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Una de las fotografías originales de la supernova (punto debajo de la galaxia). VÍCTOR BUSO

Se fotografía por primera vez el nacimiento de una supernova

23-02-2018

Pum.

Ha muerto una estrella.

Por: Luis Moctezuma

Hasta hace poco se especulaba con la forma en que aparecen las supernovas. En el cine hemos visto en varias ocasiones grandes explosiones que acaban con la vida de estrellas agonizantes; sin embargo, hasta hace unos meses no se había observado esto en una estrella real. Lo increíble, es que fue un astrónomo amateur quien observó por casualidad este fenómeno mientras probaba su cámara nueva.

La revista Nature publicó el 21 de febrero los resultados de la investigación dirigida por Melina Bersten en la que se analiza las nuevas fotografías para explicar la evolución de las supernovas a través de varios modelos.

¿Cómo nace una supernova?

La teoría define tres momentos en la aparición de una supernova. Por la forma en que esto ocurre atrapar el momento exacto es muy complicado. Aunque existen programas de observación que buscan supernovas la probabilidad de captar una que está surgiendo es mínima. Victor Buso, quien fotografió por primera vez el nacimiento de una supernova comparó este momento con un pestañeo en la vida de una persona.

            La primera parte es un estallido de luz. En este momento el brillo de la estrella aumenta drásticamente. Dura entre unos minutos y horas. Esta parte es muy difícil de captar ya que dura poco. Para encontrarlo se necesita mucha suerte y es exactamente lo que pasó en este caso.

            Posteriormente el cuerpo se enfría, esto dura algunos días. Finalmente la temperatura vuelve a subir y esto durará semanas. La supernova sobre la que se tienen fotografías se originó mientras en la Tierra los dinosaurios seguían vivos.

            Se trató de una estrella supergigante amarilla ubicada a unos 86 millones de años luz de distancia. Su masa era 10 veces la de nuestro sol. Se le llamó SN 2016gkg. Este cuerpo celeste formó parte de la galaxia espiral NGC 613. Por los datos que se tienen de ella se cree que pudo formar parte de un sistema binario. Encontrarla fue un gran golpe de suerte y le ocurrió a un observador amateur.

¿Cómo se consiguieron las fotografías?

Aunque el seguimiento de supernovas se hace de manera profesional desde observatorios astronómicos, SN 2016gkg fue descubierta por un cerrajero aficionado a la astronomía. Victor Buso, quien vive en Rosario, la tercera ciudad más grande de Argentina, tuvo la suerte de fotografiar el nacimiento de la supernova. Parte de la suerte del hallazgo se debió a las condiciones de su observatorio casero.

            Rosario es una ciudad grande, cuenta con 1 millón 198 mil 528 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina. Esto provoca diferentes problemáticas y una de las que complicó la observación astronómica de Buso fue el exceso de iluminación. Debido a la gran cantidad de luces que rodeaban su hogar se vio obligado a hacer disparos breves con la cámara que acababa de instalar en su telescopio. Con las exposiciones de no más de 20 segundos encontró un movimiento extraño: lo que al inicio parecía un punto comenzó a crecer en las tomas siguientes.

¿Qué fotografió Victor Buso?

Supernova.jpg

La fotografía consiste en capturar luz y eso es lo único que recibimos de las estrellas. Para obtener imágenes de buena calidad al fotografiar el espacio suelen usarse tiempos de exposición prolongados. De esta forma, si el fotógrafo se encontrara frente a una supernova naciendo combinaría el momento inicial del estallido con todo lo que siguió. Ese fue el logro de las fotografías de Buso, al registrar fragmentos breves fue capaz de reconocer diferencias discretas. Este será el camino a seguir para encontrar nuevas supernovas: series de fotografías con una exposición breve.

            El evento fue un accidente dichoso. El cerrajero aficionado a las astronomía tenía abierta una pequeña parte del observatorio que instaló en el tercer piso de su casa. Esa actividad la había realizado desde niño. La noche del 20 de septiembre de 2016 quiso estrenar su nueva cámara sin despertar a nadie, así que dejó su telescopio en la posición que tenía sin abrir más el techo. Cuando vio las fotos notó que había encontrado algo fuera de lo normal, se lo comunicó a su amigo Sebastián Otero quien lo ayudó a contactar a la Unión Internacional de Astronomía. Contactó a Melina Bersten y su esposo Gastón Folatelli. 10 meses después había un artículo listo para publicarse que fue aceptado por Nature para aparecer en febrero de 2018.

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