Tsunami en Indonesia: ¿cómo un volcán puede ser el detonante?

23-12-2018

La ciencia detrás de la tragedia

Por: Deyanira Almazán

 

A las 9:30 pm del sábado 22 de diciembre, un tsunami llegó sorpresivamente a las playas alrededor del Estrecho de Sunda, en Indonesia. Hasta la fecha, se cuentan al menos 222 personas muertas, 843 heridos y más de 550 edificaciones dañadas. Una verdadera tragedia que cierra un año particularmente catastrófico para este país insular.

El distrito de Pandeglang de Indonesia, la zona más afectada, no recibió ninguna advertencia antes del tsunami. De acuerdo con las autoridades, al no haber registrado actividad sísmica en el área, no se emitió alerta de evacuación, lo que hubiera salvado muchas vidas.

Según informes, el tsunami fue provocado por un deslizamiento submarino causado por la erupción del volcán Anak Krakatau, que sucedió media hora antes; una de una serie de erupciones que se registraron en las últimas semanas.

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Tsunami por erupción volcánica

Los tsunamis se crean cuando grandes cantidades de agua se desplazan rápidamente. En un terremoto, ese desplazamiento puede ocurrir cuando se rompe una falla y la tierra se sacude.

La mayoría de los tsunamis devastadores han surgido por terremotos. Este fue el caso del 26 de diciembre de 2004, cuando un terremoto de magnitud 9.1 en la provincia de Aceh, al norte de Indonesia, generó grandes olas que cruzaron el océano Índico y mataron a 225,000 personas.

También el tsunami del 29 de septiembre de este año que devastó la ciudad de Palu en la isla indonesia de Sulawesi, fue provocado por un terremoto de magnitud 7.5, que tomó desprevenidos a los habitantes y terminó con la vida de más de 1,200 personas.

Pero la actividad volcánica crea un tsunami de manera diferente. Una posibilidad es el colapso de la cámara magmática debajo del volcán cuando se vacía durante una erupción. Otro posible mecanismo es una erupción explosiva, o el debilitamiento general de los flancos de un volcán por el magma caliente que lo atraviesa. Esto provoca que parte del volcán se colapse y se crea un deslizamiento de tierra que provoca que se desplace el agua. Esto parece que fue lo que sucedió con Anak Krakatau, o lo que se traduce como el “hijo de Krakatoa”.

Los tsunamis relacionados con volcanes no son poco frecuentes. Una erupción en 1792 del Monte Unzen en Japón generó un derrumbe y un destructivo tsunami que terminó con la vida de unas 15,000 personas. Los deslizamientos de tierra durante la erupción de 1980 en el Monte Santa Helena, en Washington también generaron grandes olas en un lago cercano.

Quizás el desastre volcánico más famoso de la historia, la erupción de Krakatoa en 1883, provocó tsunamis que mataron a decenas de miles de personas.

Con respecto a este tsunami, aún no está claro si parte del flanco del volcán se derrumbó provocando que el material ingresara al mar y desplazara el agua, o si el movimiento en el flanco provocó un rápido asentamiento en los sedimentos debajo del agua. Esto último parece ser el consenso emergente, pero sea cual sea, el efecto es el mismo: la columna de agua se altera y las ondas se propagan hacia el exterior.

Por extraño que parezca, Indonesia aún carece del equipo adecuado para alertar sobre las amenazas inminentes de tsunami. Las lecciones de desastres anteriores no han sido bien aprendidas. Y si bien las autoridades afirman que no lo pudieron detectar porque no fue un terremoto el que lo provocara, no hay duda de que hace falta investigar mucho más sobre los peligros que existen lejos de los esperados en la región.

Este es el segundo tsunami mortal en Indonesia este año, y un final devastador de lo que fue un año terrible para el país, con terremotos, inundaciones, incendios y un accidente aéreo que juntos, provocaron la muerte de más de 4,500 personas.

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