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China planea provocar lluvia a una escala nunca antes vista

POR: Alejandra Almed

28 mayo, 2019

El gobierno chino prepara la artillería más grande en la historia para combatir la sequía. La referencia bélica no es una metáfora, literalmente se disparará contra el cielo para atraer a las nubes. Aunque el método existe desde hace tiempo, jamás se había visto en estas dimensiones. El proyecto planea llevarse a cabo en la meseta tibetana. 

El proyecto para llevar nubes al Tibet

Desde hace meses comenzó la preparación del ataque. Se manejó como un experimento que no era completamente seguro concluir. Para marzo de este año todavía se dudaba si era viable llevar nubes al Tibet. El proceso para lograrlo incluye el riesgo de quitar humedad que sería necesaria en otras regiones del país asiático.

El proceso para llamar a las nubes es sencillo: se distribuye una capa de yoduro de plata en el cielo, la cual propicia la formación de nubes. Una vez que las nubes se formen sobre la superficie de la meseta del Tíbet será cuestión de tiempo para que la temperatura se encargue de provocar la lluvia.

Para llevar el yoduro de plata a las alturas se usarán máquinas de inducción de lluvia. Estas lanzarán el químico que se espera ayude en la formación de lluvias. Se calcula que cada máquina inductora abarque un área de 4 km aproximadamente. El área que se cubrirá en esta operación es similar a la de Alaska.

Con la lluvia provocada artificialmente se espera alimentar a los ríos que abastecen a China. Los ríos Yangtze, Mekong y Amarillo serán los beneficiados de esta precipitación pluvial. Si todo funciona según los planes, esto provocará una precipitación de 10 mil millones de metros cúbicos de lluvia cada año. Con esto el gobierno chino garantizaría el 7% de su consumo anual de agua.

Una solución distinta para un problema similar

El suministro de agua es un problema que afecta no sólo al Tíbet, sino a toda la región circundante. Del otro lado del Himalaya, en Ladakh, al noroeste de la India se han vuelto famosas las estructuras tradicionales para combatir la falta de agua. Las estupas han sido una respuesta más tradicional en la China para combatir el mismo problema.

Muy lejos del despliegue tecnológico de las máquinas inductoras de lluvia, en las comunidades indias, reproducen con éxito un modelo inspirado en la naturaleza. Una estupa es una estructura de hielo de forma cónica que se forma en invierno y se va derritiendo progresivamente durante el año.

Para formar la estupa se dispara un chorro de agua durante las noches invernales y el clima de la región lo congela. Por la forma en que cae el agua y gracias al diseño en el sistema de irrigación se forma un cono. Esta figura propicia que el agua se mantenga congelada gracias a su propia sombra. Como adición cultural se incluyen banderas de oración.

El Tíbet: distribuidor natural en Asia

Esta región es muy importante para los países cercanos. Debido a su posición estratégica, gran altura y clima, esta encargada de abastecer de agua a una parte considerable de su continente, de ahí el apodo de “La torre de agua de Asia”. Sus glaciares alimentan los ríos Brahmaputra, Mekong, Yangtze, Indo, Amarillo y el Salween.

El Tíbet es una zona de gran importancia política, religiosa e hídrica. Esta zona en disputa, que políticamente le pertenece a China, es vital para la subsistencia de la población asiática. Ahora China se propone provocar lluvias para aumentar su percepción de agua; desde la India se administra la que ya está ahí. De distintas formas los pueblos asiáticos buscan preservar sus recursos hídricos que, al igual que en otras partes del mundo, comienzan a ser insuficientes.


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