Terremoto de magnitud 7.4 sacude Colombia: ¿qué ocurrió bajo la superficie? Copiar al portapapeles
POR: Deyanira Almazán
10 agosto, 2026
Un potente terremoto de magnitud 7.4 sacudió Colombia la mañana de este lunes 10 de agosto.
El epicentro se localizó en San José del Palmar, departamento de Chocó, y el hipocentro se ubicó a unos 103 kilómetros de profundidad, de acuerdo con la actualización del Servicio Geológico Colombiano (SGC).
El organismo lo considera el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI.
Más allá de sus graves consecuencias, el terremoto es una manifestación de uno de los procesos geológicos que están construyendo y transformando continuamente el territorio colombiano: la subducción de la placa de Nazca bajo Sudamérica.
¿Qué provocó el terremoto?
Colombia se encuentra en una de las regiones tectónicamente más complejas del planeta. Frente a su costa del Pacífico, la placa de Nazca se introduce —o subduce— por debajo de la placa Sudamericana. A medida que ambas placas interactúan, las rocas pueden deformarse y acumular esfuerzos hasta que ocurre una ruptura o desplazamiento súbito y la energía almacenada se propaga en forma de ondas sísmicas.
Este proceso ayuda a explicar por qué Colombia es un país altamente sísmico.
El SGC señala que la interacción de las placas de Nazca, Sudamérica y el Caribe, junto con otros sistemas tectónicos regionales, produce actividad sísmica en buena parte del territorio.
De hecho, sus instrumentos registran en promedio alrededor de 2,500 sismos cada mes, aunque la inmensa mayoría son demasiado pequeños para ser percibidos por la población.
Un terremoto de profundidad intermedia, pero extraordinariamente potente
Uno de los aspectos interesantes del evento es su profundidad. El foco se situó aproximadamente a 110 kilómetros bajo la superficie, por lo que no se clasifica como un terremoto superficial, sino como uno de profundidad intermedia.
El USGS realizó una estimación muy similar, de alrededor de 107 kilómetros.
Entonces, ¿por qué pudo sentirse en una región tan extensa?
La respuesta está principalmente en su magnitud 7.4. Un terremoto de esta magnitud libera suficiente energía para que sus ondas sísmicas recorran grandes distancias antes de atenuarse.
El SGC informó que más de 12,000 personas de unos 900 centros poblados habían enviado reportes de percepción del movimiento, y también se recibieron reportes desde Panamá y Venezuela.
La intensidad máxima reportada alcanzó 7 en la escala macrosísmica utilizada por el SGC, un nivel asociado con daños severos.
Es importante distinguir ambos conceptos: la magnitud mide el tamaño o energía del terremoto y tiene un único valor para el evento; la intensidad describe qué tan fuerte se sintió y cuáles fueron sus efectos en distintos lugares, por lo que cambia de una zona a otra.
De hecho, se estima que aproximadamente 10.5 millones de personas percibieron el terremoto con intensidad fuerte a muy fuerte.
¿Por qué Colombia tiembla tanto?
La respuesta está escrita en el movimiento de sus placas tectónicas.
La costa occidental de Sudamérica forma parte del enorme cinturón de fuego que rodea al océano Pacífico. Allí, la placa de Nazca se mueve hacia Sudamérica y se introduce progresivamente en el manto.
Esa convergencia no sólo genera terremotos: a escala de millones de años también está relacionada con el levantamiento de los Andes y con buena parte del volcanismo de la región.
Por eso, terremotos como el de este 10 de agosto no son anomalías geológicas. Son episodios de un proceso que lleva millones de años transformando el continente.
En la zona del terremoto, además, existen antecedentes importantes. El director del SGC recordó un evento de magnitud 7.2 ocurrido el 23 de noviembre de 1979.
Después del terremoto: las réplicas
Un terremoto de esta magnitud no necesariamente termina cuando deja de sentirse el movimiento principal.
En su primer comunicado, el SGC informó de 18 réplicas en San José del Palmar y Sipí, Chocó, con magnitudes de entre 1.4 y 4.8. Informaciones posteriores reportaban ya más eventos, por lo que esta cifra continuará cambiando conforme avance el monitoreo.
Las réplicas aparecen porque, después de una ruptura importante, la corteza necesita reajustarse a la nueva distribución de esfuerzos.
Algunas zonas próximas a la ruptura vuelven a desplazarse y producen nuevos sismos. Esta secuencia puede prolongarse durante días, semanas e incluso meses, aunque normalmente la frecuencia y magnitud de los eventos disminuyen con el tiempo.
¿Se podía predecir?
No. Y esta distinción es especialmente importante después de un terremoto grande.
Actualmente no existe un método científicamente validado capaz de predecir con precisión dónde, cuándo y con qué magnitud ocurrirá un terremoto.
Tampoco puede saberse exactamente cuándo llegará la siguiente réplica. Lo que sí puede hacer la ciencia es identificar fallas y regiones tectónicamente activas, calcular probabilidades de ocurrencia a largo plazo, estudiar cómo se propagan las ondas sísmicas y desarrollar mapas de amenaza que permitan construir ciudades e infraestructura más resistentes.
En Colombia, la Red Sismológica Nacional mantiene vigilancia permanente mediante más de 200 estaciones distribuidas por el territorio.
Un recordatorio de que vivimos sobre un planeta en movimiento
El terremoto de Colombia vuelve visible un proceso que normalmente ocurre demasiado despacio y demasiado profundo para que podamos observarlo: las placas tectónicas nunca dejan de moverse.
Cada año avanzan apenas unos centímetros, pero a lo largo de millones de años esos pequeños desplazamientos levantan cordilleras, alimentan volcanes, desplazan continentes y generan terremotos.
El sismo del 10 de agosto es, en ese sentido, una poderosa evidencia de que la superficie que habitamos no es estática.
Vivimos sobre un planeta geológicamente activo que continúa transformándose bajo nuestros pies.
Nota: se trata de una emergencia en desarrollo. Las cifras de víctimas, daños y réplicas pueden cambiar durante las próximas horas. Para los parámetros geológicos de esta nota se priorizó la información del Servicio Geológico Colombiano.
