Seven Sisters: los acantilados blancos que nunca dejan de cambiar Copiar al portapapeles
POR: ChemaTierra
29 julio, 2026
Desde lejos parecen inmóviles. Una muralla blanca se eleva sobre el azul del canal de la Mancha, dibujando uno de los paisajes más emblemáticos del sur de Inglaterra.
Sin embargo, basta mirar con ojos geológicos para descubrir que las Seven Sisters son todo menos estáticas.
Cada ola, cada lluvia intensa y cada invierno modifican lentamente estos acantilados, recordándonos que la Tierra es un planeta en constante transformación.
Un antiguo océano convertido en roca
Hace entre 66 y 100 millones de años, durante el Cretácico, el lugar donde hoy se encuentra el sur de Inglaterra estaba cubierto por un mar cálido y poco profundo.
En sus aguas vivían millones de microorganismos marinos, como los cocolitóforos, que fabricaban diminutas placas de carbonato de calcio para protegerse. Cuando estos organismos morían, sus restos se acumulaban lentamente sobre el fondo marino.
Capa tras capa, durante millones de años, aquellos sedimentos fueron compactándose hasta formar una roca conocida como creta o chalk, un tipo de caliza muy pura compuesta principalmente por carbonato de calcio.
El resultado es el característico color blanco brillante de Seven Sisters, visible incluso desde varios kilómetros mar adentro.
¿Por qué son tan blancos?
A diferencia de otras costas rocosas, los desprendimientos son frecuentes en Seven Sisters. Cada colapso deja expuesta una superficie nueva de creta, limpia y brillante.
Esa renovación constante explica por qué los acantilados conservan su intenso color blanco.
Con el paso del tiempo, las superficies expuestas se oscurecen ligeramente debido al crecimiento de algas y otros organismos, hasta que un nuevo desprendimiento vuelve a revelar la roca fresca.
Aunque el oleaje parece el principal responsable de la erosión, no trabaja solo. Las olas desgastan la base de los acantilados y crean zonas inestables. Al mismo tiempo, el agua de lluvia se infiltra en la roca porosa.
Durante el invierno, cuando las temperaturas descienden, esa agua puede congelarse, expandirse y abrir nuevas grietas.
Con el tiempo, grandes bloques terminan desprendiéndose de forma repentina. Por eso las autoridades recomiendan mantenerse alejados tanto del borde superior como de la base de los acantilados: los derrumbes pueden ocurrir sin previo aviso.
Un paisaje que cambia generación tras generación
La erosión en Seven Sisters no ocurre a un ritmo constante. Algunos años apenas hay cambios visibles, mientras que después de fuertes tormentas pueden producirse desprendimientos equivalentes a varios años de erosión en apenas unas semanas.
En sectores cercanos, la línea de costa puede retroceder alrededor de un metro por año, aunque la velocidad varía según el lugar y las condiciones meteorológicas.
Desde una perspectiva humana, el paisaje parece eterno. Desde la perspectiva de la geología, está cambiando todo el tiempo.
Mucho más que un paisaje espectacular
Las Seven Sisters forman parte del Parque Nacional South Downs y, desde 2026, integran una Reserva Natural Nacional que protege más de 1,500 hectáreas de hábitats únicos.
Además de su importancia geológica, la región alberga praderas calcáreas, arrecifes de creta sumergidos y numerosas especies de aves marinas, insectos y plantas adaptadas a este singular terreno.
La roca de creta también funciona como un enorme acuífero natural que almacena y filtra agua dulce para las comunidades cercanas.
La lección de las Siete Hermanas
Las Seven Sisters nos recuerdan que la Tierra no es un escenario fijo. Incluso los paisajes más famosos del mundo están en permanente construcción y destrucción.
Cada desprendimiento, cada ola y cada lluvia escriben un nuevo capítulo en una historia que comenzó bajo un antiguo océano hace decenas de millones de años y que continúa desarrollándose frente a nuestros ojos.
