¿En Michoacán, nació un nuevo volcán, un nuevo géiser? La ciencia tiene la explicación. Copiar al portapapeles
POR: ChemaTierra
1 junio, 2026
Durante los últimos días, imágenes de agua hirviendo, lodo y vapor saliendo del suelo en una comunidad de Michoacán recorrieron las redes sociales. Algunos medios hablaron de un nuevo volcán. Otros lo llamaron géiser. Pero la realidad es aún más interesante: se trata de una manifestación geotérmica que nos recuerda que el subsuelo mexicano sigue muy vivo.
El fenómeno ocurrió en la comunidad de El Salitre, en el municipio de Ixtlán de los Hervores, Michoacán, una región conocida desde hace décadas por sus aguas termales y manifestaciones geotérmicas. Tras una visita de campo, especialistas de la UNAM, la Universidad Michoacana y el CENAPRED concluyeron que no se trata del nacimiento de un volcán ni de un géiser, sino de un pozo de lodo hidrotermal, alimentado por agua caliente y gases que circulan a través de fracturas en el subsuelo.
Una región donde la Tierra sigue respirando
Lo ocurrido no es una casualidad. Ixtlán de los Hervores se encuentra dentro del Cinturón Volcánico Transmexicano, una de las regiones geológicamente más activas del país. Esta enorme franja cruza México de costa a costa y alberga volcanes, fallas tectónicas, zonas geotérmicas y algunos de los paisajes más espectaculares del territorio nacional.
En esta región convergen fuerzas tectónicas que continúan moldeando el relieve mexicano. Además, cerca de Ixtlán se localizan importantes estructuras geológicas como el Graben de Chapala, el Campo Volcánico Michoacán-Guanajuato y diversas zonas geotérmicas donde el calor interno de la Tierra se encuentra relativamente cerca de la superficie.
Por eso no resulta extraño que en la zona existan manantiales termales, fumarolas y los famosos hervores que dieron nombre al municipio.
¿Qué encontraron los científicos?
Cuando los especialistas llegaron al sitio identificaron once pozas de lodo alineadas a lo largo de la llamada Falla de Ixtlán. Algunas registraban temperaturas cercanas a los 86 °C y emitían pequeñas cantidades de gases como dióxido de carbono, amoniaco y sulfuro de hidrógeno.
La explicación es relativamente sencilla: el agua subterránea se infiltra a través de fracturas profundas, entra en contacto con rocas calientes, se calienta y vuelve a ascender hacia la superficie arrastrando lodo, minerales y gases. Cuando encuentra una salida, puede producir emanaciones de vapor, agua caliente o barro burbujeante.
Es un proceso muy diferente al de una erupción volcánica. En un volcán interviene magma procedente del interior de la Tierra. En este caso, los investigadores no encontraron evidencia de magma ascendiendo hacia la superficie.
Entonces, ¿es un géiser?
Tampoco.
Los géiseres son fenómenos relativamente raros que requieren condiciones muy específicas: una fuente intensa de calor, agua subterránea y un sistema de conductos capaz de acumular presión antes de expulsar chorros periódicos de agua y vapor.
Lo observado en El Salitre corresponde más bien a un evento hidrotermal o pozo de lodo, donde el agua caliente, los gases y los sedimentos encuentran una salida hacia la superficie.
Una ventana al interior de la Tierra
Aunque el fenómeno ha disminuido su intensidad en los últimos días, sigue siendo una oportunidad extraordinaria para observar cómo funciona nuestro planeta bajo nuestros pies.
México suele asociarse con volcanes espectaculares como el Popocatépetl o el Paricutín, pero también alberga una enorme riqueza geotérmica menos visible. Estas manifestaciones son evidencia de que el calor interno de la Tierra continúa circulando a través de fracturas y sistemas geológicos activos.
De hecho, la misma energía que produce aguas termales, hervores y pozos de lodo puede aprovecharse para generar electricidad mediante plantas geotérmicas, una de las fuentes de energía renovable más importantes del país.
La lección detrás de los hervores
Quizá la noticia más interesante no sea que "nació un volcán", sino que este fenómeno nos permite entender mejor cómo funciona la Tierra.
Bajo la superficie existe una compleja red de rocas fracturadas, agua caliente y gases que interactúan constantemente. En lugares como Ixtlán de los Hervores, esa actividad logra abrir pequeñas ventanas hacia un mundo normalmente oculto.
Y aunque esta vez no apareció un nuevo volcán, sí quedó claro algo: el corazón geológico de México sigue latiendo.
Dato curioso: Ixtlán de los Hervores es famoso por albergar uno de los géiseres más altos de México, una manifestación geotérmica que desde hace décadas atrae visitantes y científicos interesados en estudiar el calor interno del planeta.
