La presión bajo California alcanza niveles récord: ¿qué encontraron realmente los científicos? Copiar al portapapeles
POR: ChemaTierra
22 junio, 2026
Bajo las ciudades, carreteras y desiertos del sur de California, la corteza terrestre almacena energía desde hace siglos. Esa energía se acumula lentamente a medida que las placas tectónicas continúan su movimiento, aunque la superficie parezca inmóvil. Ahora, un nuevo estudio sugiere que esa tensión geológica ha alcanzado niveles no vistos en los últimos mil años.
La investigación, publicada en Journal of Geophysical Research: Solid Earth, analizó la evolución de las tensiones a lo largo de dos de los sistemas de fallas más importantes de California: la falla de San Andrés y la falla de San Jacinto. Mediante modelos físicos que reconstruyen aproximadamente mil años de actividad sísmica, los investigadores concluyeron que ambas se encuentran actualmente en un estado que describen como “críticamente cargado”.
Una Tierra que nunca deja de moverse
California se encuentra en el límite entre la placa del Pacífico y la placa Norteamericana. Estas enormes masas de roca se desplazan unos cuantos centímetros cada año, pero no lo hacen de forma suave y continua.
Con frecuencia, las rocas quedan trabadas por la fricción. Mientras tanto, el movimiento de las placas continúa empujándolas, acumulando tensión durante décadas o siglos. Cuando esa tensión supera la resistencia de las rocas, ocurre una ruptura repentina: un terremoto.
Los científicos suelen comparar este proceso con una liga que se estira cada vez más. Sin embargo, saber cuánta tensión existe en una falla no permite determinar cuándo ocurrirá el próximo rompimiento. La Tierra aún guarda muchos de esos secretos.
El papel clave del Cajon Pass
Uno de los hallazgos más importantes del estudio se encuentra en una región conocida como Cajon Pass, un corredor montañoso al noreste de Los Ángeles donde interactúan los sistemas de San Andrés y San Jacinto.
Los investigadores descubrieron que este punto funciona como una especie de “puerta sísmica”. Dependiendo de cómo estén distribuidas las tensiones en las fallas cercanas, puede impedir que una ruptura avance o, por el contrario, permitir que un terremoto se propague de una falla a otra.
En términos sencillos, si esa puerta permanece “cerrada”, un terremoto podría quedar limitado a una sola falla. Pero si se encuentra “abierta”, una ruptura podría extenderse a varios segmentos conectados, generando un evento más grande y complejo.
¿Significa esto que viene un gran terremoto?
No.
Y esa es quizá la parte más importante de la historia.
Los autores del estudio enfatizan que sus resultados no permiten predecir cuándo ocurrirá un terremoto. La ciencia actual todavía no puede determinar la fecha ni la hora de un sismo futuro.
Lo que sí muestran los modelos es que las condiciones geológicas son compatibles con una acumulación excepcional de tensión. En otras palabras, la energía disponible para liberarse mediante terremotos es hoy mayor que en cualquier otro momento reconstruido durante el último milenio.
Eso incrementa el interés científico sobre la región, pero no constituye una alarma inmediata.
¿Cómo saben lo que ocurrió hace mil años?
Para responder esa pregunta, los investigadores combinaron información de diferentes fuentes.
Utilizaron registros paleosísmicos obtenidos en trincheras excavadas sobre fallas activas, análisis geológicos que permiten identificar terremotos antiguos y modelos computacionales capaces de simular cómo la tensión se acumula y se redistribuye después de cada gran sismo.
Gracias a ello pudieron reconstruir una historia aproximada de los grandes terremotos ocurridos en la región durante los últimos mil años y comparar el estado actual con el pasado.
Vivir sobre una frontera tectónica
La investigación no cambia las recomendaciones básicas para quienes viven en California ni en otras regiones sísmicas del mundo.
Lo que sí aporta es una mejor comprensión de cómo interactúan las fallas y de qué manera podrían comportarse durante futuros terremotos. Este conocimiento ayuda a refinar mapas de riesgo, mejorar normas de construcción y fortalecer los planes de protección civil.
La Tierra continuará acumulando y liberando energía tectónica como lo ha hecho durante millones de años. El desafío de la ciencia no es detener ese proceso, sino comprenderlo cada vez mejor.
Porque aunque aún no podamos predecir cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto, sí podemos aprender a convivir con un planeta dinámico que nunca deja de transformarse.
¿Sabías que...?
La falla de San Andrés tiene aproximadamente 1,200 kilómetros de longitud y marca el límite entre la placa del Pacífico y la placa Norteamericana. Su movimiento relativo es de varios centímetros por año, una velocidad similar al crecimiento de las uñas humanas.
Fuentes
- University of Bern. (2026). “Scientists Discover an Earthquake Gate as California Faults Reach Their Highest Stress Levels in 1,000 Years”. ScienceDaily.
- Burkhard, L. M. L., Smith-Konter, B. R., Scharer, K. M. y Sandwell, D. T. (2026). Cajon Pass and the Southern San Andreas Fault System: Earthquake Cycle Stress Accumulation and Present-Day Loading. Journal of Geophysical Research: Solid Earth.
- Greenfieldboyce, N. (2026). “Scientists Find California Fault Lines Under Highest Pressure in 1,000 Years”. BBC Science Focus.
