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Dragonfly, el 'robocóptero' que explorará Titán, la luna más grande de Saturno

30-01-2019

Este prototipo de “Libélula” promete mostrarnos Titán como nunca antes.

Por: Luis Moctezuma

 

Para muchos la mayor referencia de Titán son algunas escenas de Avenger: Infinity War. El hogar Thanos es un territorio de gran interés incluso para los exploradores espaciales en el mundo real. En el Laboratorio de Física Aplicada (APL, por sus siglas en inglés), de la Universidad Johns Hopkins se prepara un candidato a la próxima misión de clase Nuevas Fronteras de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés). Su nombre es Dragonfly (Libélula en español) y promete una experiencia revolucionaria al explorar este satélite de Saturno.

Un satélite con condiciones para la vida

Titán resalta entre las múltiples lunas del planeta de los anillos, por su gran tamaño. Además, las misiones de exploración que han pasado cerca de ahí encontraron indicios de condiciones para la vida. Para su exploración se propone un modelo distinto a los rovers que se han vuelto famosos por explorar Marte, la Luna y algunos asteroides. El proyecto consiste en un vehículo similar a un helicóptero, de ahí su nombre: Libélula.

Un vehículo capaz de volar y aterrizar para tomar muestras y evaluar su composición abarcaría un gran terreno en poco tiempo. Para Elizabeth Turtle, directora de investigación, “Dragonfly ofrece la revolucionaria habilidad de visitar múltiples lugares en la superficie de Titán, decenas a cientos de millas de distancia”. De esta forma nos daría un panorama general de las condiciones del medio ambiente en el satélite de Saturno.

Las sospechas sobre la capacidad de Titán para ofrecer condiciones de vida son grandes. El análisis que realizaría sobre los materiales que se encuentran en la superficie de Titán ayudarían a conocer mejor su composición. Con esto se podría investigar la progresión de química prebiótica e incluso buscar indicios de vida basada en agua o hidrocarburos. Por ahora se trata de un proyecto que busca ser aprobado.

Un prototipo con un estricto cronograma

Por ahora la Libélula se encuentra en “Fase A” bajo los criterios de la NASA. En este momento debe demostrar se trata de un proyecto factible. Las pruebas se realizan ya en entornos similares a lo que se encontrará en Titán. Tanto las instalaciones del APL en Maryland, como otras locaciones en Estados Unidos están usándose para comprobar el correcto funcionamiento de sus sistemas.

Es un competidor para convertirse en la nueva misión de clase Nuevas Fronteras. De ser seleccionado, su lanzamiento será en 2025. Su llegada a Titán sería casi una década después en 2034. Una de las grandes ventajas de este proyecto es que la atmósfera densa y tranquila del satélite le permitirá desplazarse cómodamente por el aire; será incluso más fácil volar ahí que en la Tierra.

Los instrumentos que se tienen desarrollados hasta el momento son los siguientes. Taladro de rotación percusiva que hará cortes finos sobre el hielo criogénico y material orgánico. Espectrómetro de rayos gamma neutrón-activado diseñado para el análisis de la composición elemental de los sitios que visite la Libélula. Instrumentos meteorológicos y geofísicos. Sismómetros y geófonos que explorarán el grosor del hielo en Titán para reconocer las cámaras de agua en el satélite.

El proyecto del APL promete mostrarnos a Titán como nunca antes. Fuera de las fantasías recreadas en los cómics, el satélite más grande de Saturno es uno de los escenarios más propicios para indagar en la presencia de materia orgánica en el sistema solar. Lo más probable es que no haya organismos vivos en las condiciones que se conocen en la Tierra, pero nos ayudará a comprender cómo fue la evolución de nuestros vecinos y cómo fue posible que nuestro pequeño planeta azul fuera el afortunado hogar de la vida.

 

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