudamérica hacia Australia e Indonesia. Sin ellos, las aguas cálidas se mueven hacia Centroamérica y de ahí se dispersan, principalmente hacia el sur.
Históricamente se reconocen otros fenómenos del “niño” de gran intensidad. Las mediciones indican que ocurrieron en los periodos 1982 a 1983, 1997 a 1998 y 2015 a 2016.
“El niño” es un fenómeno natural. Sin embargo, ante el cambio climático, sus efectos pueden ser distintos a los que se conocen de ocasiones anteriores.
De acuerdo con Francisco Estrada Porrúa, el cambio climático ha modificado las conexiones a distancia de la oscilación del sur. Esto significa que las alteraciones climáticas ocurren en lugares distintos, se modifica la probabilidad de que ocurran y su intensidad. Así lo indica un estudio que realizó en 2025 junto con algunos colegas.
La presencia del “niño” aumenta la temperatura promedio del mundo. Se espera que este efecto sea más notorio en 2027. Para el próximo año podríamos tener hasta 0.3 grados celsius adicionales. Tomando como referencia la temperatura promedio de los últimos años, es posible que se alcancen temperaturas 1.8 grados por encima del promedio preindustrial.
El acuerdo de París de 2015 establece 1.5 grados Celsius sobre el nivel preindustrial como el límite máximo que debería alcanzarse para el final de siglo. Sin embargo, ese límite se alcanzó en 2024. Posiblemente el próximo año se supere y en parte será debido a la presencia del “niño”.
Durante la primavera la incertidumbre para predecir si habrá o no un fenómeno “el niño”. Cuando termine los pronósticos serán más precisos. Sin embargo, los modelos climáticos indican que pronto lo tendremos de vuelta y con una gran intensidad.
