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Crédito: NASA/JPL-Caltech

Terraformación: convirtiendo a Marte en un mundo habitable

31-08-2017

Guía para convertir al planeta rojo en nuestro nuevo hogar...

Por: Antonio Medina

Desde hace algunos años, Marte ha sido elegido por los terrícolas como el destino preferido en el sistema solar; todas las investigaciones apuntan a que en caso de que la raza humana necesitara emigrar de la Tierra, como lo asegura Stephen Hawking, nuestra opción más viable sería la de colonizar el planeta rojo. Pero más allá de crear pequeñas colonias distribuidas a lo largo de la superficie marciana  - donde el ser humano tuviera que vivir dentro de cápsulas presurizadas y abastecidas de aire artificial-, hay una teoría que apunta a algo completamente diferente, Terraformar Marte.

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En términos simples, la “Terraformación de Marte” es un proceso hipotético, dentro del cual se intentaría modelar Marte a semejanza de la Tierra. Por el momento, el planeta rojo tiene un ambiente completamente hostil para los seres humanos. Para llevar a cabo esta transformación se requeriría de diferentes procesos, algunos posibles con la tecnología actual y otros que todavía son pura teoría.

La primera etapa, y la más importante, es la de formar una atmósfera y calentar el planeta, ambas íntimamente relacionadas. Algunas propuestas para crear una atmósfera apuntan al uso de armas termonucleares en las regiones polares de Marte. Al detonar estos explosivos, las capas congeladas de CO2 podrían derretirse y evaporarse, ayudando a la creación de una atmósfera mucho más densa que permita proteger a los humanos de las radiaciones solares y al mismo tiempo evitar que la radiación que penetre la atmósfera se escape tan fácilmente, calentando de esta manera la superficie de Marte.

Por supuesto que esto no sería suficiente para que Marte se convirtiera en un planeta habitable para los seres humanos, pues a pesar de que tendríamos una atmósfera para protegernos y calentar el planeta, los gases dentro de esa atmósfera no podrían respirarse. Es por eso que se ha pensado en la posibilidad de desplegar una serie de cultivos genéticamente manipulados, con el afán de que pudieran sobrevivir las actuales condiciones de la atmósfera y poco a poco convertir el CO2 en oxígeno a través de la fotosíntesis u otros procesos como los bacterianos, que con el tiempo permitirían a la atmósfera marciana tener la combinación exacta de gases para respirar sin problema en Marte.

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Ilustración artística del amanecer en Marte. Ron Miller

 

Aún quedaría por resolver el problema de cómo llevar el agua a la superficie marciana, pues como bien sabemos es indispensable para la vida. Para esto, los teóricos han formulado un plan que tiene como principal protagonista a los asteroides y cometas que rondan nuestro sistema solar. Estos cuerpos celestes están conformados principalmente por minerales y hielo, el plan es desviar estos cuerpos y hacerlos colisionar con Marte, esto tendría dos efectos importantes para la terraformación, el primero sería el aumento de la temperatura por las colisiones, y el segundo la evaporación del hielo que conforma estos cuerpos y su posterior condensación en agua líquida. Algunos científicos incluso consideran que esta es la manera en que el agua llegó a nuestro planeta y que esta idea no es tan descabellada como suena.

Otra de las opciones para llevar agua a Marte involucra al planeta enano Ceres, el cuerpo más grande del Cinturón de Asteroides. Los científicos difieren en la cantidad de agua presente en Ceres, pero en promedio se calcula que el 20% de su masa podría ser agua, lo que ayudaría a la creación de un ecosistema en el planeta rojo.

Por último, para mantener una temperatura adecuada dentro de la atmósfera que se ha creado, se planea poner en órbita espejos gigantes hechos de mylar aluminizado, los cuales al girar alrededor del planeta podrían ser direccionados hacia los polos, permitiendo incrementar la temperatura, vaporizar el agua contenida en los polos y liberar aún más dióxido de carbono, ayudando así al efecto invernadero del planeta.

Pero aún después de implementar todo esto, todavía habría problemas que resolver antes de llevar a cabo una completa terraformación. Por ejemplo, la falta de una magnetósera para protegernos de los vientos solares; la ausencia de placas tectónicas que impiden que los gases atrapados en la corteza marciana salgan a la atmósfera y se reciclen; o el problema relacionado con la producción de alimentos en un suelo que es completamente desértico. Aún así, esta teoría nos da una esperanza de que algún día, en un futuro no muy lejano, Marte podría convertirse en el nuevo hogar de la raza humana y de las diferentes formas de vida que habitamos la Tierra.

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