El agua también juega en la cancha Copiar al portapapeles
POR: Alejandra Almed
7 abril, 2026
Cuando ves un partido de futbol, parece que todo depende de los jugadores, el balón y los goles.
Pero hay algo más que también juega, aunque no lo veas: el agua.
El pasto de una cancha profesional necesita agua para mantenerse verde, resistente y seguro. Si el suelo está demasiado seco, el pasto se debilita y puede romperse fácilmente. Si está demasiado mojado, se forman charcos, el balón no rueda bien y aumenta el riesgo de resbalones.
Por eso, las canchas no se riegan sin saber. Usan sistemas de riego diseñados científicamente que distribuyen el agua de manera uniforme. En muchos estadios modernos se utilizan aspersores automáticos y sensores de humedad que miden cuánta agua hay en el suelo y ajustan el riego según el clima y la temperatura.
Pero eso no es todo. Debajo del pasto hay un sistema de drenaje que permite que el agua de lluvia salga rápidamente y no se acumule. El suelo está construido con capas de arena y grava que ayudan a que el agua se filtre sin quedarse atrapada.
En algunos estadios del mundo, el agua que se usa para regar la cancha no es agua potable. Se trata de agua tratada o reciclada, o incluso agua de lluvia recolectada en sistemas especiales. Así, el futbol puede seguir funcionando sin desperdiciar un recurso tan importante.
Porque aunque no lo parezca, mantener una cancha en buen estado es un trabajo de ingeniería, agricultura y ciencia del agua. Así que la próxima vez que veas un partido, recuerda: no solo están jugando los futbolistas, también está jugando la ciencia.
