LHS 1903 es un sistema planetario que reta nuestro conocimiento astronómico Copiar al portapapeles
POR: Luis Moctezuma
16 febrero, 2026
Mucho de lo que comprendemos del universo comenzó observando nuestro propio sistema solar. Hasta ahora las observaciones astronómicas de otros sistemas planetarios lo confirmaban pero acaba de surgir una excepción.
LHS 1903 es una enana roja que se ubica entre 116 y 120 años luz de la Tierra. A diferencia de lo que se observa en nuestro sistema solar y en gran parte del universo conocido, ahí hay un planeta rocoso exterior.
Un planeta en posición poco común
“Históricamente, nuestras teorías se basan en lo que vemos en nuestro sistema solar. Al descubrir sistemas de exoplanetas cada vez más diversos, empezamos a revisar estas teorías”, señaló al medio digital Agencia Sinc Isabel Rebollido, quien es investigadora de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Exactamente eso está pasando ahora que conocemos un poco más la distribución planetaria en LHS 1903. Esta pequeña estrella es una enana roja de tipo M. En comparación con nuestro Sol es más fría y su brillo es menos intenso.
Un grupo de investigadores decidió estudiar su sistema planetario. Las observaciones desde telescopios terrestres y espaciales mostraban originalmente tres planetas.
Los tres primeros planetas seguían la lógica a la que estamos acostumbrados. Los datos mostraban que el primer planeta era rocoso: LHS 1903b. Los dos siguientes parecen ser gaseosos: LHS 1903c y LHS 1903d.
Sin embargo, con observaciones hechas desde dispositivos especializados en exoplanetas, aquellos fuera de nuestro sistema solar, apareció un nuevo detalle. Un pequeño planeta más allá de estos tres primeros desafiaba lo que comprendemos de la organización planetaria.
Para analizar las características de los planetas en el sistema LHS 1903 también se recurrió a dos satélites rastreadores de exoplanetas. Uno de ellos es CHEOPS (Satélite de Caracterización de ExOplanetas) de la ESA. El otro es el TESS (Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito) de la NASA. Ambos se dedican desde finales de la década pasada al estudio de exoplanetas, que son aquellos que se ubican fuera de nuestro sistema solar.
El cuarto planeta del sistema mostró una irregularidad. Se esperaría que sea un exoplaneta gaseoso por estar alejado de su estrella. Sin embargo, no fue así.
“Esto lo convierte en un sistema con un orden planetario rocoso, gaseoso, gaseoso y luego rocoso de nuevo. Los planetas rocosos no suelen formarse tan lejos de su estrella”, explicó al medio digital Meteored Thomas G. Wilson de la Universidad de Warwick en Reino Unido. Él aparece como primer firmante del artículo publicado por la revista Science en donde se describen los resultados.
Los modelos astronómicos convencionales consideran que la radiación de la estrella barre las atmósferas gaseosas de los planetas cercanos. De esta forma, lo único que queda son los núcleos sólidos. Por su parte, el gas se acumula en el exterior del sistema planetario.
Una primera explicación sería que una colisión llevó a un planeta interior a las afueras de su sistema planetario. Otra podría ser que se intercambiaron posiciones. Sin embargo, los investigadores descartan estas posibilidades.
Lo que proponen es que se trata de un sistema de formación planetaria de adentro hacia afuera, una idea que lleva una década rondando a la comunidad astronómica. Esta hipótesis considera que es posible que los exoplanetas no se formaron al mismo tiempo, sino que ocurre un proceso secuencial. Mientras cada planeta evoluciona consume el polvo y el gas de sus alrededores. Así, los mundos exteriores tendrían un entorno diferente a los interiores.
“Para cuando se formó este último planeta exterior, es posible que el sistema ya se hubiera quedado sin gas, un elemento vital para el crecimiento de los gigantes”, comenta Wilson.
El investigador agrega que esta sería la primera prueba de un planeta que se formó en un entorno empobrecido de gas. LHS 1903e podría ser un caso atípico o la primera prueba de un modelo de distribución planetaria que no conocíamos hasta ahora. Como suele ocurrir en estos casos, habrá que buscar más evidencia para llegar a una explicación confiable.
