Imagen de Júpiter tomada por el Telescopio Espacial Hubble en el 2014. Crédito: NASA, ESA, A. Simon

Júpiter es mucho más viejo de lo que se pensaba

15-06-2017

No sólo es el más grande, el Gigante Gaseoso también es el planeta más viejo de nuestro Sistema Solar.

Un nuevo estudio de investigadores de la Universidad de Münster (Alemania) y el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (California) sugiere que Júpiter pudo haber comenzado a formarse dentro del primer millón de años después de que naciera nuestro Sistema Solar. Esto puede sonar a un largo tiempo, pero considerando que el Sistema Solar tiene 4,500 millones de años, un millón de años no es nada y convierte a Júpiter en un verdadero vejestorio.

Estudios anteriores sugerían que Júpiter era uno de nuestros vecinos más viejos, pero proporcionaban una estimación de formación de unos 10 millones de años después del nacimiento del Sistema Solar. En cambio, el nuevo estudio señala que Júpiter se formó extremadamente rápido: en menos de un millón de años alcanzó el tamaño de unas 20 masas terrestres y unos tres millones de años después alcanzó su tamaño actual, de más de 300 masas terrestres. Para que nos demos una idea, nuestro planeta necesitó unos 100 millones de años para formarse.

El estudio

Para determinar la edad, Thomas Kruijer, líder de la investigación, y sus colegas analizaron isótopos metálicos presentes en pequeños y antiguos meteoritos que se formaron en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Se centraron en dos metales en particular: molibdeno y tungsteno.

los isótopos de molibdeno en una muestra sirven para conocer el lugar en el Sistema Solar donde se originó. Todo el material que compone el Sistema Solar provino de diferentes estrellas, pero las diferentes fuentes no se mezclaron del todo. Los isótopos de molibdeno no brindan una ubicación exacta, pero pueden indicar qué muestras están relacionadas.  

Así, los investigadores encontraron que los meteoritos se dividían en dos grupos: carbonosos y no carbonosos. Se piensa que los primeros se originaron más allá de Júpiter y los segundos más cerca del Sol.

Pero, para saber si realmente provenían de regiones distintas y no que su diferente composición se debía a que se formaron en momentos diferentes, usaron el isótopo de tungsteno para revelar la edad de estos dos grupos. Con el tiempo, los isótopos de tungsteno más grandes se descomponen en isótopos más pequeños, por lo que observar más isótopos pequeños significa que el meteorito ha existido por mucho tiempo.

Y esta fue la clave.  Aunque los dos tipos de meteoritos se formaron en diferentes momentos –entre uno y cuatro millones de años después del nacimiento del Sistema Solar- ambos continuaron formándose simultáneamente por millones de años más, pero sin intercambio de material entre las dos regiones. ¿Qué los estaba separando? Todo indica que una gran bola de gas.

Aunque la presencia de Júpiter es una posible explicación, los científicos señalan que podrían haber otras explicaciones.

Pero si esta hipótesis es correcta, significaría que Júpiter nació en menos de un millón de años después del Sistema Solar, y después de tres millones de años, acumuló suficiente gas para llegar a su tamaño actual de 300 masas terrestres.

Saber que Júpiter ha existido casi desde el comienzo del Sistema Solar ayuda a explicar la forma en que se fue desarrollando el resto de nuestro vecindario cósmico. La presencia de este Gigante Gaseoso pudo haber sido un obstáculo para que llegara más materia a la zona habitable de nuestro Sol, lo que podría explicar por qué sólo existe una Tierra relativamente pequeña en nuestro Sistema Solar… Gracias, Júpiter. 

 

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