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Una hoja de palma revela un Tíbet cálido hace 25 millones de años

08-03-2019

Nueva visión de la topografía del Tíbet

Por: Luis Moctezuma

 

El Tíbet es una región conocida por sus grandes alturas y los monjes que han decidido vivir en su clima extremo; sin embargo, no siempre fue así. Una investigación recientemente publicada en la revista Science Advances muestra que alguna vez el clima mucho más cálido y el panorama era mucho más que mesetas de gran elevación. La clave fue el fósil de una palma joven.

El camino hacia la cima del mundo

Actualmente el Tíbet se eleva 4655 metros de altura. El panorama es muy diferente a 25 millones de años atrás, durante el periodo Paleógeno. La palma fosilizada que sirvió como guía al grupo de investigadores chinos y británicos pertenece a este momento en la historia de la tierra. Las condiciones para la vida de esta planta son muy diferentes a la meseta tibetana actual.

La palma ha sido clasificada dentro de la familia Genus Sabalites. Se caracteriza por estructuras similares a espinas en la base de sus hojas, esto la vuelve completamente diferente a los fósiles que se habían reportado previamente. El nombre que se le dio fue Sabalites tibetensis.

La palma fue encontrada en la cuenca Lunpola. En la época que vivió el Tíbet se vería como un sistema de valles rodeado por montañas. Su altura era mucho menor a lo que conocemos actualmente. Se estima que el valle en el que creció apenas alcanzaba 2.3 kilómetros sobre el nivel del mar, casi la mitad de su altura actual.

A partir de una combinación de modelos también se estableció un clima distinto al actual. Se recurrió a un modelo climático de temperatura local junto con un rango de escenarios topográficos. La temperatura a una altura mucho menor y en un valle a diferencia de la meseta de gran altura actual da como resultado un clima más agradable para esta palma.

Entre los resultados de la investigación se encontró poca resistencia de la palma al frío. Con temperaturas bajas el ciclo de desarrollo de esta planta no habría sido posible. Aunque el Tíbet actual no es completamente frío, el invierno habría sido un momento difícil para una especie como la que se encontró en la cuenca Lunpola; parte del estudio incluyó simulaciones climáticas en invierno y el escenario para mantenerla viva sería muy diferente.

La elevación del Tíbet llegó gracias a los movimientos tectónicos. “El paisaje del Tíbet sólo pudo convertirse en una meseta mucho más recientemente, después de la compresión entre la India y los sedimentos que elevaron el suelo del valle de 2.3 km a su altura actual de 4655 m”, menciona el Profesor Zhou Zhenkun, coautor de la investigación. Este lugar reconocido por su gran altura, sería muy diferente sin la intervención del subcontinente asiático que con el movimiento de sus placas lo elevó.

El fósil de una palma de 25 millones de años nos ha hecho imaginar un Tíbet muy diferente. Esa región que sirve como referente de elevación física y espiritual alguna vez fue un valle. Además de ayudarnos a comprender mejor el pasado, los modelos climáticos y topográficos usados para esta investigación tienen utilidad en proyecciones futuras. ¿Qué se puede esperar no sólo del Tíbet sino de otras regiones del mundo ante los movimientos de las placas tectónicas?



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