Imagen tomada por el telescopio ASKAP de CSIRO de la Pequeña Nube de Magallanes

Esta pequeña galaxia se está muriendo lentamente, y solo podemos observar cómo se apagan sus estrellas

30-10-2018

La muerte de la Pequeña Nube de Magallanes será aprovechada por nuestra Vía Láctea

Por: Luis Moctezuma


A nadie sorprenderá que un organismo devore a otro. Pasa entre ballenas y kril, gatos y peces domésticos, ganado y seres humanos. Un ser de gran tamaño (predador) se alimenta de otro (presa). Aunque estos conceptos pertenecen a la biología de nuestro planeta, no están tan lejos de lo que pasa entre nuestra galaxia y sus vecinas.

La vía láctea no está comiendo literalmente a su vecina, la Pequeña Nube de Magallanes, pero si está aprovechando su muerte. Este fenómeno ha sido observado por astrónomos desde la Tierra y es una oportunidad para conocer lo que pasa cuando una galaxia está llegando a su fin. Los resultados fueron publicados este lunes 29 en la revista Nature Astronomy.

¿Cómo muere una galaxia?

Una galaxia se compone de materia de muchas formas diferentes. Uno de los elementos más importantes para su existencia es el helio. Con este gas es que se forman las galaxias y cuando se termina ya no hay posibilidad de seguir creciendo, esto es lo que le pasa a la Pequeña Nube de Magallanes, que está a 200,000 años luz de distancia.

En el universo los flujos de materia son comunes. Las galaxias enanas, como la Pequeña Nube de Magallanes, son una fuente importante de salidas que alimentan a otros cuerpos estelares. Estas galaxias tienden a perder con facilidad su capacidad de formar estrellas debido a su pequeño potencial gravitacional. Lo que observaron los astrónomos, de origen principalmente australiano, es que el hidrógeno de esta pequeña galaxia se aleja a grandes distancias de su zona de formación de estrellas.

Sin hidrógeno no habrá nuevas estrellas en la Pequeña Nube de Magallanes. Según las observaciones del equipo de investigadores, la salida de hidrógeno está llevando a este elemento al menos a 2 kiloparsecs de distancia de la zona donde se forman las estrellas. Esto equivale a 6524 años luz; para imaginarlo en distancias humanas bastaría multiplicar esa cifra por los 9.46 trillones de kilómetros. Se trata de una distancia enorme.

Sin el gas que le ayude a formar nuevas estrellas se desvanecerá esta galaxia. Esta es una oportunidad para los observadores terrestres de ver cómo se da este proceso. Además influye directamente en nuestra galaxia, ya que este gas se dirige hacia nuestro vecindario. El helio alimentará la Corriente de Magallanes que rodea nuestra galaxia y pasará a formar parte de nuestra Vía Láctea, al menos eso es lo que se cree.

Para observar la agonía de nuestra galaxia vecina

Las observaciones se realizaron desde el mayor radiotelescopio del mundo. El Australian Square Kilometer Array Pathfinder ASKAP se ubica en el medio oeste australiano. Desde ahí, la recepción de imágenes del espacio es privilegiada y los astrónomos que observan la desaparición de la Pequeña Nube de Magallanes podrán hacerlo con un gran nivel de detalle.

Gracias a la visión panorámica de este observatorio toda la galaxia enana es visible en una sola imagen. Con esto no se recibe únicamente la desaparición del hidrógeno en aquella región del universo, además se puede seguir el camino hasta que se integre a nuestra Vía Láctea. Todo el fenómeno como parte de un mismo panorama sin recortes.

Se trata de un proceso lento para el que pasarán miles de años. Lo que se ha reportado esta semana en Nature Astronomy es el inicio de un proceso largo que nos ayudará a conocer de cerca un fenómeno que se encuentra en otras partes del universo. Ahora quedan algunos miles de años para ver como el pez grande de nuestra galaxia devora a uno más pequeño, siguiendo una metáfora común.


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