Investigadores encuentran a la bacteria que causó la primera pandemia de la historia Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
28 agosto, 2025
La pandemia más antigua de la que se tiene registro histórico es la Peste de Justiniano, que comenzó aproximadamente hace 1,500 años. Ocurrió durante el gobierno del emperador Justiniano I (527-565 d.C.) en Constantinopla y recientemente se encontró al patógeno que la provocó.
El hallazgo proviene de un grupo interdisciplinario e internacional de investigadores. Un milenio y medio después del brote que duró más de dos siglos se identificó a Yersinia pestis, el microbio causante de la peste. Se encontró en una fosa común en la ciudad antigua de Jerash, en Jordania.
Tras el rastro de un patógeno antiguo
La Peste de Justiniano comenzó en las provincias exteriores del imperio Bizantino. Tardó más de un año para llegar a la capital del imperio, Constantinopla, en el año 542 de la era común. El brote recorrió el Mediterráneo por más de dos siglos y desapareció en el año 750.
Un estudio publicado recientemente por la revista científica Genes describe el hallazgo de evidencia directa de la bacteria que provocó la Peste de Justiniano. El título del artículo es “Evidencia Genética de Yersinia pestis de la primera pandemia”.
“Durante siglos, nos hemos basado en relatos escritos que describían una enfermedad devastadora, pero carecíamos de cualquier prueba biológica sólida de la presencia de la plaga”, señala en un comunicado de la Universidad del Sur de Florida Rays H.Y. Jiang. Él es profesor en el Colegio de Salud Pública USF.
“Nuestros hallazgos proporcionan la pieza faltante de ese rompecabezas, ofreciendo la primera ventana genética directa en cómo esta pandemia se desarrolló en el corazón del imperio”, agrega Jiang, quien aparece como primer firmante del documento.
La pandemia como evento histórico se recuerda pero no existía evidencia sobre lo que la provocó. La falta de evidencia directa provocó debates sobre el tema durante siglos.
Aunque se trate de un padecimiento que azotó al mundo antiguo, aún se encuentra presente. La publicación de la Universidad del Sur de Florida recuerda algunos casos. Uno de ellos concluyó con la muerte de un ciudadano de Arizona en julio de este año y el otro es una prueba con resultado positivo en California durante agosto.
En los registros históricos se menciona a Pelusium como el lugar donde surgió el brote, su nombre actual es Tell el-Farama y se ubica en Egipto. De ahí se dispersó por el imperio Bizantino. A pesar de haberse dispersado por diferentes ciudades y pueblos del Mediterráneo no se tenía evidencia biológica de su existencia.
“Utilizando técnicas específicas de ADN antiguo, hemos recuperado y secuenciado con éxito el material genético de ocho dientes humanos excavados en cámaras funerarias bajo el antiguo hipódromo romano en Jerash, una ciudad a solo 200 millas del antiguo Pelusium”, explica Greg O’Corry-Crowe, quien es explorador de National Geographic y participó en el estudio.
El análisis genómico muestra cepas casi idénticas de Yersinia pestis. Esto confirma su presencia en el imperio Bizantino entre los años 550 y 660 de la era común. Al mismo tiempo, los datos son consistentes con los relatos que se tienen sobre la peste.
Un estudio complementario que se publicó en la revista científica Pathogens contextualiza la evolución del genoma de Yersinia pestis. Se titula “Orígenes antiguos y Diversidad Global de la Plaga: Evidencia Genómica para Depósitos Antiguos en Eurasia y Emergencias Recurrentes”.
Sus resultados indican que la bacteria ha circulado entre poblaciones humanas durante milenios, incluso antes del imperio Bizantino. Los investigadores reconocen que las pandemias no son catástrofes históricas aisladas, sino que son eventos biológicos promovidos por las congregaciones humanas, la movilidad y el cambio ambiental, condiciones que siguen presentes en la actualidad.
Los investigadores hacen comparaciones con la pandemia más reciente de Covid-19. Recuerdan que algunos patógenos no desaparecen, evolucionan y es necesario mantenerse alerta para evitar que resurjan.
Actualmente el equipo de investigadores continúa su investigación sobre brotes virales. Su foco ahora es la peste negra y analizan 1,200 muestras recopiladas en Venecia, Italia.