El Niño 2026: seis formas en que puede afectar al planeta Copiar al portapapeles
POR: ChemaTierra
12 junio, 2026
Cada pocos años, algo extraordinario ocurre en el océano Pacífico. Miles de kilómetros de agua comienzan a calentarse lentamente cerca del ecuador. No hay explosiones, ni tormentas visibles desde el espacio, ni señales evidentes para quienes vivimos en tierra firme. Sin embargo, ese calentamiento es capaz de alterar lluvias, sequías, huracanes, incendios forestales e incluso la temperatura promedio del planeta.
Ese fenómeno se llama El Niño, y los científicos creen que 2026 podría convertirse en uno de los eventos más intensos de las últimas décadas.
Un niño que nació en el océano
El Niño forma parte de un ciclo climático conocido como Oscilación del Sur El Niño (ENSO). En condiciones normales, los vientos alisios empujan las aguas cálidas superficiales hacia el oeste del Pacífico, cerca de Australia e Indonesia.
Pero durante un evento de El Niño esos vientos se debilitan. Como resultado, enormes masas de agua caliente se desplazan hacia el centro y el este del Pacífico, frente a las costas de América. El océano libera más calor a la atmósfera y comienza una reacción en cadena que puede modificar patrones climáticos en todo el mundo.
Es como si alguien moviera una pieza clave en una máquina gigantesca: todo el sistema empieza a comportarse de forma diferente.
¿Qué está ocurriendo en 2026?
Tras el debilitamiento de La Niña a principios de año, los océanos tropicales comenzaron a mostrar señales de calentamiento acelerado. Diversos centros meteorológicos internacionales, incluida la NOAA y la Organización Meteorológica Mundial, coinciden en que las condiciones de El Niño ya están desarrollándose y tienen altas probabilidades de persistir durante el resto de 2026 e incluso parte de 2027.
Algunos modelos climáticos sugieren que podría convertirse en un evento muy fuerte, lo que ha llevado a varios especialistas a hablar de la posibilidad de un "super El Niño", una categoría reservada para los episodios más intensos observados desde mediados del siglo XX.
Seis formas en que El Niño puede afectar al planeta
1. El mundo podría calentarse aún más
El Niño no causa el calentamiento global, pero sí añade calor adicional al sistema climático. Cuando coincide con un planeta que ya se está calentando por las emisiones de gases de efecto invernadero, las temperaturas globales suelen romper récords.
Eso ocurrió durante el gran evento de 2015-2016 y los científicos vigilan si algo similar podría repetirse en 2026-2027.
2. Algunas regiones recibirán demasiada lluvia
El calentamiento del Pacífico modifica dónde se forman las nubes y las tormentas. Mientras algunas zonas experimentan sequías, otras reciben lluvias extraordinarias que pueden provocar inundaciones y deslaves.
3. Otras regiones enfrentarán sequías más severas
Australia, Indonesia y algunas regiones de América del Sur suelen registrar menos precipitaciones durante los eventos de El Niño. Esto puede afectar cultivos, reservas de agua y ecosistemas completos.
4. Cambiará la temporada de huracanes
El Niño altera los vientos en altura. En el Atlántico suele aumentar la llamada "cizalladura del viento", lo que dificulta la formación de huracanes. En contraste, algunas zonas del Pacífico pueden experimentar una actividad ciclónica más intensa.
5. La vida marina también siente sus efectos
Las aguas cálidas superficiales dificultan que los nutrientes de las profundidades lleguen a la superficie. Cuando esto ocurre, disminuye la productividad del océano y muchas especies de peces, aves marinas y mamíferos encuentran menos alimento.
En eventos intensos, algunas poblaciones marinas pueden desplazarse cientos o incluso miles de kilómetros buscando condiciones más favorables.
6. Los arrecifes de coral corren mayor riesgo
El exceso de calor oceánico puede provocar episodios de blanqueamiento coralino. Los corales expulsan las algas microscópicas que viven en sus tejidos y les proporcionan color y energía. Si el estrés térmico persiste demasiado tiempo, pueden morir.
¿Y qué significa para México?
Todavía es demasiado pronto para saber exactamente cómo afectará El Niño a cada región del país. Los impactos dependen de muchos factores atmosféricos que cambian con el tiempo.
Sin embargo, históricamente los eventos de El Niño han estado asociados con modificaciones en los patrones de lluvia, olas de calor más intensas en algunas zonas y cambios en la actividad de ciclones tropicales. Los especialistas recomiendan seguir los pronósticos oficiales y evitar interpretaciones alarmistas, ya que ningún evento es idéntico a otro.
Un recordatorio de que todo está conectado
Quizá la lección más sorprendente de El Niño es que demuestra hasta qué punto nuestro planeta funciona como un sistema interconectado. Una franja de agua cálida en el Pacífico ecuatorial puede influir en cosechas en Asia, incendios en Australia, lluvias en América y temperaturas en prácticamente todo el mundo.
La próxima vez que escuches hablar de El Niño, recuerda que no se trata simplemente de un fenómeno oceánico. Es una señal de que los océanos, la atmósfera, los ecosistemas y nuestras propias comunidades forman parte de una misma historia planetaria.
Y esa historia comienza con unas aguas que se calientan lentamente en medio del Pacífico.
¿Sabías que...?
El fenómeno de El Niño no recibe su nombre porque sea pequeño o joven. Los pescadores de Perú lo bautizaron así porque aparecía cerca de Navidad, en honor al Niño Jesús. Lo que comenzó como una observación local terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos climáticos más estudiados del planeta.
Fuentes: NOAA Climate Prediction Center, Organización Meteorológica Mundial (WMO), International Research Institute for Climate and Society (IRI), NOAA Ocean Service y análisis recientes sobre la evolución de ENSO en 2026.
