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Diego Fernández Ortiz se ha convertido en el cazador de supernovas más joven de la historia.

Niño de nueve años descubre Supernova

19-12-2018

¡Mamá, papá, he descubierto una supernova!

Por: Luis Moctezuma


A los 9 años Diego Fernández Ortiz se ha convertido en el cazador de supernovas más joven de la historia. PSN-DNTTM, es una supernova de magnitud 17.1, además es la causante de la nueva fama que Diego ha adquirido en su colegio de Moscú. Se trata del hijo de un oficial del consulado de España que participaba en un taller de astronomía.

Destellos de un descubrimiento

Desde hace tres años Diego asiste al taller de astronomía del centro educativo Na Donskói. El primero de diciembre de 2018 su profesor de astronomía Denis Denisenko les pidió que analizaran un sector celeste en la constelación del Pez Volador, también conocida como Volans. Las observaciones se hicieron a partir de imágenes captadas por el telescopio australiano T31.

Las condiciones de Moscú evitan que las estrellas se observen directamente. La contaminación lumínica de la ciudad es tan intensa que evita que el cielo se vea con claridad. El mismo diego menciona que "hay demasiada luminosidad, las nubes tapan y dan mucha luz para el telescopio por las luces de las casas, los coches". Por esto, para el análisis del cielo se usaron fotografías.

Las imágenes provenían del otro lado del mundo. El T31, ubicado en Australia, tiene un espejo con diámetro de 20 pulgadas. La información de este telescopio fue manejada desde la computadora del profesor. Para el descubrimiento se usaron una serie de capturas en las que había un pequeño detalle que Diego y sus compañeros notaron, al principio con incredulidad.

El ejercicio se realizó en equipos. Los coautores del descubrimiento fueron chicos un poco mayores que él, por lo que le quedó el título del más joven en descubrir una supernova; antes de él el honor le pertenecía a un colega suyo de 10 años. Sus colaboradores fueron Kiril Ionov de 13 años, Ivan Spasich de 12 y Denis Vdovin de 14.

En las imágenes que se usaron en el taller había una diferencia en el brillo de una estrella, o eso parecía. Bien podría ser un fallo en la pantalla que observaban. En otras ocasiones han pasado cambios similares pero esta vez no fue un error, en realidad había aparecido algo que no estaba ahí antes. Después de confirmar que si había algo distinto en una de las imágenes revisaron si ya había sido descubierta y la respuesta fue “no”; Diego y sus compañeros habían descubierto un objeto en el espacio.

Supernovas y nuevos retos

Una supernova aparece cuando una estrella llega a su fin. Ocurre una explosión que lanza al espacio la materia que quedaba en en la estrella y esto se ve como un destello desde nuestros telescopios. En un principio se les confundía, en 1604 Johannes Kepler creyó ver el nacimiento de una estrella cuando en realidad se trataba de su muerte.

Ahora se sabe mucho más sobre supernovas. El proceso para encontrarlas es tan claro que un niño de 9 años con la educación adecuada puede descubrir una. Después de volverse popular en los medios rusos y españoles Diego ya tiene claro lo que hará en el futuro. Se prepara para ser astrónomo. Si lo logra o no los sabremos en unos años, por ahora ya tiene en su historial el descubrimiento de una supernova.

La astronomía es una de esas ciencias que resultan atractivas para diversos públicos, entre ellos los niños. Bajo las condiciones adecuadas los más jóvenes apreciarán y comprenderán la ciencia para hacer futuros descubrimientos. Diego asistía a un taller astronómico desde hace tres años. En México existen diferentes alternativas para acercar a los niños al conocimiento científico, si las aprovechamos veremos más noticias de este tipo en nuestro propio país.


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