Una breve historia de los virus y cómo los combatimos Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
21 febrero, 2026
Nuestra especie ha coexistido con virus por miles de años; sin embargo, supimos de su existencia hasta hace poco más de un siglo. Aún sin saber lo que eran, se habían desarrollado métodos para combatirlos.
Los virus aprovechan las células de los organismos que invaden para reproducirse. Mantenerlos controlados ha sido una tarea importante para mantener la salud de las poblaciones humanas.
Combatiendo a un enemigo invisible
Los virus son algo así como “parásitos” submicroscópicos e intracelulares. Se encuentran en la mayoría de los organismos vivos conocidos como plantas, animales, hongos, bacterias e incluso amebas.
Fue a finales del siglo XIX que se les pudo separar de las bacterias. Charles Chamberland, quien fue asistente de Louis Pasteur, creó un filtro de porcelana del tamaño adecuado en 1885. El objetivo al crear este dispositivo era conseguir agua libre de bacterias para los experimentos de Pasteur.
No existen registros precisos sobre el momento en que los virus se acercaron a nuestra especie pero se conservan rastros suyos de hace miles de años. El más antiguo que se conoce infectó a una persona que murió a causa del poliovirus. También se conservan momias con rastros de viruela 1, por ejemplo, la del emperador Ramses V.
La enfermedad provocada por el virus de la viruela ha sido documentada desde hace mucho tiempo. En China existen registros de 700 años antes de la era común. Sin ir tan lejos, el sarampión y la viruela viajaron junto con los conquistadores españoles y jugaron un papel importante para la caída de las civilizaciones mesoamericanas.
Volviendo al momento en que se pudo aislar a los virus. Una de las primeras enfermedades que se estudió no afecta a los humanos, sino a la planta del tabaco. Se le conocía como el mosaico del tabaco.
Dmitri Ivanovsky, un microbiólogo y botánico ruso, usó el filtro creado por Chamberland en 1892 con hojas molidas de tabaco. La planta seguía infectada, algo que ahora no nos sorprende pero en ese momento descartó la hipótesis del alemán Adolf Mayer, quien había descubierto la enfermedad. Mayer creía que la causa era una bacteria pero de ser así, se habría quedado atrapada en el filtro.
Ivanovsky no reconoció la causa de la enfermedad, creía que se trataba de una toxina producida por una bacteria. Lo que sí hizo fue demostrar que era más pequeño y lograba pasar el filtro. Fue el botánico y microbiólogo neerlandés Martinus Willem Beijerinck quien siguió con la búsqueda de ese patógeno microscópico.
Beijerinck mostró en 1898 que aún después de filtrar las hojas la enfermedad seguía contagiándose a otras plantas. Reconoció que no se trataba de una toxina química y que era capaz de difundirse a través de varios milímetros de gel. Consideró que era un patógeno líquido y lo llamó “contagium vivum fluidum”, que podría traducirse como germen viviente soluble.
Estos pioneros del estudio de los virus llegaron a conclusiones erráticas. Por ejemplo, después se demostró que los virus fueran líquidos o que estuvieran vivos. Sin embargo, sentaron las bases para la virología.
El TMV (siglas en inglés para el virus del mosaico del tabaco), fue el primer virus que se identificó en la historia. A partir de él comenzaron a descubrirse otros en plantas y animales.
El primer virus que se reconoció en animales, aún sin ser considerado uno de ellos, fue el de la fiebre aftosa que afecta al ganado. En 1898 Friedrich Loeffler y Paul Frosch también usaron un filtro de Chamberland para demostrar que el padecimiento era provocado por un “agente filtrable”.
Para 1901 se reconoció al primer virus que afecta al ser humano. El médico cubano Carlos Finlay descubrió que la fiebre amarilla se difundía a través de un mosquito. Posteriormente una comisión especial del Ejército de Estados Unidos encontró que la causa de la enfermedad era un “agente filtrable”.
Fue hasta 1931 que la comunidad científica logró ver a los virus. El microscopio electrónico permitió observar sus estructuras. Fue el virólogo estadounidense Wendell Meredith Stanley quien cristalizó por primera vez un virus en 1935. Fue el TMV y permitió reconocer que incluso después de cristalizados siguen siendo infecciosos.
Stanley reconoció que los virus se formaban principalmente por proteínas. Más tarde, en la década de los 50 del siglo XX, se descubrió que además contienen ácidos nucleicos como ADN y ARN.
Los virus siguen siendo estudiados y frecuentemente se descubren nuevos. Se les combate incluso desde antes de saber que existían, en 1796 el Doctor Edward Jenner creó la vacuna contra la viruela.
Antes de eso existía un método conocido como variolación que se usaba desde siglos atrás en África y Asia y consistía en colocar una pequeña cantidad del virus bajo la piel. Este método que dependía de las úlceras provocadas por la viruela incluía el riesgo de infectar de la enfermedad.
Actualmente las vacunas siguen siendo un método seguro contra los virus. Además, se han desarrollado métodos distintos para crearlas como el mARN que permitió la creación de las vacunas contra el Covid-19.
No todos los virus son nocivos, incluso algunos son benéficos para los organismos que los portan. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a uno que nos provoca malestar existen medidas de protección y usarlas de forma adecuada previene que sigan reproduciéndose en todos los organismos que encuentren a su paso.
Fuentes
Cómo fue identificado el primer virus de la historia (y qué pasó después de su descubrimiento)
