Abril de 2026: cometas, lluvia de meteoros y una coreografía planetaria en el cielo Copiar al portapapeles
POR: ChemaTierra
31 marzo, 2026
Este año, abril viene particularmente generoso para quienes disfrutan mirar hacia arriba. No es un mes de un solo gran espectáculo, sino de varios fenómenos distintos que muestran algo importante: el cielo no es un fondo inmóvil, sino un sistema dinámico donde orbitan, se cruzan y cambian de posición la Luna, los planetas, los cometas y hasta galaxias lejanas que solo esperan una noche oscura para dejarse ver.
1 de abril: la “Luna rosa”
Aquí hay un matiz importante: si usamos Tiempo Universal (UTC), la Luna llena ocurre realmente el 2 de abril a las 02:11 UTC; en la Ciudad de México (GMT-6) eso corresponde al 1 de abril a las 20:11, por eso en América se habla de la Luna rosa del 1 de abril. El nombre puede engañar: la Luna no se vuelve rosada. La expresión viene de las flores silvestres rosadas del género Phlox que florecen en primavera en Norteamérica.
Lo interesante de esta Luna llena no es solo su nombre, sino el contexto observacional. Una Luna llena siempre está aproximadamente en dirección opuesta al Sol, así que sale al este cuando el Sol se pone al oeste. Esa geometría hace que parezca especialmente llamativa cerca del horizonte, donde además entra en juego la llamada “ilusión lunar”: nuestro cerebro la percibe más grande aunque su tamaño angular no cambie de manera importante. National Geographic recomienda verla al salir, justo después del atardecer, cuando luce más dramática visualmente.
3 de abril: Mercurio en su máxima elongación oeste
Mercurio es el planeta más difícil de ver a simple vista entre los cinco planetas brillantes clásicos. No porque sea tenue, sino porque nunca se aleja mucho del Sol en nuestro cielo. El 3 de abril alcanza su máxima elongación oeste, es decir, su mayor separación aparente hacia el oeste del Sol durante su aparición matutina. Según In-The-Sky, esa separación será de unos 27°49' y el planeta brillará cerca de magnitud 0.2, una muy buena cifra para observarlo en el crepúsculo. El momento de la elongación corresponde aproximadamente a 18:48 UTC (12:48 CDMX).
NASA señala que será la mejor oportunidad del año para ver a Mercurio, muy bajo sobre el horizonte este antes del amanecer, con Marte un poco más arriba. Ese detalle importa: aunque la elongación sea máxima, Mercurio sigue siendo un objeto de horizonte. Se necesita un sitio despejado, sin edificios ni cerros al este, y empezar a buscarlo poco antes de la salida del Sol. Lo fascinante es que, visto con telescopio, Mercurio cambia de fase como la Luna y Venus. Durante esta aparición matutina, el disco se va iluminando mientras el planeta pierde algo de separación angular respecto al Sol.
4 de abril: perihelio del cometa MAPS
El 4 de abril, el cometa C/2026 A1 (MAPS) llega a su perihelio, el punto de su órbita más cercano al Sol. No es un cometa cualquiera: pertenece al grupo de los Kreutz sungrazers, cometas “rozadores del Sol” que pasan extraordinariamente cerca de nuestra estrella. Sky & Telescope sitúa ese paso perihelio alrededor de las 13:19 UTC (07:19 CDMX) y explica que ahí se juega prácticamente todo: el núcleo puede resistir y producir un gran espectáculo, o fragmentarse y desvanecerse.
National Geographic resume muy bien el dilema: los cometas son notoriamente impredecibles. Sabemos su órbita con bastante precisión, pero no su resistencia estructural. En el caso de MAPS, el acercamiento al Sol es tan extremo que podría destruirlo o, si sobrevive, activar de forma espectacular sus chorros de gas y polvo, desarrollando una cola muy brillante.
