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Animales cambian sus horarios para huir de los humanos

POR: Alejandra Almed

28 mayo, 2019

Los seres humanos dejamos cada vez menos espacio para otras formas de vida. Para 2015 existían 7,300 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Apenas 65 años antes, cuando se formó esta organización internacional la población mundial era de 2,600 millones. En ese tiempo el número de seres humanos creció 2.8 veces. Esto hace que cada vez ocupemos más espacio en nuestro planeta, además de otros problemas como consumo de recursos naturales. Este crecimiento ha hecho que los animales cambien sus hábitos.

Esta es la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores de las universidades de Berkeley en California y Boise en Idaho, ambas en Estados Unidos. A través del análisis de 76 investigaciones sobre hábitos de 62 especies en los 6 continentes encontraron algunos patrones comunes en los mamíferos que viven cerca de seres humanos. Los resultados aparecieron en la revista Science el 15 de junio.

Miedo, el factor principal

Existen muchas razones para no querer encontrarte con otro ser vivo. Incluso entre seres humanos rehuimos al contacto con otros de nuestra especie, ya sea porque nos desagradan, tenemos algún conflicto no resuelto o simplemente preferimos pasar desapercibidos. Este último punto es muy importante para los animales que coexisten con nosotros, su conducto hace pensar que no quieren que los notemos.

Muchas de las actividades humanas ponen en peligro la vida de otras especies. La primer idea que nos viene a muchos es la cacería o formas directas de agresión pero existen otras. Entre las que mencionan los investigadores están algunas como el excursionismo o la urbanización. Un animal que aparece frente a un grupo de excursionistas corre peligro, incluso en los casos más absurdos como los delfines que han muerto por la insensibilidad de turistas que quieren una selfie.

Aún cuando nuestra intención no se agredir a otras especies lo hacemos. Muchas veces esto es indirecto como los daños que puede causar nuestra infraestructura u objetos tecnológicos. La presencia de una máquina de construcción o un auto vuelve peligroso el paso de los animales por ciertas zonas. Cuando nosotros dormimos ese riesgo disminuye. Es probable que un conductor descuidado arrolle a un animal que cruzaba la calle pero la probabilidad es menor y parece que los animales ya lo notaron.

La relación que se establece entre los animales y los seres humanos es de presa y predador. Para aumentar sus posibilidades de sobrevivir, los animales escapan del contacto con su predador: el humano. Aún cuando no sea nuestra intención ponemos en riesgo su vida y ya que no pueden alejarse en espacio, si lo hacen en tiempo.

¿Qué animales y cómo les afecta?

Para el estudio citado se consideró a mamíferos de tallas media y grande. Esto debido a que su tamaño los lleva más fácilmente a un conflicto con humanos. Posiblemente también haya un efecto en especies más pequeñas pero los investigadores tomaron como referencia a animales reconocibles por cualquier ser humano. Las especies fueron de zarigüeyas comunes de 1.13 kg a elefantes africanos de 3,500 kg, aproximadamente.

En este grupo se encuentran distintos tipos de animales, tanto presas habituales como cazadores. Las estadísticas que expone la investigación muestran que los animales que más han cambiado su comportamiento son herbívoros, aunque las cifras varían poco respecto a carnívoros u omnívoros. También se menciona que los que muestran patrones de conducta más alterados son los que viven cerca de zonas urbanas y ahí si hay una gran diferencia respecto a otros como los que viven en zonas agricultoras o los que se consideran presas de cacería humana.

Los investigadores advierten sobre alteraciones en el ecosistema. Si los animales salen a vivir sus vidas cotidianas cuando nosotros dormimos, esto lleva a cambios en sus organismos. Su periodo de sueño aumenta y realizan menos actividad. La forma en que se desplazan cambia. Al mismo tiempo tendrán menos tiempo para recolectar comida y posiblemente deban alterar su dieta. Todo esto modifica su estado de salud a largo plazo.

La presencia del ser humano cambia por completo las condiciones para la vida en su entorno. Ya que somos una especie en constante expansión otras se han visto obligadas a cambiar sus hábitos. Por nuestra parte deberíamos reconsiderar la forma en que interactuamos con nuestro ambiente. Así como el notar que alguien no nos saluda al encontrarnos por la calle, el que nuestros compañeros de planeta eviten nuestro contacto es señal de que algo estamos haciendo mal.

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