ChemaTierra
Una imagen publicada por la NOAA el 6 de septiembre de 2017, muestra los huracanes Katia, Irma y José en el océano Atlántico.

Trío de huracanes en el Atlántico

06-09-2017

Los ojos del mundo parecen estar en el monstruoso huracán Irma de categoría 5, pero no podemos perderle la pista a José y Katia.

Por: Deyanira Almazán

Mientras Irma continúa su violento avance por las islas del Caribe y amenaza a los estados norteamericanos de Florida, Georgia y Carolina del Sur, con temibles vientos sostenidos de 280 km/h (aún categoría 5), José se ha venido fortaleciendo desde el miércoles 6 de septiembre y actualmente es un huracán intenso de categoría 3 con vientos de 195 km/h. Katia, por su parte se mueve lentamente en el Golfo de México como huracán categoría 1, con vientos de 130 km/h. 


HuracanesAtlantico.jpg
Imagen de los tres huracanes que avanzan por el Atlántico el 6 de septiembre 2017.
Crédito: NASA Earth Observatory 


Por primera vez desde el 2010 -cuando Igor, Julia y Karl se formaron en la región del Caribe-, tres huracanes (por cierto con las mismas iniciales que los de hace 7 años) hoy estremecen al mismo tiempo las aguas del Océano Atlántico. 

2010-igor-julia-karl-hurricanes-noaa-ht-jc-170906_4x3_992.jpg
En 2010, tres huracanes se agitaron en la cuenca del Atlántico, Igor, Julia y Karl. NOAA

 

Por un lado Katia, la tormenta tropical que el miércoles se fortaleció más rápido de lo estimado, para alcanzar la categoría de huracán y se ubica amenazante frente a las cosas orientales mexicanas. A las 19:00 horas, tiempo del centro de México, Katia se localizó en el occidente del Golfo de México, a 340 km al este de Tampico, Tamaulipas, y a 310 km al nor-noreste del Puerto de Veracruz, estado en el cual se prevé que Katia toque tierra entre el viernes y sábado próximo, provocando tormentas mayores en los estados del centro y sur del país.

Por otro lado está José, que en las últimas horas se ha venido intensificando como huracán categoría 3. Mientras que los modelos sitúan a José en una ruta parecida a la de Irma, rumbo a las Antillas Menores, prevén también que gire después hacia el nor-noreste para internarse hacia el océano Atlántico. De cualquier forma habrá que estar muy pendientes de ir afinando su trayectoria. 

¿Por qué tantos huracanes y por qué tan fuertes?

El pronóstico más reciente de la temporada de huracanes del Atlántico preveía entre 14 y 19 tormentas con nombre y entre dos y cinco huracanes importantes, con velocidades sostenidas del viento de por lo menos 178 km/h.

En lo que va de la temporada, el Atlántico ya ha visto 11 tormentas tropicales con nombre y seis huracanes (Franklin, Gert, Harvey, Irma, Jose y Katia), con una posibilidad grande de que José se fortalezca esta noche y alcance la clasificación de huracán mayor. La temporada de huracanes suele durar hasta el 30 de noviembre, aunque el pico de actividad es generalmente entre agosto y septiembre, siendo, en promedio, el 10 de septiembre el día más activo del año.

¿Tiene que ver el calentamiento global?

Según el pronóstico más reciente de huracanes, las condiciones de este año han alimentado una temporada de huracanes inusualmente activa. La falta de un fenómeno El Niño -fenómeno meteorológico en el que las aguas cálidas del Océano Pacífico occidental se desplazan hacia el Pacífico central, oriental y tropical- permite el desarrollo de grandes tormentas.

Eso, junto con las aguas más cálidas en el Océano Atlántico, han creado el criadero perfecto para que las tormentas crezcan.

Los ciclones tropicales son alimentados por aguas superficiales cálidas, de alrededor de 26 °C o más. Al absorber el aire húmedo de su alrededor y a medida que se eleva, el vapor de agua se condensa y libera calor latente, lo que impulsa que las nubes de tormenta se eleven aún más. Las nubes de Irma, por ejemplo, tienen 20 kilómetros de altura.

Sin embargo, a medida que los ciclones tropicales se hacen más fuertes, se agitan los océanos y llevan agua más profunda -generalmente más fría- hacia la superficie, lo que corta el suministro de energía de estas tormentas.

Así, los huracanes más fuertes sólo pueden agravarse si las aguas cálidas se extienden hasta una profundidad de 50 a 100 metros –condiciones que normalmente sólo se encuentran en el Golfo de México o el Mar Caribe.

Pero esto no es todo. Otro factor de la intensidad de un huracán es, por ejemplo, los vientos altos en la atmósfera, que son a menudo más rápidos que los que se ubican más abajo, provocando que se lleven el aire lejos e impidan que los huracanes se formen, o se hagan más poderosos. La baja cizalladura del viento ayudó a Irma a convertirse en una tormenta perfecta.

Los modelos informáticos sugieren que es probable que el calentamiento global aumente la cizalladura del viento sobre el Atlántico, lo que significa que no podría haber más o menos huracanes en general, pero que las tormentas se hacen más fuertes cuando se forman.

Mientras que los ciclones tropicales se clasifican actualmente según la velocidad del viento, las oleadas de la tormenta y las inundaciones de las altas precipitaciones causan comúnmente la mayor parte del daño, como vimos recientemente con Harvey y por supuesto no hay que olvidar los riesgos asociados a estas tormentas, como lo son los desbordamientos de ríos y presas o los deslizamientos de tierra.

¡Infórmate y cuídate!

También te puede interesar: