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Un volcán que se creía extinto da signos de vida en Rusia

POR: Luis Moctezuma

11 junio, 2019

En los últimos años la actividad del Bolshaya Udina ha incrementado. Este volcán que se consideraba extinto incrementó 24 veces la actividad sísmica de los 18 años previos a 2017 en su alrededores; en aquél año en que se notó que aparecían cambios. Las comparación no han tardado y ya se nombra en distintos medios a un sucesor del Monte Vesubio, que desapareció a las ciudades de Pompeya y Herculano en la antigüedad.

En un extremo de Rusia algo se mueve

Bolshaya Udina se ubica en la Península de Kamchatka, está al norte del Océano Pacífico en el extremo oriente ruso. Se trata de una península volcánica, así que no parecerá extraño que se registren movimientos relacionados con el vulcanismo. Sin embargo, este volcán no había mostrado actividad significativa hasta octubre de 2017. Un equipo internacional de investigadores lo analizó el año pasado y los resultados se publicaron recientemente en la revista científica Journal of Volcanology and Geothermal Research.

Después de varios reportes por actividad sísmica en la zona se instalaron cuatro estaciones temporales de monitoreo en los alrededores del volcán. Los investigadores de origen ruso, egipcio y saudí siguieron la actividad del volcán entre mayo y julio de 2018. En ese periodo se registraron 559 eventos sísmicos. Se registró la actividad en un contorno elíptico alrededor del volcán con una profundidad de hasta 4.8 kilómetros bajo la superficie.

Entre octubre de 2017 y febrero de 2019 se han registrado aproximadamente 2,400 eventos sísmicos. En febrero de este año se registró el más fuerte que se conoce en la zona, su magnitud fue de 4.3 y ocurrió bajo Bolshaya Udina. En los 18 años anteriores, entre 1999 y 2017, apenas se tenía noticia de 100. La explicación que dan los científicos para este cambio es que podría indicar la intrusión de magma.

No se trata de una serie de eventos aislados. Los investigadores, dirigidos por Iván Koulakov, geofísico del Instituto A.A. Trofimuk del Petróleo, Geología y Geofísica de la Academia de Ciencias de Rusia, notó vínculos con otros volcanes de la zona. En sus observaciones apareció la conexión con un volcán en la zona de Tolud, hacia el sur. Se cree que en esta zona se almacena magma en la corteza inferior de la Tierra. La hipótesis que mantienen los investigadores es que este volcán es el que está alimentando a Bolshaya Udina.

Fuera de las comparaciones históricas con otras regiones del mundo, este volcán comparte características estructurales con un vecino más cercano. El Bezymianny también parecía extinto; sin embargo, en 1956 estalló. La gran acumulación de materiales bajo una superficie rígida por la falta de actividad propicia el estallido violento. Aquí si valdría la mención del Vesubio que en su momento estalló después de miles de años inactivo.

Bolshaya Udina es un volcán de 3 mil metros de altura. No se tienen registros de su última erupción. Aún no es claro lo que pasará con él pero Koulakov asegura que hay un 50% de probabilidades de que estalle. La otra posibilidad es que libere energía durante los siguientes meses sin llegar a una erupción final.

No se trata en esta ocasión de un volcán situado a la distancia perfecta para desaparecer ciudades enteras como se recuerda del Vesubio. Lo que sí promete este volcán que ha vuelto a considerarse activo es la oportunidad de observar su proceso. La alerta ya se tiene y los científicos lo tienen bajo la mira. ¿Qué provoca la reactivación de un volcán “extinto”? Posiblemente lo sepamos más pronto de lo que imaginamos.

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