El Hubble ayudó a detectar a la estrella que acompaña a Betelgeuse Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
14 enero, 2026
Betelgeuse es una supergigante roja con un tamaño equivalente a 400 millones de soles. Los cambios en su brillo han provocado todo tipo de explicaciones a lo largo del tiempo.
En los últimos años ha ganado fuerza la posibilidad de una estrella compañera de este brillante punto rojo en el hombro de la constelación de Orión. No se tenía evidencia directa pero el Telescopio Espacial Hubble la ha proporcionado, así lo informa un comunicado de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA).
Una estela que confirma las sospechas
Durante décadas se han observado cambios en el brillo de Betelgeuse. Hace unos años, en 2020, hubo un evento peculiar que reavivó el interés en los cambios de brillo en la supergigante roja. Después de algo similar a un “estornudo”, comenzó a opacarse.
En aquel momento se especuló con el final de la estrella y su paso hacia una supernova. Sin embargo, había un par de coincidencias que apuntaban a lo que ahora ha mostrado el Hubble con apoyo de algunos telescopios terrestres.
Se reconoció un ciclo corto de 400 días. Recientemente se le atribuyó a pulsaciones dentro de la estrella. Por otro lado, se reconocía un periodo de 2,100 días. Las hipótesis comenzaron a proliferar.
Con observaciones del Hubble y los telescopios terrestres del Observatorio Fred Lawrence Whipple (Arizona) y el Observatorio Roque de Los Muchachos (Canarias), se reconoció una estela frente a Betelgeuse. Esto se reconoció como la influencia de su estrella compañera, conocida como Siwarha.
Una investigación realizada por científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (CfA) encontró un rastro de gas denso que se arremolina a través de la atmósfera de Betelgeuse. Eso explicaría el cambio de brillo en la atmósfera de la supergigante roja.
Los resultados se presentaron el lunes 5 de enero de 2026 en la sesión 247 de la Sociedad Astronómica Americana en Phoenix. El artículo fue aceptado para su publicación en la revista científica The Astrophysical Journal.
Para encontrar el rastro de Siwarha se recurrió a datos sobre el brillo de Betelgeuse de más de ocho años. Se siguieron cuidadosamente los cambios en la luz de la estrella, con ellos se reconocen los efectos de una compañera que no se había confirmado previamente mientras atravesaba su atmósfera exterior.
Con este descubrimiento se resuelve una de las grandes incógnitas estelares. Además, ayuda a comprender el comportamiento y evolución de las estrellas masivas cuando se acercan al final de su vida.
Betelgeuse se ubica a casi 650 años luz de la Tierra, en la constelación de Orión. Su gran tamaño y cercanía permite que los astrónomos observen directamente su superficie y la atmósfera circundante. Esto la convierte en un objeto de estudio privilegiado para estudiar a las estrellas supergigantes en su fase de envejecimiento cuando pierden masa y finalmente explotan como supernovas.
Los datos recopilados por los observatorios a los que se recurrió para el estudio incluyen cambios en el espectro de la estrella, los colores específicos de la luz que emiten diferentes elementos, así como la velocidad y dirección de los gases en la atmósfera exterior a causa del rastro de material más denso.
Cada seis años la compañera de Betelgeuse cruza frente a ella desde nuestro punto de vista. Este tiempo equivale aproximadamente a 2,100 días. Esto confirma los modelos teóricos.
“Por primera vez, estamos viendo señales directas de esta estela, o rastro de gas, lo que confirma que Betelgeuse realmente tiene un compañero oculto que moldea su apariencia y comportamiento”, comenta Andrea Dupree, quien es astrónoma en el CfA.
Por ahora la compañera de Betelgeuse se encuentra oculta desde nuestro punto de vista. En 2027 volverá a emerger. Los astrónomos se preparan para seguir su rastro. Después de mucho tiempo parece que finalmente sabemos lo que pasa con una de las estrellas más populares y enigmáticas del cielo.
