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Químicos descontinuados hace 4 décadas están terminando con las orcas asesinas

29-09-2018

Más de la mitad de las orcas del mundo están amenazadas por restos de químicos industriales

Por: Luis Moctezuma


Durante la historia de la humanidad se han producido todo tipo de deshechos. Las luchas actuales se enfocan a plásticos; sin embargo, batallas que ya parecían ganadas siguen dando problemas a otras especies. Este es el caso de los bifelinos policlorados (PCB, por sus siglas en inglés).

La producción y comercialización de estas sustancias se prohibió por primera vez en 1979. Estados Unidos fue el primer país que tomó esta medida. Rápidamente los países de la ahora Unión Europea imitaron la medida y en 1981 hicieron lo mismo. Aún cuando ha pasado tiempo y no se han fabricado productos que los contengan, sus efectos siguen presentes y amenazan a más de la mitad de las orcas en el mundo.

Una corta vida con efectos a largo plazo

La producción de los PCB comenzó en la década de los 20. Con ellos se fabricó materiales de construcción, líquidos de refrigeración y fluidos lubricantes, ejemplo de esto fueron plásticos, pinturas, equipos eléctricos y selladores. Entre sus propiedades está el ser altamente tóxicos y cancerígenos. Además, ahora una investigación publicada en la revista Science da cuenta de sus efectos en los grandes depredadores del mar: las orcas.

Estos químicos han demostrado una gran resistencia y deshacerse de ellos es una tarea difícil. No se han tomado medidas estrictas para desaparecerlos en todo el mundo. Mientras que Estados Unidos ha tenido esfuerzos significativos en la reducción y control de los PCB, no es la norma alrededor del mundo. A esto se puede agregar que se mantienen por mucho tiempo.

Un enemigo lento de las ballenas asesinas

Las orcas son famosas por ser grandes predadores. Su alto consumo de otras especies marinas las expone a los PCB en cantidades mayores a otras especies. Los efectos son notorios en las generaciones actuales. Aun así, el mayor riesgo para esta especie no está presente ahora sino en las futuras generaciones, que podrían no existir.

En el artículo publicado por Science se describe un modelo poblacional de orcas. Las cifras no son alentadoras. Más del 50% de las poblaciones actuales está en riesgo de colapsar, principalmente las que viven cerca de zonas industrializadas. Un ejemplo de esto son las que viven cerca de la costa occidental de Escocia; su población actual es de 8 individuos y en dos décadas no han tenido crías.

Hay dos aspectos que afectan los PCB en las orcas: el sistema inmune y sus funciones reproductivas. Estos químicos permanecerán por mucho tiempo en los océanos ya que son difíciles de limpiar. Esto obliga a buscar otras alternativas para proteger a estos cetáceos. Entre las propuestas que mencionan los investigadores está el disminuir los niveles de estrés a que están expuestas las orcas.

Hay algunos aspectos en los que se puede trabajar para reducir el impacto de los PCB en las orcas. Cuestiones como el ruido, los cambios en el hábitat o en la disponibilidad de las presas propician un aumento en el estrés de estos cazadores. En esa parte sí podemos influir para hacerles la vida más tranquila; sin embargo, los PCB seguirán ahí.

La reducción en los niveles de estrés daría esperanzas a las orcas sin ser una solución definitiva. Una de las razones para que estas sustancias sean tan nocivas en las poblaciones de estos cetáceos es porque encuentra un ambiente ideal en su fisionomía. Los PCB son solubles en grasa, uno de los grandes errores en su diseño. Si algo tienen los cetáceos es grasa y eso las hará víctimas de nuestros desechos por mucho tiempo. Mientras se exploran nuevas formas de limpiarlos la solución que queda es permitirles una vida más apacible.

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