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Ilustración a partir de los fósiles encontrados en Perú

Descubren fósil de una ballena de cuatro patas en Perú

05-04-2019

La historia de los cetáceos se reescribe...

Por: Luis Moctezuma

 

Actualmente los cetáceos son los seres más grandes del océano, pero hace millones de años era muy diferente. En la Playa de la Media Luna, parte de la costa pacífica de Perú, se encuentra uno de los fósiles más antiguos de ballena. Lo que muestra este registro del pasado es completamente diferente a lo que vemos ahora y cambia la forma en que vemos la historia de los gigantes del océano.

Hace 42.6 millones atrás

El orígen de los cetáceos se remonta 50 millones de años atrás. Tanto delfines como ballenas tienen un ancestro común de origen asiático. Su tamaño era muy inferior a las dimensiones que tienen ahora, caminaba y tenía pezuñas. Algunos millones de años después migró a otras partes del mundo.

El viaje de los cetáceos para llegar a nuestro continente fue a través del hemisferio sur. Después de pasar por el norte de África, nadó hasta América del Sur y de ahí pasó al norte de nuestro continente. En aquella época la distancia entre África y Suramérica era mucho menor. Los restos hallados en Perú son los más antiguos y mejor conservados en América; se trata del esqueleto más completo fuera de India o Pakistán.

Su cuerpo era similar al de una nutria. Tenía pequeños cascos en los dedos de extremidades anteriores y posteriores. La posición de su cadera y extremidades hacen creer que caminaba sobre tierra. Al mismo tiempo tenía la capacidad de nadar. Las características de la cola y las patas muestran que debió ser hábil nadando, con un estilo similar a las nutrias actuales.

Un esqueleto en la playa

A 250 kilómetros dell sur de Lima, capital de Perú, se encuentra la Playa de la Media Luna. A un kilómetro de ahí fue hallado el esqueleto de esta ballena cuadrúpeda. Las mandíbulas se encontraron al ras del suelo en el desierto. Tras una excavación aparecieron la mandíbula inferior, dientes, vértebras, costillas, partes de patas delanteras y traseras, y dedos largos con rastros de haber sido palmeados alguna vez.

El análisis de los restos muestra que se trató de un animal de aproximadamente 4 metros de longitud. El parecido de las vértebras en la parte cercana a la cola mostró grandes similitudes con mamíferos semiacuáticos actuales. Esto ya marca una diferencia con los ancestros indios y paquistaníes, cuya capacidad acuática era menor. Esta capacidad acuática fue de gran utilidad para llegar a nuestro continente.

Los investigadores creen que cruzó el océano Atlántico. Para esto aprovechó las corrientes este-oeste que viajaban entre el oeste africano y el sur de América. En aquella época la distancia entre ambos continentes era de apenas 1,300 kilómetros. Antes del hallazgo de esta ballena se creía que las ballenas habían llegado a nuestro continente desde el norte, a través de Groenlandia.

Al frente de la investigación estuvo Olivier Lambert del Institut Royal des Sciences Naturelles de Bélgica. Junto con él, trabajó un equipo de colaboradores peruanos, francéces e italianos. Los resultados se publicaron el 4 de abril en la revista científica Current Biology. En palabras de Lambert, la exploración de la zona en que apareció este esqueleto “es un trabajo de al menos 50 años”. Quedan muchos fósiles por estudiar y seguramente nos ayudarán a reescribir varias páginas de la historia.

 

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