Por primera vez en la historia un equipo mexicano exploró la Antártida Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
16 marzo, 2026
Aunque en ocasiones previas algunos mexicanos habían participado en proyectos de investigación en la Antártida, la primera expedición oficial de nuestro país ocurrió hace unos meses. Su nombre fue primera Campaña Científica Antártica Mexicana (CAMEX-1).
La expedición comenzó en diciembre del año pasado y concluyó en febrero. Durante ella se recopiló material que ayudará a estudiar el pasado del continente de hielo.
Mexicanos en el extremo sur del mundo
En la CAMEX-1 participaron científicos de distintos centros de investigación de la UNAM. Entre ellos estuvieron el de Geología y Ciencias del Mar y Limnología, además de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra (ENCiT).
Este proyecto se gestó durante mucho tiempo, particularmente desde la fundación de la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA). Para concretar la expedición se contó con apoyo ucraniano.
Ucrania permitió el uso de sus instalaciones. Estas incluyeron al buque rompehielos Noosfera y la Estación Akademik Vernadsky. Esta última se ubica en una zona con una tasa alta de calentamiento global.
El diálogo con Ucrania comenzó en marzo de 2025; sin embargo, la participación mexicana en investigaciones científicas en la Antártida se remonta algunos años atrás. En 2021 nuestro país se incorporó al Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR).
Los objetivos de investigación para CAMEX-1 fueron varios. Se buscaron datos para investigaciones relacionadas con el cambio climático, la biodiversidad oceanográfica, microbiología extrema y la estratosfera.
La expedición partió de Chile en noviembre de 2025. Atravesó el estrecho de Drake, un espacio donde abundan las tormentas. Al llegar a la Antártida el equipo se dividió en dos bloques. Uno se enfocó en la exploración terrestre y contó con los doctores Rafael López y Daisy Valera del Instituto de Geología. El otro permaneció en territorio marino a bordo del buque que llevó a la expedición, este equipo tuvo a las doctoras Elsa Arellano y Laura Almaraz de la ENCiT.
Entre los resultados de la expedición, se consiguieron muestras de rocas del Jurásico. Estas tienen una antigüedad aproximada de 145 millones de años. En ese entonces el paisaje de la Antártida era muy diferente, había bosques de coníferas, helechos y cicadas.
Debido a que la Antártida fue el último continente en conocerse, queda mucho por explorar en él. La expedición ayudará a reconocer lo que ocurrió en la Antártida durante el Jurásico y el Cretácico.
También se extrajeron sedimentos del fondo marino. Se recolectó un total de muestras que supera los 50 kilogramos. Estas se estudiarán en la UNAM y contienen elementos físico-químicos, biológicos y geológicos de gran interés para los investigadores.
Aunque la expedición terminó a finales de febrero, las muestras no han llegado a México. Se encuentran en Chile, las resguarda la Universidad de Magallanes. Aún se debe completar el proceso de importación y se espera que lleguen para abril.
Lo que nos puede decir la Antártida sobre los cambios en el clima será de gran utilidad para nuestro país. Además, los organismos extremófilos serán de gran utilidad para la medicina debido a que permitirán explorar nuevas alternativas de antibióticos y antivirales.
Esta es la primera aproximación de la comunidad científica de nuestro país con la Antártida. La segunda expedición se realizará en algunos meses. Aunque México no forma parte del Tratado Antártico, este será revisado en 2048 y para entonces nuestro país podría incluirse. Por ahora, queda mucho material para estudios de laboratorio.
Fuentes
Investigadores de la UNAM llevan la ciencia hasta la Antártida
