Foto capturada por el observador Chris Jankowski el 31 de julio, 2015. Crédito: Chris Jankowski

La ciudad china de Chengdu tendrá una luna artificial para iluminarse

23-10-2018

En el 2020 la luna podría tener compañía...

Por: Luis Moctezuma


Si algo se reconoce a la cultura china es una capacidad enorme de imitación. En esta ocasión no se trata de productos similares a otros elaborados en la Tierra. En la ciudad de Chengdu, la quinta más poblada de aquel país, se planea lanzar al espacio una colega artificial de la luna.

Nuestro satélite artificial ya cuenta con muchos compañeros fabricados por el hombre. Los satélites artificiales existen desde hace décadas y cumplen distintas funciones como observación de nuestro planeta, mantenimiento de redes de telecomunicaciones, experimentación científica, entre otras. La propuesta para esta urbe china es lanzar otro satélite que cumpla una función idéntica a nuestra luna: iluminar por las noches.

Beneficios de una segunda luna

Para una ciudad con más de 10 millones de habitantes una segunda luna parece una solución al gasto energético. Este satélite artificial que promete estar en órbita en 2020 tendrá una potencia estimada de 8 veces la de nuestro satélite natural. Con esto se planea ahorrar 1,200 millones de yuanes (equivalente a 170 millones de dólares americanos) en el consumo energético de la ciudad.

Con la potencia de iluminación planeada se beneficiaría únicamente la ciudad para la que está diseñada. Para esto será capaz de abarcar un área de 80 kilómetros de diámetro. Para cubrir el total de la ciudad bastarían, en este momento 50 kilómetros cuadrados. Para los promotores de este proyecto será una forma de reducir el consumo energético del alumbrado público.

Detrás de este proyecto se encuentra el Instituto de Investigación en Sistemas Microelectrónicos de Ciencia y Tecnología Aeroespacial (CASC). Esta primer luna artificial que se programa para 2020 será un prototipo. Si los resultados son satisfactorios, se lanzarían otros 3 para 2022. Estas lunas artificiales iluminarían durante aquellas noches en que no aparezca la real y en los momentos en que esta regrese se verían diminutas a su lado.

Problemas de una luna sin fases

La naturaleza funciona a través de una serie de ciclos a los que los seres vivos nos hemos adaptado. Difícilmente estos faroles chinos que orbiten a sus ciudades más pobladas serán capaces de de controlar mareas. Lo que sí se ha cuestionado es el efecto que tendrán sobre los animales.

Los ritmos de sueño y vigilia se controlan gracias a la iluminación. En noches de luna llena algunas especies tienen un comportamiento distinto. Sin ir más lejos, cualquiera de nosotros puede comparar su comportamiento durante una noche de luna llena con otro momento del mes. Esto para algunas especies llega a ser mucho más intenso y altera sus ritmos de descanso.

Ya se ha trabajado en otros estudios científicos el efecto de la iluminación artificial sobre los animales. Sueño interrumpido, cambios en las rutinas, entre otros efectos. Esto se ha investigado con la luz artificial que producimos gracias a la electricidad, lo que se propone para esta ciudad china va mucho más allá. Se trata de un satélite artificial que, de forma similar a un espejo reflejaría la luz del sol (imitando a la luna). Esto, para algunos animales nocturnos sería una señal confusa que alteraría su ritmo de vida, al menos eso es lo que se especula entre los críticos a este proyecto.

Intentos anteriores

No es la primera vez que se intenta. Antes que Chengdu con sus 10 millones de habitantes, Siberia ya fue territorio de pruebas similares hace unas décadas. Durante los 90 se propuso una idea parecida en Rusia. El proyecto Znamya o Banner colocó en el espacio un espejo gigante en 1993. Debía cubrir un área de 5 kilómetros (mucho menos de lo que se planea ahora).

Para los rusos se trató de un fracaso. En aquella ocasión las nubes no permitieron que la luz del sol se reflejara como estaba planeado. En un par de horas el objeto cayó sin conseguir su objetivo. En 1999 se descartó por completo el programa después de un accidente en pruebas de lanzamiento.

Tampoco los rusos fueron los primeros en imaginarlo. El primer lugar en el que se visualizó un proyecto similar fue París, la también llamada ciudad luz. Claro que en aquella ocasión no se trataba de un proyecto científico sino artístico. La idea era colgar un collar de espejos sobre la tierra que reflejara la luz del sol.

En un par de años veremos si los chinos lo logran. Si es así, además habrá que ver los resultados que tiene sobre las especies que no idearon este proyecto y sólo intentan mantenerse con vida sobre el planeta. Por ahora se trata de un proyecto que a pesar de parecer sacado de una novela de ciencia ficción, ya lleva varios años desarrollándose.

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