¿Qué pasará con las estaciones ante el cambio climático? Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
20 marzo, 2026
El clima de nuestro planeta cambia a un ritmo acelerado. En los últimos años hemos comenzado a experimentar eventos extremos como sequías o inundaciones.
La proyección para el final del siglo es completamente diferente a lo que conocieron las generaciones anteriores. Mientras algunas estaciones cambiarán su duración, otras podrían reducirse hasta casi desaparecer.
Un mundo con estaciones extremas
Un estudio publicado en 2025 por Advancing Earth and Space Sciences (AGU) y tiene a Yuping Guan de la Academia China de Ciencias como primer firmante, toma al año 2100 como referencia. De acuerdo con el documento, la evidencia muestra cambios en la duración de las estaciones a escala regional.
Las proyecciones para el final del siglo se enfocan en el hemisferio norte. Si bien, no es posible hacer un cálculo preciso, si se reconocen tendencias que se han acentuado con el paso del tiempo a causa del calentamiento global.
Para explicar los cambios en las estaciones, será útil definir lo que se puede entender por estación. En este sentido, un artículo publicado por el sitio Howstuffworks comienza diferenciando las estaciones astronómicas de las estaciones climáticas.
La órbita que realiza la Tierra alrededor del Sol la coloca en distintas posiciones durante el año. A esto se suma la inclinación de nuestro planeta. Con esta combinación tenemos momentos en que nuestro planeta se acerca y aleja de su estrella. Al mismo tiempo, hay momentos en que un hemisferio apunta hacia el Sol y recibe sus rayos de forma más directa, mientras el otro se aleja.
Por otro lado están las estaciones climáticas. Estas dependen de los patrones de temperatura y suelen organizarse en periodos de tres meses. Esta definición se acerca más a lo que solemos asociar con el paso de invierno a primavera o de verano a otoño, la temperatura y las precipitaciones cambian.
Cerca del ecuador la diferencia entre las estaciones no es tan fácil de reconocer. Ahí existe una estación caliente y seca y otra caliente y lluviosa. En las latitudes medias, entre los 30 y 60 grados, es donde se reconocen mejor los cambios estacionales.
Aunque tengamos una idea clásica de cómo funcionan las estaciones. Un estudio de 1983 firmado por el investigador climático Kevin Trenberth encontró que las definiciones no encajan completamente. Mientras que las estaciones climáticas encajan bien con las regiones continentales del hemisferio norte, la definición astronómica coincide mejor con los océanos del hemisferio sur.
El cambio climático está cambiando las condiciones para que ocurran las estaciones como las conocemos. Un estudio publicado en 2014 por la revista científica Journal of Climate describe la actual expansión de los trópicos de entre 0.1 y 0.2 grados de latitud cada década.
El cambio en los trópicos hace que la región donde se reconocen únicamente dos estaciones se haga cada vez más grande. Incluso en regiones donde aún existen cuatro estaciones, se reconocen cambios en la duración de las estaciones.
En latitudes ligeramente mayores a los trópicos la duración de algunas estaciones climáticas está cambiando. El invierno dura menos y se vuelve menos frío. Por otro lado, el aumento de temperatura que marca el inicio de la primavera está llegando con anticipación.
Por su parte, las olas de calor están comenzando más tarde al final del verano. Esto provoca periodos más largos de calor. Este comportamiento climático define una tendencia que se proyecta continúe hacia el final del siglo.
Volviendo con el estudio realizado por Yuping Guan y sus colegas, se estima que las estaciones más significativas para 2100 serán verano e invierno. Mientras que la estación cálida durará casi la mitad del año, la fría será de menos de dos meses.
Las consecuencias de este cambio estacional se verán en distintos ámbitos. Entre los más significativos están los ciclos agrícolas. Además, muchas especies verán afectadas sus actividades estacionales. Con los cambios extremos en el clima se acentuarán riesgos para la supervivencia de nuestra especie como olas de calor más frecuentes, tormentas e incendios forestales.
El cambio climático es una realidad que se observa hoy en día. Para el final del siglo su impacto será mucho más notorio. Aunque los calendarios sigan marcando vacaciones de primavera, lo que se experimentará para 2010 será muy distinto a lo que conocieron nuestros padres.
