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Mapa que muestra las temperaturas superficiales del mar el 21 de mayo de 2015. El Niño se caracteriza por temperaturas inusualmente cálidas en el Pacífico y afecta a las temperaturas globales y las precipitaciones. (NOAA)

Aumenta la probabilidad de un nuevo fenómeno El Niño en 2019

28-11-2018

75% -80% de probabilidad de que El Niño regrese en los próximos 3 meses...

Por: Luis Moctezuma


En septiembre de este año la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés) daba un 70% de probabilidades de vivir nuevamente el fenómeno del Niño, ahora ese porcentaje ha subido. En una actualización de su boletín, la expectativa para este fenómeno climático en los próximos meses ha subido a 75-80%. La misma organización aclara que aún no aparecen todos los factores climáticos asociados con este fenómeno.

Un pacífico calentamiento en el océano

La razón para aumentar esta probabilidad de recibir nuevamente a El Niño está en el océano Pacífico. Desde octubre se han registrado temperaturas altas en su región este-central. Para considerarse parte de El Niño se consideran leves, por lo que la WMO no lo toma como un indicador definitivo. La probabilidad de 70 a 80 se considera para febrero de 2019. Para que se concrete aún faltarían otros indicadores.

El océano se calienta. Los niveles de precipitación de los próximos meses serán otro indicador. Este fenómeno incluye fluctuaciones de temperatura en el océano Pacífico que coinciden con cambios en la circulación sobre la atmósfera. Si las lluvias no coinciden con los niveles típicos de El Niño para febrero, podremos sentirnos libres de su presencia, ya que para el periodo febrero-abril bajaría la probabilidad a un 60%.

Por el momento la probabilidad es alta pero no se espera un Niño tan intenso como los de los últimos años. Entre 2015 y 2016 el planeta vivió este fenómeno con gran intensidad y en los conteos de los años más calurosos de la historia aparecieron ambos en las posiciones más altas. Si se reúnen todas las condiciones tendremos un Niño más ligero que el último, al menos eso promete la WMO.

El Niño y sus compañeros de viaje

Este fenómeno suele aparecer en invierno. Comienza con un calentamiento de las aguas del Pacífico en la región asiática y de ahí avanza sobre el resto del Pacífico. Al cambiar la temperatura del océano se obtiene un desequilibrio en el nivel del mar entre una costa y otra. Las corrientes frías del sur de América se desplazan con dirección a Asia y las cálidas hacen lo mismo en dirección opuesta. Con esto las precipitaciones normales se alteran.

Se trata de un ciclo natural que se presenta de forma irregular. A pesar de ser un fenómeno que ha ocurrido desde mucho antes del calentamiento global por influencia humana, la combinación de estos dos ha traído consecuencias graves a nivel mundial. Sequías, inundaciones, lluvias intensas y decoloración de los corales son algunas de las consecuencias.

Aunque el efecto del aumento en la temperatura del océano Pacífico es significativo, cada región del mundo se ve afectada de una forma diferente. Para la parte asiática del Pacífico y Oceanía se registran sequías, en el caso del hemisferio cerca del ecuador su efecto más evidente es la sequedad de los inviernos, el sur de Asia recibe una cantidad mayor de lluvia. En el caso de las regiones árticas como Alaska y Canadá, el invierno es más ligero de lo normal.

Los pronósticos de la WMO son claros. Hay una probabilidad alta aunque todavía no es momento para declarar que tenemos de regreso al fenómeno de El Niño. Tanto las expectativas de temperatura como de precipitaciones nos dan una idea de lo que se puede esperar el próximo año. Quizá las temperaturas altas no parezcan tan sorprendentes en un periodo en que cada año se rompen récords de temperaturas altas pero, ya este año tuvimos cifras elevadas sin presencia del niño y si regresa podemos esperar que continúen subiendo todavía más.

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