Los análisis recientes de Sky & Telescope consideran varios escenarios, desde un fracaso observacional hasta una aparición realmente memorable. Por eso este no es solo un “evento bonito”: es también un recordatorio de que los cometas son objetos frágiles, restos helados del sistema solar temprano que pueden cambiar bruscamente cuando se calientan.
Del 16 al 23 de abril: desfile planetario antes del amanecer
Entre el 16 y el 23 de abril, el cielo del amanecer ofrecerá una pequeña “parada planetaria”. National Geographic describe un grupo compacto de Mercurio, Marte y Saturno muy bajos sobre el horizonte oriental, visible apenas durante unos 30 minutos antes de la salida del Sol. No es una alineación física real en el espacio: se trata de un efecto de perspectiva, porque los planetas se ven cerca sobre la franja de la eclíptica, la misma banda del cielo por donde se mueve aparentemente el Sol.
El periodo más vistoso parece concentrarse entre el 18 y el 20 de abril, cuando la figura cambia noche con noche: a veces parece una diagonal, otras una especie de pirámide baja sobre el horizonte. Desde el hemisferio sur la escena será aún mejor, pero desde México todavía valdrá la pena intentarlo con un horizonte oriental muy limpio. Mercurio será el más brillante del trío; Marte aparecerá mucho más discreto, y Saturno seguirá siendo el más delicado por su cercanía al resplandor solar.
17 de abril: la mejor oportunidad para buscar al cometa C/2025 R3
NASA subraya el 17 de abril como la mejor fecha para intentar observar al cometa C/2025 R3 (PANSTARRS). La razón no es arbitraria: cae muy cerca de la Luna nueva, así que el cielo estará mucho más oscuro y habrá menos interferencia de luz lunar. El cometa se verá en el cielo del amanecer, en dirección este, entre las constelaciones de Pegaso y por encima de Piscis. La NASA estima que podría rondar la magnitud 8, lo que en principio lo deja fuera del ojo desnudo para la mayoría de observadores y lo coloca mejor en el terreno de binoculares o telescopios pequeños.
Ese cometa ha ido llamando la atención porque algunos observadores consideran que podría ser uno de los más destacados del año. Aun así, conviene mantener cautela: los cometas también son variables. Datos recientes muestran que ya ha desarrollado coma y cola y que se ha venido elevando poco a poco en el crepúsculo matutino, pero sigue siendo un objeto bajo y sensible a la bruma del horizonte. En astronomía práctica, eso importa tanto como el brillo intrínseco.
18 y 19 de abril: Luna, Venus y las Pléyades
Después de la oscuridad de la Luna nueva llega una de las escenas más fotogénicas del mes. En las tardes del 18 y 19 de abril, un fino creciente lunar se ubicará cerca de Venus y del cúmulo abierto de las Pléyades, con Aldebarán brillando en la misma región de Tauro. El 18 la Luna pasará cerca de Venus, y el 19 quedará más próxima a las Pléyades; una alineación amplia y elegante visible durante unas dos a tres horas después de la puesta del Sol.
Esta conjunción es atractiva por varias razones. Venus, al ser el objeto más brillante del grupo, sirve como faro; la Luna creciente añade contraste y textura; y las Pléyades ponen el toque de cielo profundo. Aunque a simple vista el cúmulo puede parecer solo un pequeño racimo de estrellas, en realidad es un conjunto joven de estrellas calientes situado a unos cientos de años luz. El 19 de abril, además, la Luna pasa por el perigeo a las 07:00 UTC (01:00 CDMX), es decir, uno de los puntos más cercanos a la Tierra en su órbita mensual, aunque en este caso la diferencia de tamaño aparente no será tan llamativa como en una Luna llena.
