La caza de ballenas comenzó en Brasil mil años de lo pensado Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
9 enero, 2026
La cacería de ballenas es una actividad que solía asociarse con el hemisferio norte. Una investigación recientemente publicada por la revista científica Nature Communications ubica el inicio de esta ocupación lejos de las sociedades del Ártico y el Pacífico Norte.
Hace 5 mil años las comunidades del sur de Brasil ya practicaban la cacería de ballenas, casi mil años antes que comenzara en el hemisferio norte. La evidencia consiste en restos de tecnología apta para atrapar cetáceos.
Cacería de ballenas en el hemisferio sur
Existe un debate antiguo sobre cuándo comenzó la cacería de ballenas. Usualmente se asocia con las culturas postglaciales de las regiones ártica y subártica. El momento en que inició se estimaba entre 3,500 y 2,500 años atrás.
Sin embargo, los grupos indígenas del hemisferio sur también tuvieron interés en los cetáceos. Sus presas fueron grandes ballenas barbadas. La evidencia indica que pudieron cazarlas hace 5,000 años.
Los investigadores recurrieron a restos arqueológicos de la región de la Baía da Babitonga en el estado de Santa Catarina, Brasil. Analizaron huesos de cetáceo, y unos montículos de gran tamaño formados por moluscos llamados sambaquis. Estos últimos se formaron con tecnología para cacería de grandes ballenas mucho antes de lo que sugerían estudios arqueológicos anteriores.
Se realizaron análisis zooarqueológicos, tipológicos y se recurrió a técnicas moleculares de vanguardia (ZooMS). Los resultados indican que las especies de cetáceo que capturaban los habitantes de Baía da Babitonga hace 5 mil años eran ballenas francas australes (Eubalaena australis), ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), ballenas azules (Balaenoptera musculus), rorcuales sei (Balaenoptera borealis), cachalotes (Physeter macrocephalus) y delfines de aguas costales.
En esta región del sur de Brasil abundan los restos de huesos de cetáceos. También se encuentran artefactos especializados para la cacería marina. Un detalle adicional es que se conserva evidencia arqueológica y etnográfica que muestra la importancia de las ballenas en las sociedades locales, por ejemplo, en contextos funerarios.
Muchos de los sitios donde se rescataron las piezas no existen actualmente. Las colecciones que permitieron el estudio pertenecen al Museo Arqueológico de Sambaqui de Joinville en Brasil. Sin ellas habría sido imposible cualquier intento de reconstrucción histórica.
En Sudamérica se ha documentado la presencia de grandes arpones fabricados con huesos de ballena. Podría considerarse que se tomaron de individuos varados en las playas; sin embargo, son abundantes los huesos de cetáceo y aparecen en diferentes contextos. Difícilmente se habrían conseguido únicamente en eventos fortuitos.
“Los datos revelan que estas comunidades tenían el conocimiento, las herramientas y las estrategias especializadas para cazar grandes ballenas miles de años antes de lo que habíamos asumido anteriormente”, comentó al medio digital EurekAlert! Krista McGrath. Ella pertenece al Instituto de Ciencias Medioambientales y Tecnología de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) y aparece como primera firmante del estudio.
Marta Cremer pertenece al Laboratorio de Ecología y Conservación de Tetrápodos Marinos y Costeros (TetraMar) de la Universidad Regional de Joinville en Brasil y participó en el estudio. Ella resalta las implicaciones ecológicas de este hallazgo. La distribución de los huesos de ballenas jorobadas indica que antiguamente habitaban más al sur de las zonas actuales.
“El reciente aumento de los avistamientos en el sur del Brasil puede, por lo tanto, reflejar un proceso histórico de recolonización, con consecuencias para la conservación. Reconstruir las distribuciones de ballenas antes del impacto de la caza industrial es esencial para comprender su dinámica de recuperación”, explica la investigadora.
Los resultados de este estudio revelan que la cacería de ballenas es una actividad más antigua de lo que se pensaba pero no es lo único. Tanto la economía como la tecnología y la cultura de la costa atlántica de Sudamérica se relacionaron con los cetáceos.
Las sociedades de esta región no fueron únicamente recolectores y pescadores de moluscos, también se enfrentaron a grandes cetáceos. Las piezas de museo permitieron reconocer la importancia de las ballenas en el sur de nuestro continente hace miles de años.