21 a 22 de abril: pico de la lluvia de meteoros Líridas
Las Líridas son una de las lluvias de meteoros más antiguas registradas por la humanidad. Proceden de restos dejados por el cometa C/1861 G1 Thatcher y existen referencias históricas a esta lluvia desde hace unos 2,700 años. En 2026, su actividad va del 14 al 30 de abril, con el pico principal entre las noches del 21 y 22 o, según otras guías, en la transición del 22 al 23, una diferencia normal en este tipo de pronósticos porque el máximo puede caer dentro de una ventana amplia y variar ligeramente según el método de cálculo y la zona horaria.
La buena noticia es que este año la Luna no arruinará el espectáculo. Durante el pico la Luna se habrá puesto antes de la medianoche, dejando cielos oscuros para la madrugada, que es precisamente cuando el radiante en la constelación de Lyra se eleva más. La NASA recomienda empezar a mirar desde alrededor de las 22:00 hora local y seguir durante la noche. En condiciones ideales, suelen verse entre 10 y 20 meteoros por hora, aunque las Líridas tienen fama de sorprender de vez en cuando con estallidos más intensos y con algunos meteoros particularmente brillantes, incluso bolas de fuego.
27 de abril: el cometa C/2025 R3 en su máximo acercamiento a la Tierra
La NASA destaca el 27 de abril como la fecha en que C/2025 R3 hará su máximo acercamiento a la Tierra, a una distancia de unos 44 millones de millas, es decir, cerca de 71 millones de kilómetros. Algunos calendarios astronómicos calculados con elementos orbitales del Minor Planet Center colocan el perigeo el 26 de abril, así que lo más prudente es entender que el momento exacto cae en esa franja entre el 26 y el 27 según la referencia horaria empleada.
Desde el punto de vista observacional, el acercamiento a la Tierra no significa automáticamente que será un gran cometa a simple vista. El brillo depende también de la distancia al Sol, del tamaño del núcleo, de la cantidad de polvo expulsado y de cómo se disperse esa materia. En este caso, la combinación de perihelio el 19 de abril y acercamiento terrestre una semana más tarde es precisamente lo que lo vuelve interesante: el cometa podría llegar a fines de abril con una coma más activa y una cola mejor definida, aunque todavía en una zona del cielo que favorece más a observadores con binoculares o telescopios y cielos oscuros.
Bonus de todo abril: la galaxia del Remolino
Abril también es temporada de galaxias. En el hemisferio norte, las noches primaverales permiten mirar lejos de la franja polvorienta de la Vía Láctea y asomarse con más facilidad al universo extragaláctico. Una de las mejores presas del mes es M51, la galaxia del Remolino, en la constelación de Canes Venatici. Estará especialmente bien colocada a partir del 14 de abril, culminando cerca de la medianoche local, mientras que National Geographic recuerda que se encuentra alta gran parte del mes y relativamente fácil de localizar cerca del mango de la Osa Mayor.
A simple vista no se ve; con binoculares aparece como una tenue mancha difusa; y con un telescopio ya empieza a insinuar por qué es tan famosa. La NASA la describe como una galaxia espiral clásica, situada a unos 30 millones de años luz de la Tierra, y una de las espirales más brillantes del cielo. Su gran atractivo científico y visual es que está interactuando gravitacionalmente con su galaxia compañera, NGC 5195. Esa interacción ayuda a realzar sus brazos espirales y la convierte en un laboratorio natural para estudiar cómo los encuentros galácticos disparan formación estelar y reconfiguran estructuras a gran escala.
Un mes para mirar con paciencia
Si hubiera que resumir abril de 2026 en una sola idea, sería esta: no es un mes de mirar cinco minutos al cielo, sino de seguirlo varias noches. Empieza con la Luna llena, pasa por el mejor momento anual de Mercurio, nos pone a prueba con dos cometas muy distintos, ofrece una elegante reunión de Luna, Venus y Pléyades, y remata con las Líridas y la temporada de galaxias. En otras palabras, abril recuerda que la astronomía amateur no depende solo de telescopios grandes, sino de algo mucho más importante: salir varias veces, comparar, anotar y aprender a reconocer patrones en el cielo.
